viernes, 23 de enero de 2015

De desmesuras y precampañas


La imagen que ha molestado al Predidente Fabra


Mañana hay dos citas que colapsan la atención mediática, allí y aquí. Allí, en Grecia, los ciudadanos votarán y sabremos si le dan la mayoría absoluta a Syriza para que Alexis Tsipras presida un gobierno de izquierdas que plante cara al austericidio y las políticas neoliberales de Angela Merkel. Aquí, en Valencia, también botarán; pero así, con la ‘b’ minúscula, que no es la B de la contabilidad del ya liberado Luis Bárcenas y que el PP dice desconocer. Hoy, en Valencia, los más entregados al nuevo Mesías llamado a reinventar la maltrecha izquierda española botarán entusiasmados para jalear a Pablo Iglesias en el pabellón de la Fonteta. Tras llenar a reventar en Barcelona y Sevilla los ‘bolos’ de precampaña le traen a la Comunidad Valenciana donde también colgará el cartel de completo.
Hay máxima expectación ante el primer gran mitin del líder de Podemos en una plaza donde todo está por decidir una vez asumido que el PP perderá buena parte de la cosecha de votos que creía tener asegurados en uno de sus principales graneros. Miles de votos en espera de urna que se sumaran a los que pierda un PSOE todavía en tiempos de mudanza y entretenido en la última de sus luchas cainitas. Y esta pinta cruenta porque la víctima puede ser Pedro Sánchez el secretario general que eligieron hace sólo seis meses. Una desmesura.
En estas circunstancias, y con el viento a favor de las encuestas, no parece previsible que Iglesias cambie en Valencia el discurso que repite en sus mítines y predica en los muchos platós de televisión que visita. La partitura a interpretar será la misma: Rechazo al PP y palo al PSOE, al que quiere continuar sangrado en votos, pero con distintos argumentos. Porque aquí, por ejemplo, no podrá culpar a Ximo Puig de vetar su presencia en Canal 9 cómo hizo en Sevilla con Susana Díaz y Canal Sur. Una acusación que se ha demostrado falsa –más allá de un wasap que nada prueba- y de la que no se ha retractado. Una práctica esa muy propia de la denostada casta y nada ejemplarizante en quien promete nuevas formas y esgrime nuevos valores. Ni siquiera podrá acusar de ello a Alberto Fabra que, él sí, es el máximo responsable de que veinticinco años después los valencianos afrontemos una campaña electoral sin poder contrastar ideas y propuestas en debates o entrevistas en nuestra radiotelevisión pública.
Iglesias, si quiere, puede culpar a Fabra de ser el principal liquidador de RTVV. Pero no el único. Otro que aterrizó allí para echar el cierre, Ernesto Moreno, fue detenido esta semana por su gestión al frente del Palau de les Arts que se desmorona por fuera con la caída del trencadís de Calatrava y por dentro con el (presunto) saqueo de algunos gestores. El megaproyecto que ideó Zaplana y que ejecutó Camps para recordar a las generaciones venideras la bonanza de los gobiernos del PP, acaba siendo el icono del despilfarro y la corrupción que han campado a sus anchas durante los años de mayorías absolutas de los populares: Emarsa, Brugal, Terra Mítica, Feria Valencia, aeropuerto de Castelló, RTVV, trama Gürtel, Valmor, Bankia, CAM, Caso Nóos, Rabasa, Caso Cooperación, Taronger, etc, han convertido esta comunidad en medalla de plata del ranking nacional de la corrupción. Tan sólo los ERE de Andalucía nos impiden ocupar lo más alto del podium.
La imagen de los furgones policiales frente al Palau de les Arts, que al de la Generalitat de momento sólo van a custodiarlo, es la metáfora que mejor refleja el final de una época. Una imagen que no ha gustado a Fabra, está  dolido porque se mancilla el skyline que su partido levantó como símbolo de modernidad y prosperidad. El presidente esta triste, pero ya lo dijo Joan Manuel Serrat: “Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio”. Y la verdad es que de los Ferrari del amigo Bernie Ecclestone se ha pasado a las furgonetas del ministro y compañero Fernández Díaz. De la desmesura y la barra libre a la cordura y la ley. Es lo que hay, le disguste a Fabra o a su porquero.

La policía entró a cerrar RTVV
El presidente de la Generalitat considera la actuación policial “desmesurada y desproporcionada”. Suena a chiste en boca de quien el 29 de noviembre de 2013 envió a esa misma policía a cortar la señal de RTVV en una acción de manual en todo golpe de estado que se precie y tras una noche surrealista con diputados de la oposición entrando por las ventanas y con PacoTelefunken” razonando ante las cámaras porque se negaba a apagar un servicio público de radiotelevisión con nocturnidad y alevosía.
¿Desmesurada y desproporcionada? No señor presidente, no. Lo que ha sido desmesurado, desproporcionado, y sobre todo delictivo, es el saqueo a lo público que se ha producido en esta tierra con los gobiernos del PP. ¡Ah! bueno, perdón porque, cómo Bárcenas, resulta que Rafael Blasco no tiene nada que ver con el PP, ni Pedro Ángel Hernández Mateo tiene nada que ver con el PP, ni Víctor Campos tiene nada que ver con el PP, ni Rafael Betoret tiene nada que ver con el PP, ni Luis Fernando Cartagena tiene nada que ver con el PP, etc. Por citar sólo a los más ilustres de los que han sido condenados por corrupción mientras ostentaban cargos en ese partido. La otra lista, la de imputados, sería interminable. O casi.

Sí, lo se. En Andalucía los socialistas están hasta las trancas en la trama de los ERE, igual que el clan de los Pujol y CIU en Catalunya. Pero yo, como Alfonso Rus en su nueva tele, sólo quiero hablar de lo nostre… bueno, en este caso de lo suyo. Vamos de lo de su partido para ser más exacto.


Publicat al Levante de Castelló el 24 de gener de 2015

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