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| Dirigentes del PPCV en la manifestación en defensa de la educación concertada |
Hace
unos días CCOO celebró en Castelló el acto de los primeros 25 años de vida del
sindicato en la provincia. Por cierto, ¡Larga vida! Una fiesta que acabó con la
versión del Gran Wyoming del tema Resistiré, aquel que en la década de los
60 popularizó el Dúo Dinámico. Un acto que empezó con otro tema no menos popular
sobre el que se iban exponiendo fotografías de los años de lucha del sindicato
en las comarcas de Castellón. Sonó Libertad
sin ira el clásico de Jarcha que
se convirtió en uno de los himnos de la tan alabada transición española. Una
canción que fue prohibida en su día por la ‘autoridad competente’, esa que
pensó que realmente todo quedaba “atado y bien atado”, cuando en octubre de
1976 el editor Juan Tomás de Salas
quiso utilizarla como banda sonora en su aventura de lanzamiento de Diario 16,
aquel brillante periódico que puso en manos de un joven Pedro J. Ramírez. Al final sonó la música y Diario 16 salió a la
calle… y la calle ganó su libertad. Lo de con ira o sin ira es ya otro cantar.
Hoy,
cuarenta años después, la canción del grupo onubense -que sí, que los de Jarcha eran de Huelva,
allí donde también dicen que nunca pasa nada- vuelve a estar de rigurosa
actualidad para, entre otras cosas, constatar que la buena música casi siempre sobrevive
a su tiempo… y por supuesto a la prensa que la utiliza, aunque esta también sea
buena. Diario 16 cerró un 7 de noviembre de 2001 pero la canción de Jarcha no
calla y hoy la hacen suya algunos políticos que, probablemente, en aquel lejano
1976 hubieran estado ideológicamente muy cerca de quienes la quisieron prohibir.
Resulta estremecedor ver a los dirigentes del PP volver de nuevo a las
pancartas para cantar a favor de la libertad y repetir a coro eso de “guárdate tu miedo y tu ira”. Podrían
aplicárselo a ellos mismos, porque no deben tener miedo a defender en la calle la
educación concertada ni, por supuesto, hay ira en el Consell hacia la enseñanza
concertada.
Les
asiste todo el derecho del mundo a manifestarse y aunque sigue siendo cierto
eso que señala la canción de que aún hay viejos –y no sólo de edad- que dicen
que“este país necesita palo largo y mano dura para evitar lo peor”, aquí uno
puede salir a la calle a expresar libremente sus ideas. A no ser que el ministro Fernández Díaz y su ley mordaza digan lo contrario. En ese caso vuelve
a actuar la ira y a aplicarse la vieja receta del palo largo y la mano dura que
tanto gusta a algunos.
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Otra
cosa es tener razón en aquello por lo que se protesta. Que no la tienen. Al
menos no en los términos en que la expresan. Hablando de libertad: Leo en este
mismo periódico que “Nueve de cada diez niños entran en los colegios concertados que piden sus padres” y, la
verdad, me parece un porcentaje de libertad de elección bastante considerable.
Ya sé que no es el cien por cien, cómo tampoco lo es en la escuela pública. De
hecho en el conjunto de todos los centros sostenidos con dinero público el
97,1% de alumnos irán a los que escogieron sus familias y de ellos el 87,2% a
la primera opción que habían elegido. El 93% entrará en uno de los dos primeros
centros por los que habían mostrado preferencia y el 97,1% irá en cualquier
caso a alguna de las solicitudes
presentadas. Respecto al número de aulas tampoco hay queja posible: este año en
la provincia de Castelló se abren tres nuevas líneas en centros concertados
(dos de educación especial y una tercera de primaria) y sólo se cierra un aula
de la Consolación de Benicarló. Tres más y una menos: se ganan dos.
Pueden
manifestarse, y cantar, tanto como quieran y no por ello van a tener razón ni van
a convertir en verdad las acusaciones que hacen al Consell de atacar a la
enseñanza concertada. Si esto es un ataque, ¿Qué eran las políticas del PP cuando
se cerraban aulas públicas a centenares? ¿Y donde estaban cuando la escuela
pública salía a defender en la calle los derechos de la mayoría? Por no hablar
del latrocinio de CIEGSA o los barracones, por supuesto siempre públicos.
Seguirán
cantando a Jarcha, y me gusta. Pero yo prefiero acabar tatareando en voz baja ese
estribillo de Joan Manuel Serrat que
dice que: “Nunca es triste la verdad, lo
que no tiene es remedio”. Y la verdad dice que no se está atacando a la enseñanza
concertada, la que posibilita la libre elección a quienes lo desean. Pero sobre
todo se está defendiendo la escuela pública, la única que garantiza la igualdad
de oportunidades. Y esa defensa de lo público debe ser norma de obligado
cumplimiento de todo gobierno que se considere decente y libre. El conseller Marzà y el President Puig
están en eso.
Publicat al Levante de Castelló, 04 de Juny de 2016
Publicat al Levante de Castelló, 04 de Juny de 2016


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