La semana acabó bien para Raúl…
todo lo bien que le puede ir y que no es mucho, la verdad. Tras denunciar su
drama y exhibir su privacidad por las televisiones españolas el Consell que
preside Alberto Fabra se ha visto obligado a dar marcha atrás en su
decisión de retirarle la ayuda social para que un fisioterapeuta haga más llevadera
la vida de un joven de Betxí de 27 años e inmovilizado desde hace trece.
Son muchos años. Tantos que la Conselleria considera que sus padres están suficientemente
“entrenados” para cuidarle sin ayuda externa. Una afirmación que debería acarrear
la inmediata inhabilitación política de quien es capaz de legislar semejante
insensatez.
A lo que nunca estaremos suficientemente
entrenados, pese a lo mucho que se empeñan nuestros gobernantes, es a aguantar
los continuos desprecios y
agresiones de una élite dirigente cada vez más alejada de sus
ciudadanos. Situaciones como la de Raúl, que por desgracia se cuentan por decenas,
no obedecen al cruce de cables del funcionario que firma la resolución sino a
la decisión política de quien las ordena desde el Consell: Hay que recortar y se
recorta. En dependencia, en becas, en transporte escolar, en el pago a los
proveedores, en camas hospitalarias, en aulas de valenciano, en atención en las
urgencias, en investigación, en proyectos de solidaridad, etc. Y de tanto
recortar se les va la mano. La misma que otras veces se muestra generosa para
pagar -deprisa, deprisa, esta vez- la indemnización a Florentino Pérez o
la millonaria minuta de Calatrava.
Esta vez la política ha
jugado a favor de Raúl. La cercanía de las elecciones y el clima de cabreo
social que se respira han podido mas que la cruzada contra el déficit. Fabra y
su gobierno se han asustado. Ahora hablarán de un error que no han tardado en rectificar y si la cosa se
presta aún veremos al conseller Llombart, o al mismísimo presidente,
acudiendo a casa de Raúl a pedir disculpas. Que son capaces. Creerlos en el
arrepentimiento es sólo un auto de fe. Lo seguro es que si la familia no lo hubiera
denunciado en los medios, después de hacerlo sin ningún éxito ante la
Consellería, Vicente y Amalia, los padres de Raúl, estarían hoy
en una situación límite. Alguien tendrá que explicar por qué se tomó esa
resolución y, en todo caso, por qué se rectifica sólo cuando sale en los
telediarios. Lo otro, la inseguridad que representa saberse a merced de una
administración tan cruel y capaz de adoptar tales resoluciones es sencillamente
inexplicable.
Hoy llega Cristobal
Montoro a Valencia. Fabra puede enseñarle el video del drama que se vive en
casa de Raúl e implorarle una mejor financiación para poder hacer frente a esa
realidad que asiste a muchas otras familias valencianas por razones de
dependencia, desempleo, marginalidad, etc. Y digo implorar porque exigir es un
verbo que Fabra no se atreve a conjugar ante sus jefes de Madrid. Pero Montoro
no viene a escuchar a Fabra. Si no le hace caso en la capital, ¿para qué
molestarse en reunirse con él aquí?
Después de ningunear a los empresarios valencianos, que le pidieron la primera cita en julio de 2014, y
de plantarlos en la reunión anunciada y nunca celebrada para noviembre de ese año,
el ministro de Hacienda tiene a bien recibirlos hoy. Los mismos patronos que hartos
de tanto desplante amenazaron incluso con dejar de ser unos “buenos chicos” pondrán
la otra mejilla y acudirán prestos a la cita. Aunque sea tarde: Las propuestas
que quisieron hacerle llegar para ser incluidas en los presupuestos generales
del Estado no fueron atendidas por el gobierno de Rajoy. Ni por los diputados
nacionales del PP que dejaron a los empresarios, y al resto de valencianos, con
las reivindicaciones al aire. Ximo Puig supo sacar provecho político de
ello y presentó en el Congreso una Proposición No de Ley que recogía las
exigencias de la patronal valenciana en materia de inversiones. Sin éxito: Los
diputados del PP, por supuesto también los valencianos, no la votaron.
Hoy esos mismos
empresarios se prestan al juego partidista de Fabra para contraprogramar la
agenda política y quitarle foco mediático a la esperada conferencia autonómica
del PSOE que se inicia hoy con la presencia de Susana Díaz. Un éxito personal
de Ximo Puig que ha logrado
traerse hasta el Cap i Casal a la plana mayor del PSOE para dar desde aquí, y
en clave valenciana, el pistoletazo de salida a la campaña para las autonómicas
de mayo en las que los socialistas aspiran a recuperar para la izquierda el
gobierno de la Generalitat.
La duda es saber si Montoro
traerá munición para la prensa. Y en ese caso, ¿Ha de temblar Juan Carlos Monedero
por si desvela alguna novedad de sus cobros en Sudamérica, ó se limitará a
anunciar bajadas del IVA para los artistas falleros y gaiateros?
Que todo puede ser, ya
hemos visto como las elecciones los ablanda.
Publicat al Levante de Castelló el 31 de gener de 2015
Publicat al Levante de Castelló el 31 de gener de 2015

No hay comentarios:
Publicar un comentario