domingo, 5 de junio de 2016

Libertad sin ira


Dirigentes del PPCV en la manifestación en defensa de la educación concertada



Hace unos días CCOO celebró en Castelló el acto de los primeros 25 años de vida del sindicato en la provincia. Por cierto, ¡Larga vida! Una fiesta que acabó con la versión del Gran Wyoming del tema Resistiré, aquel que en la década de los 60 popularizó el Dúo Dinámico. Un acto que empezó con otro tema no menos popular sobre el que se iban exponiendo fotografías de los años de lucha del sindicato en las comarcas de Castellón. Sonó Libertad sin ira el clásico de Jarcha que se convirtió en uno de los himnos de la tan alabada transición española. Una canción que fue prohibida en su día por la ‘autoridad competente’, esa que pensó que realmente todo quedaba “atado y bien atado”, cuando en octubre de 1976 el editor Juan Tomás de Salas quiso utilizarla como banda sonora en su aventura de lanzamiento de Diario 16, aquel brillante periódico que puso en manos de un joven Pedro J. Ramírez. Al final sonó la música y Diario 16 salió a la calle… y la calle ganó su libertad. Lo de con ira o sin ira es ya otro cantar.
Hoy, cuarenta años después, la canción del grupo onubense  -que sí, que los de Jarcha eran de Huelva, allí donde también dicen que nunca pasa nada- vuelve a estar de rigurosa actualidad para, entre otras cosas, constatar que la buena música casi siempre sobrevive a su tiempo… y por supuesto a la prensa que la utiliza, aunque esta también sea buena. Diario 16 cerró un 7 de noviembre de 2001 pero la canción de Jarcha no calla y hoy la hacen suya algunos políticos que, probablemente, en aquel lejano 1976 hubieran estado ideológicamente muy cerca de quienes la quisieron prohibir. Resulta estremecedor ver a los dirigentes del PP volver de nuevo a las pancartas para cantar a favor de la libertad y repetir a coro eso de “guárdate tu miedo y tu ira”. Podrían aplicárselo a ellos mismos, porque no deben tener miedo a defender en la calle la educación concertada ni, por supuesto, hay ira en el Consell hacia la enseñanza concertada.
Les asiste todo el derecho del mundo a manifestarse y aunque sigue siendo cierto eso que señala la canción de que aún hay viejos –y no sólo de edad- que dicen que“este país necesita palo largo y mano dura para evitar lo peor”, aquí uno puede salir a la calle a expresar libremente sus ideas.  A no ser que el ministro Fernández Díaz y su ley mordaza digan lo contrario. En ese caso vuelve a actuar la ira y a aplicarse la vieja receta del palo largo y la mano dura que tanto gusta a algunos.

Otra cosa es tener razón en aquello por lo que se protesta. Que no la tienen. Al menos no en los términos en que la expresan. Hablando de libertad: Leo en este mismo periódico que “Nueve de cada diez niños entran en los colegios concertados que piden sus padres” y, la verdad, me parece un porcentaje de libertad de elección bastante considerable. Ya sé que no es el cien por cien, cómo tampoco lo es en la escuela pública. De hecho en el conjunto de todos los centros sostenidos con dinero público el 97,1% de alumnos irán a los que escogieron sus familias y de ellos el 87,2% a la primera opción que habían elegido. El 93% entrará en uno de los dos primeros centros por los que habían mostrado preferencia y el 97,1% irá en cualquier caso a  alguna de las solicitudes presentadas. Respecto al número de aulas tampoco hay queja posible: este año en la provincia de Castelló se abren tres nuevas líneas en centros concertados (dos de educación especial y una tercera de primaria) y sólo se cierra un aula de la Consolación de Benicarló. Tres más y una menos: se ganan dos.  
Pueden manifestarse, y cantar, tanto como quieran y no por ello van a tener razón ni van a convertir en verdad las acusaciones que hacen al Consell de atacar a la enseñanza concertada. Si esto es un ataque, ¿Qué eran las políticas del PP cuando se cerraban aulas públicas a centenares? ¿Y donde estaban cuando la escuela pública salía a defender en la calle los derechos de la mayoría? Por no hablar del latrocinio de CIEGSA o los barracones, por supuesto siempre públicos.

Seguirán cantando a Jarcha, y me gusta. Pero yo prefiero acabar tatareando en voz baja ese estribillo de Joan Manuel Serrat que dice que: “Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio”. Y la verdad dice que no se está atacando a la enseñanza concertada, la que posibilita la libre elección a quienes lo desean. Pero sobre todo se está defendiendo la escuela pública, la única que garantiza la igualdad de oportunidades. Y esa defensa de lo público debe ser norma de obligado cumplimiento de todo gobierno que se considere decente y libre.  El conseller Marzà y el President Puig están en eso.

Publicat al Levante de Castelló, 04 de Juny de 2016

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