domingo, 18 de enero de 2015

Recuperar el rojo


Amparo Marco, candidata del PSOE a la alcaldía de Castelló


La puesta en escena me pareció algo más que inusual. Resultó ágil y hasta moderna, una novedad. Amparo Marco se subió a las tablas del Teatre del Raval para dar el pistoletazo de salida a su carrera a la alcaldía de Castelló como candidata del PSPV-PSOE. Y fue una buena elección: Llenó hasta la bandera el vestíbulo, los pasillos, el patio de butacas y lo que antes fue el gallinero de aquel antiguo Cine Sindical. Nada sencillo en los tiempos que corren. Recuerdo que fue en ese mismo escenario donde el PP, tan dado a llenar antes las plazas de toros, juntó a un ministro, Miguel Arias Cañete, a un Presidente de la Generalitat, Alberto Fabra, y a su mitinero más dicharachero, Esteban González Pons, para celebrar el acto central en Castelló en las últimas elecciones europeas. Pero había otra razón más allá del miedo a ‘pinchar’ con el aforo: Se ahorran así unos euros que harán mucha falta a lo largo de la campaña. “Porque aquí no salen de la Gürtel”, me respondió uno de los militantes a quien felicité por el éxito de la convocatoria. Prueba evidente de que estamos en campaña porque, total, sólo le dije que la cosa había ido bien, sin llegar a nombrarle la bicha.
Los socialistas de Castelló parecen ilusionados y eso es otra novedad. Además es un plus necesario si realmente quieren revertir la historia reciente en la que encadenan derrota tras derrota. En las últimas campañas sólo hablaban de victoria de puertas afuera, sin mostrar mucha convicción más allá de la reiteración de los eslóganes al uso. Los sucesivos triunfos populares, y la tradicionales disputas internas que ellos mismos fomentan, no les dejaban otra opción: Administrar la derrota era toda su aspiración y ni siquiera para eso eran capaces de ponerse de acuerdo entre ellos.
Ahora el pálpito es otro. Se respira en el ambiente y en las actitudes. Puede haber cambio. Descartada la victoria por goleada, a la que todos aspiran y que nadie logrará, el reto es ser la fuerza más votada de una alternativa que sume para hacer posible la alternancia, esa que la derecha no cesaba de elogiar como sinónimo de salud democrática para justificar la necesidad de acabar con la ‘maldad’ que representaban las reiteradas legislaturas de los gobiernos socialistas. Pero nada es eterno, ni aquellas mayorías del PSOE ni estas del PP. En Castelló van ya veinticuatro años. Se dice pronto, pero han pasado lentos. Bueno, al parecer no para todos viendo como el PP las ha ido refrendando en las urnas.
Amparo Marco sabe que puede liderar la mayoría aritmética necesaria para ser la primera alcaldesa en la historia de la capital de La Plana. ¡Que ya va siendo hora¡ Me refiero a las dos cosas: a la alternancia en el signo político y a la llegada de una mujer a la alcaldía. Tiene sus opciones y las va a jugar. Ya ganó la batalla interna en un proceso de primaras durísimo que la agrupación local del PSPV-PSOE debería aprovechar para salir fortalecido. Lo de la unidad sería otra novedad que se antoja clave y que dependerá en gran medida de la generosidad que sean capaces de mostrar los vencedores hacia sus compañeros vencidos que, recordemos, son casi la mitad de los afiliados en la capital. La ocasión requiere esa necesaria generosidad de los unos y la debida lealtad de los otros. Es el riesgo que entrañan las primarias pero ahí radica su grandeza, dan voz y por tanto dan capacidad de decidir. Nada que ver con los juegos florales de Javier Moliner y su OpenPPCS: O se decide o lo hacen por ti, no hay otra.
Luego están los factores externos, esos que los ciudadanos señalarán con su voto y que obligarán, seguro, a no se sabe aún qué pactos. Si la cosa estaba ya complicada la irrupción de Podemos, que finalmente se presentará bajo el paraguas de Guanyar Castelló, convierte a la próxima cita en la campaña más reñida desde aquella en la que José Luis Gimeno le ganó la alcaldía a Daniel Gozalbo. Llegarán nuevos partidos y a lo mejor desparecen otros, tampoco eso será eterno.
El miércoles la candidata Marco presentó sus credenciales a esa pugna. Y como haría Boris Izaguirre muchos recalaron en el look que eligió para la ocasión: Vestido rojo de falda plisada y ancho vuelo. Un vestuario que no pasó inadvertido para el entregado público del Raval ni para la prensa que lo ha destacado con profusión. También en eso se notó el cambio, y mucho. Es toda una metáfora. Lo del rojo no es baladí y tiene su ‘puntito’. Tras décadas de azul cielo el gobierno municipal precisa de algo más que una mano de pintura en forma de nuevas políticas, nuevas formas y nuevas prioridades. En rojo tierra, por supuesto. Un color atrevido pero necesario. La candidata socialista corre el riesgo de que la comparen con la alcaldesa ‘roja’ por excelencia que por estas latitudes no es Rosa Aguilar, la ex alcaldesa comunista de Córdoba, sino la popular Rita Barberá. Pero ese es otro reto para Amparo Marco y el PSOE: han de recuperar el rojo para la izquierda… y no sólo para lucirlo en las letras de su logo ni en sus mítines. Por ejemplo, llegado el caso, cumpliendo con ese compromiso que en la castigada voz de Amparo Marco, casi al final del mitin, resonó firme en el Raval: “Mi coche oficial serán mis zapatos”. Toda una declaración de principios al más puro estilo del presidente José Múgica que le acompañará en su acción de gobierno si consigue ser alcaldesa. Suerte.

Publicat al Levante de Castelló el 17 de gener de 2015

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