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viernes, 16 de septiembre de 2016

El carrusel Rita: del 'caloret' al sofocón

Rita Barberá en el senado (Foto: Europa Press)


La número tres ha pasado a ser la última de la lista, a quedar fuera. Rita Barberá, la titular del carnet número tres del PPCV, ya no milita en partido al que ingresó en 1976. Fue antes de la refundación, en los tiempos de Alianza Popular, y cuentan que la joven militante tuvo que superar las reticencias iniciales de Manuel Fraga a quien acabó ganando para su causa cuando le prometió que haría del partido la primera fuerza política de la Comunidad Valenciana. Lo logró y se ganó a pulso ser conocida como “La Jefa”.
Antes tuvo otras nominaciones no menos curiosas. En 1973 fue designada 'Musa del Humor' en la Olimpiada del Humor que por aquel entonces era una de las actividades culturales más significadas organizadas por el ayuntamiento franquista de la capital del Turia. Poca broma: el año anterior la designación recayó en Natalia Figueroa unos meses antes de convertirse en esposa del cantante Raphael. Leo en un perfil de Rita Barberá que ese año “el Jefe de la Policía Municipal de Valencia, encargó al director de la Banda de Música de la Policía que compusiera un pasodoble para la influyente hija de José Barberá”. Era su padre, un prestigioso periodista que llegó a presidir durante 30 años la Asociación de la Prensa de Valencia.

Musa del Humor en 1973
Rita llevaba en la sangre el gusanillo de la prensa y el de la política. Licenciada en Ciencias Políticas, Económicas y Empresariales por la Universidad de Valencia y en Ciencias de la Información por la Universidad, realizó sus prácticas de periodismo en Radio Valencia, donde acudió a cubrir la histórica inauguración de la factoría Ford de Almusafes, antes de ser redactora de tribunales (precisamente) y de urbanismo en el diario Levante. Fue entonces cuando cambió el periodismo por la política e inició su meteórica carrera como candidata de AP a la presidencia de la Generalitat Valenciana en las autonómicas de 1987 que ganó Joan Lerma. Sería su última derrota ante los socialistas. Cuatro años después perdió las municipales ante Clementina Ródenas  pero su alianza con los regionalistas de Unión Valenciana le dio la alcaldía. Eran otros tiempos y al PP no le daba entonces por exigir que se dejara gobernar a la lista más votada cómo suplicó la noche que Rita se llevó 'la hostia' que susurró a oídos del president Fabra al comprobar que todo tiene su fin y que veinticuatro años después una coalición de izquierdas le arrebataba la alcaldía de Valencia, su alcaldía.
Por encima de presidentes de la Generalitat (Zaplana, Olivas, Camps y Fabra), o de líderes provinciales con poder absoluto en sus feudos (el ‘otro’ Fabra, Rus y Ripoll), Rita fue el máximo referente del poder que el PP llegó a acaparar en la Comunidad Valenciana. La amiga de Rajoy era ella y a ella paseó Camps en un Ferrari azul en la foto que se convirtió en icono de los años de vino y rosas; de mayorías absolutas en las urnas y, como se está sabiendo ahora, de absoluta corrupción en las arcas públicas.
Camps al volante y Rita al lado
Con ella no hubo nunca término medio, tampoco en el adiós. El carrusel Rita giró desde el minuto cero a un ritmo vertiginoso hasta el descarrilamiento final. Aquella Musa del Humor acabó siendo la alcaldesa más votada de España. La política mejor pagada será investigada por entregar dos billetes de 500 € y recibir una transferencia de mil. “La Jefa” pasa de ser tan idolatrada por los suyos cómo odiada por la oposición, a denostada (por los suyos) y señalada por todos (por los suyos y por la oposición). Deja de ser “la mejor” cómo le gritó Rajoy en una plaza de toros llena hasta la bandera para tener que bajarse sola del AVE en la estación de Valencia ya que nadie quería recibirla en la sede de la calle Génova. Ese tren pasó para siempre y para Rajoy su amiga de ayer es hoy sólo “ruido”.
Rita Barberá sufre estos días en sus carnes los efectos de un ‘caloret’ que nada tiene que ver con aquel al que se refirió cuando balbuceaba todo su poder de seducción desde las torres de Serrano para invitarnos a una nueva edición de las fiestas josefinas en el Cap i Casal. Este de ahora es mucho fuerte, más intenso. Ha pasado de aquel 'caloret' circunstancial al sofocón que la tiene desparecida tras saberse que el Tribunal Supremo va a investigarla por un presunto blanqueo de capitales relacionado con la financiación ilegal del PPCV.
No ha resistido la presión política y mediática de los nuevos tiempos que corren en la política nacional y en algunos círculos de su partido. Rita deja el PP por la puerta de servicio, la misma que utilizó al abandonar el ayuntamiento de Valencia, para tomar aire y superar el sofocón. Lo hará desde su escaño en el Senado donde se atrinchera para evitar la pena de telediario de esos interminables paseíllos ante los tribunales de la ciudad en la que no hace tanto tiraba masclests y le componían pasodobles. La senadora territorial conserva el escaño que el PP nacional no le reclama formalmente, más allá de manifestaciones puntuales de algunos militantes, para poder mantener su condición de aforada y de 'forrada' con su sueldo como senadora.
Tendrá como compañero al senador castellonense de Compromís Carles Mulet, azote del PP allí donde tiene la oportunidad de ejercer su acción política. También al representante de Bildu y a los 'secesionistas' catalanes. De nuevo el carrusel: Nadie pudo imaginar nunca nunca que la mujer de rojo, acostumbrada a ocupar escaños de primera fila y a elegir compañeros de fotos en los saraos de la F1 o la Copa América, apuraría sus días en política agazapada junto a sus enemigos más acérrimos; esos a los que aún considera “peligrosos separatistas” y a los que acusa de todos sus males..

Rita Barberá en su discurso sobre el "caloret"
El partido que la idolatró durante décadas, el mismo que la nombró senadora pese a su situación procesal, se sube al carro del clamor institucional y le exige que devuelva un escaño fruto de una decisión política de les Corts Valencianes y no de las urnas. No tienen otra: Isabel Bonig tampoco está para muchos sofocones a propósito de la corrupción que asola a su partido. O limpia a fondo o la limpian a ella, como le pasó a Alberto Fabra. Pero Rita echa mano del cancionero popular que entonaba de pequeña para contestar que “lo que se da (a Rita) ya no se quita”. Y en esas estamos, intentando ganar esta última batalla después de 'muerta', como El Cid en la conquista de Valencia. Eso da seguro para un tercer pasodoble que podría pasar a musical de éxito si finalmente “la Jefa” hace un Marcos Benavent y se convierte en la última versión de aquella otra Rita La Cantaora. 
Pero va a ser que no. La ganadora de la Olimpiada del Humor del 73 no da para tanto. ¿O sí?... Veremos si se detiene por fin el carrusel.


Publicat al Levante de Castelló, 17 de setembre de 2016

viernes, 10 de junio de 2016

La fundición y el cepillo

Benedicto XVI en Valencia


Ya estamos en campaña, otra vez. Lo bueno es que ahora va en serio y que, pase lo que pase, esto acabará en quince días. O no. Porque podría pasar que de nuevo no pase nada y sigamos como hoy; como estamos desde el año pasado, con un gobierno en funciones y con la imposibilidad de elegir uno nuevo. Que todo puede pasar a tenor de lo que dice la última encuesta del CIS que asegura que el PP volverá a ganar pero sin mayoría suficiente para gobernar, que el PSOE pasará a ser tercera fuerza política por primera vez, que la coalición Unidos Podemos más las confluencias hará realidad por fin la sorpresa del ‘sorpasso’ para mayor satisfacción de Anguita y los suyos, y que Ciudadanos será la cuarta fuerza política en un parlamento que acabará por certificar el fin del bipartidismo.
Y aquí, en la Comunidad Valenciana, más de lo mismo… y no sólo en lo que a la encuesta electoral se refiere, que también: la negativa del PSOE a Ximo Puig para conformar una entesa valenciana para la cámara alta hace peligrar la representación del PSOE en el senado por Castelló mientras el PP no tiene seguro revalidar el segundo diputado y en los dos casos -según el CIS- a favor de la nueva marca de izquierdas A la Valenciana. Una forma de hacer las cosas, el fet a València, que por cierto no siempre ha sido sinónimo de buen hacer. No al menos cuando se refiere a otros actores que también han dejado huella en su forma de gestionar la cosa pública en beneficio privado.
Estos días hemos conocido más datos sobre la corrupción que campó a sus anchas en los años de vino y rosas de los gobiernos de Francisco Camps. Al escuchar en boca del President de la Generalitat en sede parlamentaria las cifras del despilfarro da la sensación de que se acabó la barra libre y la impunidad, algo es algo aunque falta la reparación. Al comprobar como los compañeros de quienes lo consintieron no movían un músculo a medida que se iban desgranando las cifras del latrocinio da sencillamente rabia, porque falta al menos la petición de perdón.
Hubo para todos y en toda ocasión que se presentara propicia: Da igual que fuera la Fórmula 1 que los barcos de la Copa América o la construcción de colegios, las depuradoras que la RTVV, etc. Robaron también en el nombre del Papa, o por lo menos aprovechando su visita. Hasta 22,2 millones de euros, que son muchos, facturó la Fundación V Encuentro Mundial de las Familias en contratos “ilegales” a cuenta de la visita de Benedicto XVI a Valencia.

7.000 urinarios se alquilaron para la ocasión
Eso sí, todo quedó en familia. La cristiana, la que ahora se manifiesta para protestar por la supuesta persecución a la financiación de la escuela concertada, vibró con la presencia del Santo Padre ajena a como la “otra familia” se daba la vida padre gracias a unos contratos que no dejan de sorprender por su dimensión y su indignidad. Por ejemplo: 3,1 millones gastados en 7.000 urinarios móviles que hicieron posible que por unas horas la ciudad de Valencia fuera la mas aliviada del arco mediterráneo; 1,7 millones de euros para alojar, por supuesto como Dios manda, a los tres mil miembros de la curia eclesiástica que se dieron cita esos días en el Cap i Casal; 1,5 millones más para la construcción del macro altar con torre incluida en un escenario de 5.400 metros cuadrados; y para que no falte de nada había que publicitarlo: 703.691,76 euros gastados en propaganda.
Es lo que se sabe hasta ahora porque los auditores de la Generalitat tan sólo han podido revisar las cuentas entre 2010 y 2014 ya que no se ha aportado documentación sobre contratos de los años anteriores. Los responsables de la gestión en la Fundación que montaron Francisco Camps (Generalitat Valenciana), Rita Barberá (ayuntamiento de Valencia), Fernando Giner (diputación provincial) y el arzobispo Agustín García-Gasco para reunir en Valencia el Encuentro Mundial de las Familias puede que alcancen la bendición en el reino de los cielos y puede incluso que obtengan también el perdón en las urnas de aquellos que les volverán a votar. Puede.  Pero ello no les exime de someterse también al dictado de la ley aquí en la tierra. Por lo menos eso. Porque no fue una Fundación al uso, sino una fundición en el uso del dinero de todos.

No faltaron ni Montserrat Caballé cantando el “Padre Nuestro” compuesto para la ocasión por José María Cano ni las pantallas de televisión… aunque en ninguna de ellas se viera el dolor de las víctimas de aquel accidente de metro que en aquellos días fundió a negro la escasa credibilidad de una RTVV entregada a la causa y que se convirtió en parte fundamental para ejecutar el saqueo que aquel julio de 2006 se perpetró entre salmos y gritos de “esa Papa como mola, se merece una ola…” Sucedió en Valencia y de momento, que se sepa, pasaron un “cepillo” en el que los valencianos nos dejamos unos 22 millones de euros. Amén.

Publicat al Levante de Castelló, 12 de Juny de 2016

domingo, 14 de febrero de 2016

El anunciado plan renove

Mariano Rajoy y Rita Barberá (Foto:EFE)


La solución que proponen es resetearse, someterse a un plan Renove hecho a medida que les garantice la continuidad en el mercado como marca líder del sector. Es lo que quieren, pero está por ver si es lo que funciona: nadie garantiza que lo que va bien para el mercado del automóvil sea válido en el complicado mercadeo de la política. Porque una cosa es ofrecer incentivos para comprar un coche y mandar al desguace a los viejos cacharros y otra muy distinta incentivar para que prevalezca la decencia y mandar a casa –o en su caso a la cárcel- a los corruptos que proliferaron al cobijo de una gestión de gobierno monocolor que en algunos casos se prolongó durante veinticuatro años. En esas está el PP de la Comunidad Valenciana.
La Operación Taula amenaza judicial y electoralmente al que fue partido de gobierno hegemónico en la Comunidad Valenciana en el último cuarto de siglo. Bajo el mantel de esta taula parece destaparse un escándalo que colma el vaso de la complacencia y la inacción ante las prácticas corruptas en el partido que las amparó y consintió durante ese tiempo. Si hace meses la voz de Rus contando billetes en un coche supuso la constatación sonora de lo que han sido estos años de impunidad y saqueo, estos días la imagen de medio centenar de militantes, asesores y ex cargos del PPCV haciendo cola en la Guardia Civil de Patraix y después en la puerta del juzgado ha sido la guinda al pasteleo con que ese partido se comportó en los años de mayoría absoluta de Rita Barberá en la ciudad de Valencia. Tras el éxito de “50 sombras de Grey” llega ahora “50 del PP a la sombra”; no a la sombra de la cárcel, todavía, pero sí a la sombra de la sospecha. Cincuenta investigados, que ahora se llaman así, en un interminable paseíllo de nunca acabar: Las últimas cifras dicen que van ya por 80. Superan, al menos en número, a los 40 de Alí Babá y la cueva..
La imagen ha sido demoledora y en el PP se anuncia una “contundente respuesta” en estos tiempos de tribulaciones en los que nadie quiere formar gobierno con un partido que en la Comunidad Valenciana está infectado por el virus de la corrupción. El saqueo de los ERE al sur de Sierra Morena bajo los gobiernos socialistas de Chavez y Griñán fue propio también de una banda de modernos bandoleros, seguro; pero la multitud y diversidad de las tramas corruptas urdidas al cobijo de los diferentes gobiernos del PP valenciano (Orange Market, Imelsa, IVAM, Brugal, Ciegsa, Fitur, Avialsa, Caso Cooperación Emarsa, Gürtel, Feria Valencia, Noos, Rabasa, Vaersa, Púnica, visita del Papa, Acuamed, Caso Fabra, basuras de Torrevieja, RTVV, Operación Taula, etc…) demuestran clínicamente que la metástasis de la corrupción se extendió en un partido que, por supuesto, tiene en sus filas miles de militantes y cargos públicos honrados, pero que también tiene en la cárcel a un ex presidente de la diputación de Castelló, Carlos Fabra, a un conseller de Valencia, Rafael Blasco, a un alcalde de Torrevieja, Pedro Hernández Mateo, y que por tener tiene también a un ex delegado del gobierno de España, Serafín Castellano, en libertad con cargos tras ser detenido. Es la constatación de que en todos los niveles de poder y en todos los territorios se cocieron las habas de la corrupción.

La Guardia Civil en los despachos del grupo
 municipal del PP en el ayuntamiento deValencia
Una realidad que lleva al ahora senador Alberto Fabra a decir en público que ya no pone la mano en el fuego por nadie en su partido. No se fía de los suyos y asegura que hubo "tibieza de muchas personas del partido" cuando él trazó su línea roja contra la corrupción. Fabra se sigue quedando corto: entonces no dio nombres y tampoco los da ahora para señalar a quienes se mostraron tibios, cuando no cómplices, ante unas prácticas que se sabían porque se producían sin descaro. Todas las miradas, ahora también en el partido, apuntan a su compañera Rita Barberá. De ella dijo Rajoy que era “la alcaldesa de España” y ella puede ser la próxima víctima de la MM, la Maldición de Mariano, un extraño mal de ojo por el cual aquellos a los que Mariano Rajoy alaba en público acaban teniendo serios problemas ante la justicia. El discurso de Rajoy ha cambiado estos últimos días. Ahora dice como Fabra que no da la cara por nadie y avisa a los suyos: “Esto se acabó, aquí ya no se pasa ninguna”. El adverbio de tiempo le delata. ¿Quiere decir que antes sí las dejaba pasar?; y de ser así,  ¿A quién y porqué? 
Pero una cosa es lo que si dice y otra cómo se actúa: Allí Rajoy ha blindado a su amiga Rita colocándola en la Comisión Permanente del Senado y por su condición de senadora territorial no perderá el privilegio del aforamiento si se disuelvan las Cortes para repetir elecciones. Aquí Isabel Bonig colocó en la lista al congreso, con el visto bueno de Javier Moliner, al ex alcalde de La Vall, Óscar Clavell, pese a estar investigado por prevaricación y malversación. Ahora goza de la impunidad que le da su aforamiento. Es lo de antes, lo de siempre. Comportamientos que nada tienen que ver con el espíritu regenerador del plan Renove que se anuncia a bombo y platillo. 
Mientras la Guardia Civil vuelve a entrar en la sede de la calle Génova en busca de ordenadores en las oficinas del PP de Madrid, el de Esperanza, como lo hizo aquí en el despacho del grupo municipal del PP de Valencia, el de Rita. La semana que viene continuará... y veremos en el banquillo al ex alcalde y ex vicepresidente de la diputación de Castelló Francisco Martínez. Pues eso.  

Publicat al Levante de Castelló, 13 de Febrer de 2016

viernes, 20 de febrero de 2015

Pues a lo mejor, no


La corrupción en el PPCV sigue siendo portada de informativos



Alberto Fabra sigue en campaña, en una doble campaña. De una parte la suya particular para intentar ser elegido por Rajoy como aspirante popular a la presidencia de la Generalitat; de otra, en la de su partido para hacernos creer a los valencianos que el PP no es el máximo responsable de la que nos ha caído encima en esta comunidad en los últimos años.
En aras del primer propósito el presidente designado a dedo ha demostrado en varias ocasiones como su condición de ‘mandado’ de Génova prevalece sobre el cargo al que fue designado por sus jefes. De ahí que anteponga  los intereses del gobierno de su partido a los intereses de sus administrados. Es por eso que, por ejemplo, se ha negado sistemáticamente a hacer valer ante el gobierno central las reivindicaciones que los grupos políticos, la patronal y los sindicatos, las asociaciones profesionales, los colectivos ciudadanos, las ONG, etc, le hacían llegar para ser trasladadas a Madrid. Ni siquiera ha sido capaz de cumplir su propio ideario respecto a los temas bandera que los populares valencianos utilizaron como artillería para contribuir, con un notable éxito por cierto, desde este Levante feliz a la derrota en las urnas de los gobiernos socialistas: Ni una sola gota del otrora innegociable trasvase del agua del Ebro, ese que catalanes y socialistas nos negaban una y otra vez, ha llegado a esta comunidad incluso con el PP acumulando el mayor poder territorial que se recuerda y al frente de los gobiernos de España, Aragón, Castilla La Mancha, Murcia y la Comunidad Valenciana. Es más ahora, con Carlos Fabra a la sombra, ni siquiera las pancartas cuelgan en el balcón de la Diputación Provincial de Castelló para recordar aquello de que necesitábamos el “Agua para todos”.
Tampoco nos ha llegado el corredor mediterráneo, ese que los populares no apoyaron en Bruselas al votar en contra la ministra Ana Pastor porque en la propuesta de red europea no se contemplaba el eje central que reclaman los gobiernos autonómicos de Castilla-La Mancha, Madrid y Aragón. Era marzo de 2012. Tan sólo unos meses antes, septiembre de 2011, el alcalde  Bataller y el presidente Fabra se volcaron en defensa de esa infraestructura en la cumbre que llenó de insignes invitados el Casino Antiguo de Castelló.  Claro que para entonces al ministro que había que crucificar era aquel al que llamaban Pepinho  y el gobierno al que había que culpar estaba presidido por un tal Zapatero. Llegados a este punto ya se nombró a la bicha. El PP valenciano siempre justifica sus incumplimientos con el mismo argumento: El gobierno de Rajoy no puede reparar el destrozo que dejó Zapatero. ¡Que mucha culpa tendrá, seguro!, pero que nunca gobernó el Palau de la Generalitat.
Lerma y el PSOE dejaron la presidencia en julio de 1995. Desde entonces los sucesivos gobiernos de Zaplana, Olivas, Camps y Fabra han sido los  responsables de la gestión del día a día de esta comunidad. Y si lo fueron para bien en los años de crecimiento y pleno empleo, lo han sido también para mal en los años de destrucción de empleo, de recortes desmesurados y de corrupción generalizada. Que esa es otra. En estos años el PPCV no sólo ha ofrecido nuevas glorias a España y millones de votos a su partido en Madrid, también propició que engordará la cuenta corriente de los mafiosos de la trama Gürtel. Hasta 3,4 millones aportó el PP a la caja B de Correa entre los años 2006 y 2009 a través de su filial valenciana, Orange Market, según los datos del informe que la Policía remitió al juez de la Audiencia Nacional, Pablo Ruz.
Otros hablarán en sus territorios de la trama socialista de los ERE en Andalucía, del caso Palau en la Catalunya convergente, o de la pérdida de la causa contra el PP por el borrado de los ordenadores de Bárcenas y la financiación ilegal de ese partido en Madrid. Porque en todas partes cuecen corruptos. Pero aquí ha sido el PP quien ha convertido la Generalitat en una versión cutre de la cueva de Alí Babá y sus no se sabe cuantos ladrones. Tanto que han tenido que cambiar a los presidentes de la Generalitat y de las Cortes, a varios consellers, a una docena larga de diputados, a otros tantos altos cargos de la administración, a la gerente del partido, y a un indeterminado número de alcaldes… bueno, en eso aún están ocupados, al menos en los casos de Milagrosa Martínez y Francisco Martínez.
Es la otra campaña en la que anda metido Fabra, la del lavado de cara de un partido que ha sido el campeón de la corrupción en esta comunidad. Y ya se sabe que en campaña a los políticos se les suelta la boca con facilidad. Le ha pasado al president Fabra cuando dijo que el PP es el “partido más honrado y más honesto que puede haber en cualquier panorama político.”  

Hombre, presidente, con la que han montado aquí es un pelín exagerado. ¿El qué más, el qué más? Pues a lo mejor no, la verdad… pero solo a lo mejor, eh.

Publicat al Levante de Castelló el 21 de febrer de 2015

viernes, 23 de enero de 2015

De desmesuras y precampañas


La imagen que ha molestado al Predidente Fabra


Mañana hay dos citas que colapsan la atención mediática, allí y aquí. Allí, en Grecia, los ciudadanos votarán y sabremos si le dan la mayoría absoluta a Syriza para que Alexis Tsipras presida un gobierno de izquierdas que plante cara al austericidio y las políticas neoliberales de Angela Merkel. Aquí, en Valencia, también botarán; pero así, con la ‘b’ minúscula, que no es la B de la contabilidad del ya liberado Luis Bárcenas y que el PP dice desconocer. Hoy, en Valencia, los más entregados al nuevo Mesías llamado a reinventar la maltrecha izquierda española botarán entusiasmados para jalear a Pablo Iglesias en el pabellón de la Fonteta. Tras llenar a reventar en Barcelona y Sevilla los ‘bolos’ de precampaña le traen a la Comunidad Valenciana donde también colgará el cartel de completo.
Hay máxima expectación ante el primer gran mitin del líder de Podemos en una plaza donde todo está por decidir una vez asumido que el PP perderá buena parte de la cosecha de votos que creía tener asegurados en uno de sus principales graneros. Miles de votos en espera de urna que se sumaran a los que pierda un PSOE todavía en tiempos de mudanza y entretenido en la última de sus luchas cainitas. Y esta pinta cruenta porque la víctima puede ser Pedro Sánchez el secretario general que eligieron hace sólo seis meses. Una desmesura.
En estas circunstancias, y con el viento a favor de las encuestas, no parece previsible que Iglesias cambie en Valencia el discurso que repite en sus mítines y predica en los muchos platós de televisión que visita. La partitura a interpretar será la misma: Rechazo al PP y palo al PSOE, al que quiere continuar sangrado en votos, pero con distintos argumentos. Porque aquí, por ejemplo, no podrá culpar a Ximo Puig de vetar su presencia en Canal 9 cómo hizo en Sevilla con Susana Díaz y Canal Sur. Una acusación que se ha demostrado falsa –más allá de un wasap que nada prueba- y de la que no se ha retractado. Una práctica esa muy propia de la denostada casta y nada ejemplarizante en quien promete nuevas formas y esgrime nuevos valores. Ni siquiera podrá acusar de ello a Alberto Fabra que, él sí, es el máximo responsable de que veinticinco años después los valencianos afrontemos una campaña electoral sin poder contrastar ideas y propuestas en debates o entrevistas en nuestra radiotelevisión pública.
Iglesias, si quiere, puede culpar a Fabra de ser el principal liquidador de RTVV. Pero no el único. Otro que aterrizó allí para echar el cierre, Ernesto Moreno, fue detenido esta semana por su gestión al frente del Palau de les Arts que se desmorona por fuera con la caída del trencadís de Calatrava y por dentro con el (presunto) saqueo de algunos gestores. El megaproyecto que ideó Zaplana y que ejecutó Camps para recordar a las generaciones venideras la bonanza de los gobiernos del PP, acaba siendo el icono del despilfarro y la corrupción que han campado a sus anchas durante los años de mayorías absolutas de los populares: Emarsa, Brugal, Terra Mítica, Feria Valencia, aeropuerto de Castelló, RTVV, trama Gürtel, Valmor, Bankia, CAM, Caso Nóos, Rabasa, Caso Cooperación, Taronger, etc, han convertido esta comunidad en medalla de plata del ranking nacional de la corrupción. Tan sólo los ERE de Andalucía nos impiden ocupar lo más alto del podium.
La imagen de los furgones policiales frente al Palau de les Arts, que al de la Generalitat de momento sólo van a custodiarlo, es la metáfora que mejor refleja el final de una época. Una imagen que no ha gustado a Fabra, está  dolido porque se mancilla el skyline que su partido levantó como símbolo de modernidad y prosperidad. El presidente esta triste, pero ya lo dijo Joan Manuel Serrat: “Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio”. Y la verdad es que de los Ferrari del amigo Bernie Ecclestone se ha pasado a las furgonetas del ministro y compañero Fernández Díaz. De la desmesura y la barra libre a la cordura y la ley. Es lo que hay, le disguste a Fabra o a su porquero.

La policía entró a cerrar RTVV
El presidente de la Generalitat considera la actuación policial “desmesurada y desproporcionada”. Suena a chiste en boca de quien el 29 de noviembre de 2013 envió a esa misma policía a cortar la señal de RTVV en una acción de manual en todo golpe de estado que se precie y tras una noche surrealista con diputados de la oposición entrando por las ventanas y con PacoTelefunken” razonando ante las cámaras porque se negaba a apagar un servicio público de radiotelevisión con nocturnidad y alevosía.
¿Desmesurada y desproporcionada? No señor presidente, no. Lo que ha sido desmesurado, desproporcionado, y sobre todo delictivo, es el saqueo a lo público que se ha producido en esta tierra con los gobiernos del PP. ¡Ah! bueno, perdón porque, cómo Bárcenas, resulta que Rafael Blasco no tiene nada que ver con el PP, ni Pedro Ángel Hernández Mateo tiene nada que ver con el PP, ni Víctor Campos tiene nada que ver con el PP, ni Rafael Betoret tiene nada que ver con el PP, ni Luis Fernando Cartagena tiene nada que ver con el PP, etc. Por citar sólo a los más ilustres de los que han sido condenados por corrupción mientras ostentaban cargos en ese partido. La otra lista, la de imputados, sería interminable. O casi.

Sí, lo se. En Andalucía los socialistas están hasta las trancas en la trama de los ERE, igual que el clan de los Pujol y CIU en Catalunya. Pero yo, como Alfonso Rus en su nueva tele, sólo quiero hablar de lo nostre… bueno, en este caso de lo suyo. Vamos de lo de su partido para ser más exacto.


Publicat al Levante de Castelló el 24 de gener de 2015

domingo, 14 de diciembre de 2014

Dipita



Cartel en el patio del hospital de Bonamoussadi en Douala




Salvando las distancias, que son muchas, el hospital público del barrio de Bonamoussadi en Douala, la ciudad más poblada de Camerún, tiene un aire que recuerda al hospital provincial de Castelló: Grandes jardines, espacios abiertos rodeados por una valla, y un constante ir y venir de gente. Eso sí, allí no hay estatuas. Por supuesto no de Ripollés, ni tampoco de ningún artista local que haga las veces de nuestro Beato Ripo. También hay otra diferencia: en el patio principal del hospital público de Bonamoussadi, y en otras zonas del recinto, un cartel invita a los usuarios a denunciar cualquier tipo de corrupción a la que se vean sometidos por parte de los trabajadores públicos que están allí para servirles y no para servirse de ellos. Hasta cuatro líneas telefónicas se han habilitado para atender posibles denuncias.
Con el fonendoscopio colgado al cuello y ataviada con un boubou de color naranja y pañuelo a juego, la doctora Lydia Celestine, jefe de pediatría del hospital, nos comentó que obtuvo del gobierno de su país una beca para formarse en España una vez acabada la carrera de medicina con uno de los mejores expedientes de su promoción. Gracias a eso pudo explicar en un castellano aún comprensible, pero que corre el riesgo de perder por falta de práctica, que la lucha contra la corrupción es casi tan importante como la que cada día les enfrenta a la malaria, el paludismo, el Sida pediátrico o la polio. Pero la doctora es optimista: Asegura que están en el buen camino y que en su centro han logrado –casi- erradicar lo que antes era una práctica generalizada por parte de algunos funcionarios que exigían dinero por las medicinas, las mosquiteras, o simplemente por ofrecer una mejor atención a los pacientes. Y solventado ese asunto les es mucho más fácil dedicarse a salvar vidas… lo que por otra parte es su verdadera vocación.
La doctora Celeste sabe por experiencia propia que ese tipo de corruptelas no se dan en la sanidad española. Pero se extraña cuando le cuentas que son otras las prácticas corruptas que están a la orden del día en el país donde pasó unos meses. Y sobre todo se sorprende al saber que aquí ni siquiera se cuelga el cartel para que la gente reaccione y denuncie esas prácticas.
¿Se lo imaginan?: “Denoncez tout acte de corruption”. Y así, -bueno, mejor traducido al castellano para que no aleguen incomprensión- colgado en la puerta de la sede del PP en la calle Génova y en la fachada de la UGT de Andalucía; ó en edición bilingüe, para que no aleguen discriminación, en casa del muy ex honorable Jordi Pujol o en los pasillos de la consellería donde tanto cooperó consigo mismo el condenado Rafael Blasco; también se me ocurre en el palacio de San Telmo sede de la Junta de Andalucía o en esa otra que presidió el presidiario Jaume Matas; lo imagino colgado en la torre de la hoy cerrada y ayer saqueada RTVV o en la puerta del garaje de la ex ministra Ana Mato donde le nacían Jaguars de cuatro ruedas sin que ella se enterase; no quedaría mal tampoco en el palacio de la Zarzuela por si acaso el cuñado decide pasarse por allí estas navidades y, por último, qué mejor sitio que en la bancada del grupo popular de las Cortes Valencianas donde se recogían firmas para pedir el indulto de los diputados condenados por corrupción. Etc, etc.
Hacen falta carteles como los del hospital público de Bonamoussadi para animar a denunciar a los corruptos y para que éstos se vean señalados. Por lo menos para visualizar que el problema sigue aquí, entre nosotros, y no es exclusivo de esos países que consideramos del tercer mundo. Es otro nivel y son otro tipo de ‘mordidas’, cierto, pero son igualmente dolorosas. Y son igualmente inaceptables. Algunas ejecutadas desde la más absoluta legalidad  aunque carentes de la más mínima moralidad. 
Por ejemplo la decisión de apartar al juez Pablo Ruz de la instrucción de los sumarios contra Luis Bárcenas y del Caso Gürtel que afecta a la cúpula directiva del PP por la financiación del partido del gobierno durante los últimos años. Otro juez más que debe dejar el caso, tal vez porque no ha querido pasar del caso. Eso no pasa en países no democráticos en los que ni siquiera se instruyen causas de corrupción contra sus clases dirigentes. Pero claro, nos habían dicho que esa era la gran diferencia: que aquí todos somos iguales ante la ley… aunque no a todos nos cambian el juez.

Dipita, "Esperanza", lema del festival Ngondo  2014



En Douala el pueblo Sawa acaba de celebrar a orillas del contaminado río Wouri el festival Ngondo en el que cada año rescatan del fondo del cauce el vaso sagrado donde sus antepasados les hacen llegar el mensaje que ha de regir sus vidas durante los próximos 365 días. El de este año era Dipita que en lengua bantú significa Esperanza.

Ahora se entiende mejor porque mantienen el cartel en el jardín del hospital de Bonamoussadi. Aunque sólo sea por eso, por no perder la esperanza.


Publicat al 'Levante de Castelló', 13 de Desembre de 2014

lunes, 3 de noviembre de 2014

Ni perdón ni olvido



Mariano Rajoy acosado por la corrupción en el PP



Nos han dicho que para ellos ha sido una verdadera semana de dolor, que lo han pasado mal y que están sufriendo una agonía. Nos lo ha dicho todo un señor ministro refiriéndose al sentimiento de aflicción que asiste estos días al presidente del gobierno. Lo dice uno de ellos para justificarse y parecer así más cercanos a nosotros, al dolor del resto de los mortales. Ellos son así: han manipulado tanto la realidad y han pervertido tanto el lenguaje que en sus bocas expresiones como “pasarlo mal” o “estar sufriendo” pierden su verdadero valor y adquieren otros significados. Porque, con perdón: ¿Qué coño sabrán ellos qué es eso de “pasarlo mal”?
De lo que si saben, y mucho, es de hacer sufrir. De eso sí. Conocen de primera mano, aunque no en primera persona, los motivos que llevan a miles de españoles a pasarlo realmente mal. Muy mal. Tan mal que por lo que dicen las encuestas, también las oficiales del CIS, son cada vez más quienes han decidido darles la espalda. Hartos les tienen, nos tienen. Hartos de participar en mareas ciudadanas para defender el estado del bienestar que pretenden desmantelar, hartos de combatir en la calle la contrarreforma laboral que nos ha empobrecido, hartos de denunciar leyes restrictivas que conculcan derechos elementales, hartos de tanto rescate a esa banca que no rescata a quienes duermen en los otros bancos ó en sus propios cajeros, etc. Hartos, en definitiva, de quienes les han llevado al hartazgo.
Y, de perdidos, al río… al río de Podemos. Lo demostraron en las últimas elecciones europeas: Han decidido dar menos botes en la calle y más votos en las urnas. Unos los hacen desde la más acuciante necesidad para intentar salvarse con unas recetas que reconocen difíciles de cocinar, sí, pero les da igual: no tienen mucho más que perder y cada vez tienen menos que comer. Otros se mueven por la rabia y la decepción, quieren hundir con su voto a quienes les hundieron en la frustración y el desencanto tras contemplar el ir y venir del péndulo bipartidista. Todos ellos lo hacen asqueados por una corrupción sistémica, insaciable, que salpica a todas las instituciones del Estado y que las ensucia a todas ellas por igual; desde la CEOE a los sindicatos pasando por la Corona. Todos ellos engordaron la indignación de la que nació Podemos.
Una realidad que preocupa por igual en la Moncloa y en la sede de Ferraz, también en la calle Génova donde –además- preocupa que se llegue a saber quien pagó la reforma y con qué sobre se pagó. Una realidad que tiene en los dos grandes partidos del péndulo sus máximos responsables: Ambos consintieron, albergaron, y se beneficiaron de unas prácticas de las que hoy se escandalizan, seguro, pero que no combatieron en sus propias filas hasta que la justicia no las puso en los sumarios. Es revelador que pese a las múltiples ocasiones que han tenido nunca un partido pillase ni a uno sólo de sus sinvergüenzas, que han sido muchos, para llevarlo ante la justicia. Como mínimo son merecedores de la ‘culpa in viglinado’, por no controlar a los chorizos que pusieron al cuidado de la despensa. Tampoco asumen la condena por la ‘culpa in eligendo’ de la que son responsables por la desacertada elección de aquellos en los que confiaron. Un doble error que nos ha salido muy caro, doblemente caro, por los euros que robaron y por el coste social del desprestigio que han arrojado sobre la democracia y las instituciones. Por no hablar de la ‘marca España’, esa con la que tanto se llenan la boca, y se adornan las muñecas en forma de cintitas, muchos de los que la ensucian.
Ambas culpas no pueden sustanciarse con la petición del perdón. El perdón pertenece al ámbito de las relaciones personales y lo puede conceder sólo aquel que se ha sentido ofendido o defraudado. En política el ciudadano ejerce su libertad de perdonar ó no con el voto, pero el político debe asumir su responsabilidad en el momento en que le es reclamada por la sociedad. Si Esperanza Aguirre y Mariano Rajoy se reconocen responsables de la corrupción que ha crecido en el PP bajo sus mandatos deben pedir menos perdón y dimitir un poco más. Otra cosa es -como ha pasado hasta ahora en la Comunidad Valenciana-, que después el ciudadano olvide y perdone al ser convocado de nuevo a las urnas. Ese es otro problema. Pero al menos habrán cumplido la penitencia para lograr, entonces sí, el perdón de los pecados… aunque permanezca la duda sobre el propósito de enmienda.

Mientras tanto la ciudadanía, cada vez más parte de ella, no perdona… ni tampoco olvida.


Publicat al 'Levante de Castelló'. 1 de Novembre de 2014

lunes, 13 de octubre de 2014

Plagas y "barrenillos"



El tomicus destruens amenaza el paraje de La Magdalena




También conocido como “barrenillo de los pinos” el tomicus destruens, al igual que su pariente el tomicus piniperda, es un insecto coleóptero de la familia Scolytidae cuyos ejemplares adultos apenas alcanzan los 4 mm de longitud. Pero no se fíen: en este caso ha quedado demostrado ser cierto eso de que el tamaño no importa. Pese a su calibre demuestra una eficacia que ya quisieran para sí otros ejemplares de mayor envergadura. Tanto que si nadie lo remedia el tomicus destruens amenaza con cargarse este otoño la pinada verde que envuelve la ermita de La Magdalena y de paso, si le dejan, el resto del Desert de les Palmes.
Servidor, al igual que usted, desconocía de su existencia, pero en la red es fácil conocer el modus operandi de estos insectos. Copio y pego: “Para su reproducción cada pareja realiza una galería subcortical en los fustes y en las ramas de los pinos en la que la hembra pone a ambos lados los huevos. Cuando las temperaturas son las adecuadas nacen las larvas, que realizan unas pequeñas galerías, generalmente perpendiculares a las maternas. Al terminar su desarrollo las larvas realizan una cámara de ‘pupación’ en la corteza del árbol, y tras completarse la transformación, el insecto sale al exterior a través de un orificio en la corteza. Los nuevos insectos adultos suben a las copas en las que perforan la médula de las ramillas terminales, para alimentarse y de este modo robustecerse y adquirir la madurez sexual. Por lo tanto, los daños que provocan sobre los pinos son galerías en fustes y ramas y perforaciones de la médula de las ramillas terminales. Los efectos son la muerte y caída de ramillas terminales a partir de finales del verano, y la muerte de los pies afectados por el corte de circulación de la savia debido a las galerías realizadas en el fuste”.
Se sabe tanto de él porque resulta que no es de ahora. El tomicus destruens es un viejo conocido en los bosques mediterráneos que esta vez ha llegado para quedarse favorecido por unos factores climatológicos que propician su expansión y consolidación: fundamentalmente la sequía y por tanto la falta de riego. Y a mí, no sé por qué, esta plaga destructora me recuerda a otra que azota desde hace años la península ibérica… y no es la del picudo. Me refiero a la corrupción que sacude a la sociedad española en su conjunto; no tan sólo a la mediterránea, aunque está fuertemente arraigada y se muestra especialmente agresiva en nuestra Comunidad.

Como pasa con el tomicus destruens los corruptos también habitan entre nosotros desde hace tiempos. En un principio se pensó que tenían su hábitat natural en las prebendas de la dictadura y que muerta ésta acabaría la plaga. Grave error. Sobrevivieron e infectaron también al sistema democrático que surgió tras una transición que al parecer no fue tan modélica. No, al menos, en lo que se refiere a la salud moral de quienes debieron velar por ella y ponerse al frente de la ejemplaridad. De Roldán a Filesa en el PSOE; del caso Naseiro a la trama Gürtel en el PP; de los ERE de Andalucía al saqueo de RTVV en nombre de la visita del Papa a Valencia; del ‘olvido’ regulador de Jordi Pujol a los sobresueldos en B en la calle Génova y la fortuna de Luis Bárcenas; del ‘desconocimiento’ conyugal de la infanta de España al enriquecimiento de alcaldes tras la compra de terrenos donde luego llovían depuradoras; del comportamiento mafioso del ex presidente de la CEOE al reparto del botín y posterior vaciado de las cajas de ahorro; de la reiterada buena suerte de unos con la lotería a las tarjetas opacas de quienes arruinaron Bankia; del trato amable de la justicia para con algunos a la inhabilitación de los jueces que más molestan; etc, etc, etc…
Un clamor que recorre España

Como en el caso del tomicus destruens, la penetración de estos “barrenillos de la democracia” es también transversal: afecta al conjunto del árbol desde el tronco más duro a las ramas más frágiles y lo ocasionan tanto las larvas más incipientes como los ejemplares adultos más desarrollados, porque se sienten impunes ante la débil defensa que encuentran. Al igual que ocurre con sus colegas coleópteros estos destruens de la política se han visto favorecidos por unas condiciones ‘ambientales’ y sociales que fomentan su expansión y que en muchos casos ha propiciado la propia sociedad en la que se corrompen y a la que esquilman: la dejación en manos de terceros de nuestras responsabilidades ciudadanas sólo por el mero trámite de haberles votado; la falta de tolerancia cero, sea quien sea y milite donde milite; la asunción del clientelismo cómo un mal inevitable; la aceptación de la falta de transparencia como un pecado venial y consustancial al quehacer de las clases dirigentes, sean políticas, económicas o judiciales; etc, etc, etc. 
La culpa es de la plaga, por supuesto, pero convendrá no 'abonar' tanto el terreno. Los expertos dicen que hará falta mucha agua para que los pinos de la Magdalena puedan expulsar al tomicus. Lo malo es que no llueve. Y claro, sólo con rogativas y lamentos va a ser que no.

Publicat al 'Levante de Castelló'. 11 d'octubre de 2014

viernes, 27 de junio de 2014

Un vaso que no rebosa


El efecto purificador que se atribuye a las hogueras de la mágica nit de Sant Joan se ha demostrado del todo insuficiente, pese a que ardieron miles de ellas en todas las playas del extenso litoral español. Lo cual da una idea de la magnitud del problema: hace falta mucha leña para erradicar la pandemia de la corrupción en España. O en su caso la percepción que de ella se tiene cuando se juntan actitudes, decisiones políticas y comportamientos que no hacen sino incrementar la sensación de podredumbre generalizada. Estos últimos días de junio están siendo especialmente propicios para ello.
Sonia Castedo y Enrique Ortíz
Por no alejarnos mucho en el calendario, ni en el espacio, comenzaremos por Alicante. Allí, pese la magnificencia de sus fogueres, nada parece ser suficiente para quemar la vida política a una alcaldesa, Sonia Castedo, que ha sido protagonista por la revelación de nuevas conversaciones con otro ‘amiguito del alma’, el empresario Enrique Ortíz, donde dejan entrever unos comportamientos cuanto menos despreciables. Un chalaneo impropio de quien ocupa la alcaldía de cualquier municipio.
Y allí, en Alicante, estaba ese día un Alberto Fabra que volvió a decir que en las listas del PP no habrá sitio para ningún imputados, pero no se atreve a sacar a quien ya está imputada. Con la flexibilidad que caracteriza a su línea roja Fabra traga hoy con lo que dice que es inadmisible para mañana. No se entiende, a no ser por el temor a perder más votos en ese futuro si la imputada Castedo hace realidad la amenaza de montar su propio partido. En Castelló Alfonso Bataller no amenaza con tanto, de hecho no amenaza nada, pero está en idéntica situación que su colega de Alicante: imputado y pese a ello al frente de la alcaldía llevando con pulso firme el rumbo de la ciudad, será por su auto publicitada titulación de patrón de yate.
Más cerca de Fabra, en les Corts Valencianes, su presidente Juan Cotino es otro personaje que anda quemándose estos días, pero no acaba de arder en el fuego eterno de la dimisión, siempre ejemplarizante, o el cese mucho más humillante. Tras aparecer cómo donante en los papeles de Bárcenas vuelve a tener problemas con la familia, con el sobrino Vicente quien se lamentaba ante el mismo empresario, Enrique Ortíz, de que tras el cese de tío como conseller iban a acabarse algunas concesiones. Es lo que tiene la familia, que siempre espera regalos… sea o no Navidad.
Es injusto señalar que el fuego purificador de la renovación ética sólo debe actuar en nuestra comunidad. La corrupción no conoce de siglas, territorios, ni identidades nacionales. En Tarragona la Guardia Civil detuvo al alcalde de Torredembarra, (CiU) y a seis concejales, a los que acusa de varios delitos contra la administración pública. En Valladolid la Policía Judicial registró el despacho del jefe del Mantenimiento por su implicación en una trama de concesión de contratos a empresas vinculadas a su familia que podría superar los 11 millones de euros. En Murcia el juez ha imputado al delegado del Gobierno (PP) por un caso de corrupción urbanística al permitir el proyecto de construcción de un complejo turístico en terrenos protegidos junto al Mar Menor. En Sevilla se ha detenido a sindicalistas de UGT y a empresarios por un presunto fraude en los cursos de formación. La ex ministra socialista Magdalena Alvárez ha dimitido finalmente de su millonario puesto en el BCE por su imputación en el caso de los ERE de Andalucía… por traer sólo cinco ejemplos de los últimos cuatro días.
Hay más y hay casos en los que no se puede hablar de corrupción, pero que indignan igualmente al personal. La revelación de que varios eurodiputados españoles suscribieron un ventajoso plan privado de pensiones a una Sicav radicada en Luxemburgo es la última gota en un vaso que no parece rebosar nunca. Willy Meyer, cabeza de lista por IU, ha dimitido por ello: le honra, pero no le exime por una práctica que había demonizado. Los otros ‘europensionados’, desde la socialista Elena Valenciano al popular Cañete pasando por Rosa Díez, miran hacia otro lado y defienden una legalidad que nadie cuestiona, pero callan sobre una moralidad que pocos niegan.
Pasa también con los últimos acontecimientos que marcan la actualidad de la familia del Rey, que ya no la Casa Real. De las prisas por aforar al ex rey Juan Carlos I, mediante una enmienda exprés a la ley de racionalización del sector público, a las ganas nada disimuladas de la fiscalía y la Agencia Tributaria por ejercer de abogados defensores y dejar fuera del juicio por el caso Noos a su hija Cristina, la hermana.
Puede ser todo legal, que lo es, pero no puede ser que quieran que la gente se crea eso de que la justicia es igual para todos... por mucho que lo diga (también) el nuevo Rey ó su porquero. 


Publicat al 'Levante de Castelló' el  28 de Juny de 2014

jueves, 13 de marzo de 2014

Puig, Fabra y Andalucía


Fabra y Puig el pasado domingo.

A estas alturas ya sabemos que uno de los dos lo será seguro. Ximo Puig ganó por goleada las primarias en el PSPV y será el candidato socialista a la presidencia de la Generalitat. El otro, Alberto Fabra, aún está por ver si lo será ó no. Bueno no está por ver, está por designar, que es así cómo se hacen esas cosas en el PP. La incógnita se resolverá cuando toque porque Rajoy, que hace poco tuvo que consensuar consigo mismo la elección del líder de los populares en Andalucía, anda ocupado en decidir por el mismo sistema el cabeza de lista a las europeas. Se le acumula la faena para elegir candidatos. Será por eso que se mantiene la incógnita de saber sí Fabra será el agraciado. El propio Fabra sabe que será así: porque fue así, a dedo, como accedió a la alcaldía de Castelló y luego a la presidencia del Consell.
Y mientras llega esa designación Fabra y Puig siguen a la suya. El fin de semana los vimos a ambos muy entretenidos. El socialista disfrutó la noche del sábado, como espectador y sin disfraz, del carnaval tardío de Morella. El domingo votó en su pueblo antes de bajar a Valencia para seguir una jornada electoral que acabó en fiesta. A Puig, como a Sabina en la canción, le sobraban los motivos para celebrarlo: Él ganó en las urnas y su partido ganó en impulso democrático, en imagen, y en los titulares de prensa. No es poca cosa, son activos de los que no van muy sobrados los socialistas en estos últimos tiempos.
La apuesta por las primarias abiertas ha resultado ser una apuesta ganadora: el proceso, pionero en España donde se ha seguido con atención, ha salido redondo para los socialistas valencianos y ha supuesto un gran espaldarazo para el secretario general en un partido en el que sus líderes se suceden en función de los reiterados fracasos electorales que encadenan en los últimos años. Una dinámica negativa que parece cerca de poder romperse: El PSPV llegará en las mejores condiciones que se le recuerda en mucho tiempo a unas elecciones autonómicas en las que, también por primera vez en todo ese tiempo, los sondeos y las encuestas le conceden posibilidades reales de poder llegar a gobernar.
Pero eso, que es así, no obedece tan sólo a méritos propios. El PP también está poniendo de su parte, y mucho. Por ejemplo con la foto que Alberto Fabra se hizo ese domingo con una alcaldesa, Sonia Castedo, imputada por corrupción en la trama Brugal. La alcaldesa de Alicante le pidió en público que se acuerde de quienes están con él “a las duras y a las maduras”. Fue más lejos incluso y se atrevió a recomendarle lo que debe hacer: “premiar lealtades y no otras cosas”. Fabra no le contestó, aunque ha tardado muy poco en justificar su respaldo a la alcaldesa en ese acto: está embarazada y merece el apoyo de todos. Muy tierno, salud y familia siempre lo primero.   
En su discurso Fabra no eludió el tema y reiteró su condición de cruzado inflexible contra la corrupción… eso sí, la que se da en casa y en tierra ajena. El presidente del partido que mantiene en su grupo parlamentario diputados imputados, y a dos alcaldes de capital de provincia en la misma situación, echó mano de los datos del CGPJ para asegurar que en Andalucía hay más procesados por corrupción que en Valencia. Pues vale, ¿y qué?. Digo qué que hacemos con los de aquí.
Resulta curiosa la fijación que tienen algunos dirigentes valencianos del PP con Andalucía, aunque por motivaciones muy distintas. De Carlos Fabra cuentan que era asiduo a la Feria de Abril y de Francisco Camps sabemos que es devoto de Nuestra Señora Esperanza Macarena a la que acudió para dar gracias por su absolución en el juicio de los trajes que le costó el cargo. Lo de su sucesor es diferente: Alberto Fabra simplemente ha interiorizado un discurso auto exculpatorio según el cual los andaluces aún lo hacen peor  que él, siempre y en todos los casos. Lo dijo para justificar el cierre de RTVV, cuando aseguró que en esa comunidad se cerraron centros de salud para mantener abierto Canal Sur, y ahora vuelve a la carga para acusarles de ser más corruptos que ellos.

Si con eso se conforma, malo; si con eso se justifica, mucho peor.


Publicado en 'Levante de Castelló' el 15 de marzo de 2014