![]() |
| Rajoy y Sánchez firman el pacto de estado contra el terrorismo yihadista |
A sus adversarios
políticos y a la prensa hostil les dio munición para hacer coña durante unos
cuantos días, pero a los compañeros de partido menos entusiastas con su
liderazgo les sirvió para advertir de la que les puede caer encima. Y pudiera
ser que estos últimos tengan razón. La pérdida de Pedro Sánchez en Washignton
cuando se dirigía a una cita con estudiantes de la Universidad George Mason es toda
una metáfora del incierto rumbo con el que el secretario general del PSOE está dirigiendo
a su partido. Tras aquel ‘despiste’ el rector al que dejó plantado, Ángel
Cabrera, escribió en su cuenta de twitter que esperaba que Sánchez "sepa gobernar un país mejor que usar un GPS".
En esa misma duda siguen
instalados los socialistas un mes después de aquella pérdida puntual y siete
meses después de que lo eligieran líder del todavía primer partido de la
oposición. Motivos ha dado ya unos cuantos para alimentar esa sensación. Desde
la llamada en directo al presentador de ‘Sálvame’, Jorge Javier Vázquez,
cuando amenazó con dejar de votar al PSOE por permitir su alcalde de
Tordesillas celebrar del toro de La Vega, hasta el anuncio de una iniciativa
legislativa para elevar a la categoría de
funerales de Estado las exequias por las víctimas de la violencia machista. O
sus declaraciones anunciando la supresión del Ministerio de Defensa en un
hipotético gobierno por él presidido y que su número dos, César Luena, tuvo que matizar con un vigoroso respaldo al papel de
los Ejércitos. Por citar sólo algunas de las más sonadas.
La
última ha sido la que más ha trascendido: La foto de Pedro Sánchez con Mariano Rajoy firmando un solemne pacto
de estado contra el terrorismo yihadista.
El día siguiente, y mientras el portavoz socialista en el congreso aseguraba
que no eran posibles más pactos con el PP, el propio Sánchez abogaba por cerrar
“cuantos más mejor”. Una vez mas el discurso único y la coherencia programática
volvía a saltar por los aires.
Pedro
Sánchez ya tiene su pacto de estado, pero su partido tiene otro serio problema.
Dar el sí quiero a un texto que en la
práctica reinstaura la cadena perpetua en España es una incongruencia que miles
de sus militantes, y millones de votantes, no entienden ni comparten por mucho
que lo intenten adornar con juegos florales en forma de simulación en diferido.
Hacerlo a las puertas de unas elecciones es además un grave error que los ciudadanos
castigarán en las personas que opten a las alcaldías y a la presidencia de las
comunidades autónomas. Y es también un paso más en el camino que lleva al PSOE…
a ninguna parte; bueno, sí, lleva a dejar de ser la organización imprescindible
para garantizar gobiernos progresistas en España.
Es
la foto que buscaban Rajoy y el PP para escenificar que sólo hay política de
estado con los dos grandes partidos tradicionales y que, por tanto, son o ellos
ó el caos. Y es la foto que deseaban Pablo
Iglesias y Podemos para seguir llenando el zurrón de votos socialistas sin
dejar de tararear esa vieja
cantinela de que unos y otros la misma
cosa son. Que no es cierto, aunque no dejan de dar motivos para que cada
vez más gente piense lo contrario.
Todos
ganan con esa foto menos un PSOE que da a entender que firma con las manos
atadas por la necesidad de legislar en caliente ante los últimos atentados en
Europa. Decir acto seguido que lo rectificarán cuando lleguen al gobierno es mantenerse
en el esperpento: Sánchez pide que tengamos fe, un buen propósito cara a un
hipotético futuro, pero la realidad es que pone su firma en el pie de página de
un texto que dibuja un presente inaceptable para la izquierda con la
implantación de la cadena perpetua revisable. En el mejor de los casos, aunque nos
creamos sus buenas intenciones, ¿dónde está escrito que pueda ganar las
elecciones y hacer efectivo ese propósito de enmienda? ¿Y qué hacemos hasta
entonces, seguir tragando también en esto?. Pues ya van….
Sí,
van tantas que el partido que gobernó España en 2004 con el apoyo del 42,59 por
cien de los ciudadanos, más de once millones de votos y 166 diputados, se
enfrenta esta semana a la dura realidad del CIS: tercera fuerza política en estimación
de voto. El famoso sorpasso que soñó Julio Anguita durante una década lo
puede lograr Podemos en unos meses sin soltarse la coleta. Y de paso laminando
del mapa electoral a IU, el partido que parecía llamado a protagonizar algún
día esa hipotética alternancia en el liderazgo de la izquierda española.
Podemos puede hacerlo.
No
creo que éstos jóvenes, aunque suficientemente preparados, profesores universitarios
sean más listos que aquel maestro de historia hoy jubilado: Pasa que este PSOE sigue
sin conectar con la gente que antes le marcaba el camino y sigue con el GPS
desorientado. Y, claro, así uno no puede llegar a la Universidad de Washington,
pero mucho menos a la Moncloa… a no ser que lo hagas en calidad de invitado a
la firma de algún pacto de Estado.
Pero hasta eso se acabará como no recuperen
el rumbo adecuado, qué les pregunten sino a sus compañeros del PASOK.

No hay comentarios:
Publicar un comentario