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| Benedicto XVI en Valencia |
Ya
estamos en campaña, otra vez. Lo bueno es que ahora va en serio y que, pase lo
que pase, esto acabará en quince días. O no. Porque podría pasar que de nuevo
no pase nada y sigamos como hoy; como estamos desde el año pasado, con un
gobierno en funciones y con la imposibilidad de elegir uno nuevo. Que todo
puede pasar a tenor de lo que dice la última encuesta del CIS que asegura que
el PP volverá a ganar pero sin mayoría suficiente para gobernar, que el PSOE
pasará a ser tercera fuerza política por primera vez, que la coalición Unidos
Podemos más las confluencias hará realidad por fin la sorpresa del ‘sorpasso’
para mayor satisfacción de Anguita y
los suyos, y que Ciudadanos será la cuarta fuerza política en un parlamento que
acabará por certificar el fin del bipartidismo.
Y
aquí, en la Comunidad Valenciana, más de lo mismo… y no sólo en lo que a la encuesta
electoral se refiere, que también: la negativa del PSOE a Ximo Puig para conformar una entesa valenciana para la cámara alta
hace peligrar la representación del PSOE en el senado por Castelló mientras el
PP no tiene seguro revalidar el segundo diputado y en los dos casos -según el
CIS- a favor de la nueva marca de izquierdas A la Valenciana. Una forma de
hacer las cosas, el fet a València,
que por cierto no siempre ha sido sinónimo de buen hacer. No al menos cuando se
refiere a otros actores que también han dejado huella en su forma de gestionar
la cosa pública en beneficio privado.
Estos
días hemos conocido más datos sobre la corrupción que campó a sus anchas en los
años de vino y rosas de los gobiernos de Francisco
Camps. Al escuchar en boca del President de la Generalitat en sede parlamentaria
las cifras del despilfarro da la sensación de que se acabó la barra libre y la
impunidad, algo es algo aunque falta la reparación. Al comprobar como los
compañeros de quienes lo consintieron no movían un músculo a medida que se iban
desgranando las cifras del latrocinio da sencillamente rabia, porque falta al
menos la petición de perdón.
Hubo
para todos y en toda ocasión que se presentara propicia: Da igual que fuera la
Fórmula 1 que los barcos de la Copa América o la construcción de colegios, las
depuradoras que la RTVV, etc. Robaron también en el nombre del Papa, o por lo
menos aprovechando su visita. Hasta 22,2 millones de euros, que son muchos, facturó
la Fundación V Encuentro Mundial de las Familias en contratos “ilegales” a
cuenta de la visita de Benedicto XVI a Valencia.
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| 7.000 urinarios se alquilaron para la ocasión |
Eso
sí, todo quedó en familia. La cristiana, la que ahora se manifiesta para protestar
por la supuesta persecución a la financiación de la escuela concertada, vibró
con la presencia del Santo Padre ajena a como la “otra familia” se daba la vida
padre gracias a unos contratos que no dejan de sorprender por su dimensión y su
indignidad. Por ejemplo: 3,1 millones gastados en 7.000 urinarios móviles que
hicieron posible que por unas horas la ciudad de Valencia fuera la mas aliviada
del arco mediterráneo; 1,7 millones de euros para alojar, por supuesto como
Dios manda, a los tres mil miembros de la curia eclesiástica que se dieron cita
esos días en el Cap i Casal; 1,5 millones más para la construcción del macro
altar con torre incluida en un escenario de 5.400 metros
cuadrados ; y para que no falte de nada había que
publicitarlo: 703.691,76 euros gastados en propaganda.
Es
lo que se sabe hasta ahora porque los auditores de la Generalitat tan sólo han
podido revisar las cuentas entre 2010 y 2014 ya que no se ha aportado
documentación sobre contratos de los años anteriores. Los responsables de la
gestión en la Fundación que montaron Francisco Camps (Generalitat Valenciana), Rita Barberá (ayuntamiento de
Valencia), Fernando Giner
(diputación provincial) y el arzobispo Agustín
García-Gasco para reunir en Valencia el Encuentro Mundial de las Familias puede
que alcancen la bendición en el reino de los cielos y puede incluso que
obtengan también el perdón en las urnas de aquellos que les volverán a votar.
Puede. Pero ello no les exime de someterse
también al dictado de la ley aquí en la tierra. Por lo menos eso. Porque no fue
una Fundación al uso, sino una fundición en el uso del dinero de todos.
No faltaron ni Montserrat Caballé
cantando el “Padre Nuestro” compuesto para la ocasión por José María Cano ni las pantallas de televisión… aunque en ninguna
de ellas se viera el dolor de las víctimas de aquel accidente de metro que en aquellos
días fundió a negro la escasa credibilidad de una RTVV entregada a la causa y
que se convirtió en parte fundamental para ejecutar el saqueo que aquel julio
de 2006 se perpetró entre salmos y gritos de “esa Papa como mola, se merece una ola…” Sucedió en Valencia y de
momento, que se sepa, pasaron un “cepillo” en el que los valencianos nos
dejamos unos 22 millones de euros. Amén.
Publicat al Levante de Castelló, 12 de Juny de 2016
Publicat al Levante de Castelló, 12 de Juny de 2016


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