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| Amparo Marco, candidata del PSOE a la alcaldía de Castelló |
La puesta en escena me
pareció algo más que inusual. Resultó ágil y hasta moderna, una novedad. Amparo
Marco se subió a las tablas del Teatre del Raval para dar el pistoletazo de
salida a su carrera a la alcaldía de Castelló como candidata del PSPV-PSOE. Y fue
una buena elección: Llenó hasta la bandera el vestíbulo, los pasillos, el patio
de butacas y lo que antes fue el gallinero
de aquel antiguo Cine Sindical. Nada sencillo en los tiempos que corren. Recuerdo
que fue en ese mismo escenario donde el PP, tan dado a llenar antes las plazas
de toros, juntó a un ministro, Miguel Arias Cañete, a un
Presidente de la Generalitat, Alberto Fabra, y a su mitinero más dicharachero, Esteban González Pons,
para celebrar el acto central en Castelló en las últimas elecciones europeas. Pero
había otra razón más allá del miedo a ‘pinchar’ con el aforo: Se ahorran así unos
euros que harán mucha falta a lo largo de la campaña. “Porque aquí no salen de la
Gürtel”, me respondió uno de los militantes a quien felicité por el éxito
de la convocatoria. Prueba evidente de que estamos en campaña porque, total, sólo
le dije que la cosa había ido bien, sin llegar a nombrarle la bicha.
Los socialistas de
Castelló parecen ilusionados y eso es otra novedad. Además es un plus necesario
si realmente quieren revertir la historia reciente en la que encadenan derrota
tras derrota. En las últimas campañas sólo hablaban de victoria de puertas afuera,
sin mostrar mucha convicción más allá de la reiteración de los eslóganes al uso.
Los sucesivos triunfos populares, y la tradicionales disputas internas que
ellos mismos fomentan, no les dejaban otra opción: Administrar la derrota era
toda su aspiración y ni siquiera para eso eran capaces de ponerse de acuerdo
entre ellos.
Ahora el pálpito es otro.
Se respira en el ambiente y en las actitudes. Puede haber cambio. Descartada la
victoria por goleada, a la que todos aspiran y que nadie logrará, el reto es ser
la fuerza más votada de una alternativa que sume para hacer posible la alternancia,
esa que la derecha no cesaba de elogiar como sinónimo de salud democrática para
justificar la necesidad de acabar con la ‘maldad’ que representaban las reiteradas
legislaturas de los gobiernos socialistas. Pero nada es eterno, ni aquellas
mayorías del PSOE ni estas del PP. En Castelló van ya veinticuatro años. Se
dice pronto, pero han pasado lentos. Bueno, al parecer no para todos viendo como
el PP las ha ido refrendando en las urnas.
Amparo Marco sabe que
puede liderar la mayoría aritmética necesaria para ser la primera alcaldesa en
la historia de la capital de La Plana. ¡Que ya va siendo hora¡ Me refiero a las
dos cosas: a la alternancia en el signo político y a la llegada de una mujer a
la alcaldía. Tiene sus opciones y las va a jugar. Ya ganó la batalla interna en
un proceso de primaras durísimo que la agrupación local del PSPV-PSOE debería
aprovechar para salir fortalecido. Lo de la unidad sería otra novedad que se
antoja clave y que dependerá en gran medida de la generosidad que sean capaces
de mostrar los vencedores hacia sus
compañeros vencidos que, recordemos,
son casi la mitad de los afiliados en la capital. La ocasión requiere esa necesaria
generosidad de los unos y la debida lealtad de los otros. Es el riesgo que
entrañan las primarias pero ahí radica su grandeza, dan voz y por tanto dan capacidad
de decidir. Nada que ver con los juegos florales de Javier Moliner y su OpenPPCS: O se decide o lo hacen por ti,
no hay otra.
Luego están los factores
externos, esos que los ciudadanos señalarán con su voto y que obligarán,
seguro, a no se sabe aún qué pactos. Si la cosa estaba ya complicada la
irrupción de Podemos, que finalmente
se presentará bajo el paraguas de Guanyar
Castelló, convierte a la próxima cita en la campaña más reñida desde
aquella en la que José Luis Gimeno le ganó la alcaldía a Daniel
Gozalbo. Llegarán nuevos partidos y a lo mejor desparecen otros, tampoco
eso será eterno.
El miércoles la candidata
Marco presentó sus credenciales a esa pugna. Y como haría Boris Izaguirre
muchos recalaron en el look que eligió
para la ocasión: Vestido rojo de falda plisada y ancho vuelo. Un vestuario que
no pasó inadvertido para el entregado público del Raval ni para la prensa que
lo ha destacado con profusión. También en eso se notó el cambio, y mucho. Es toda
una metáfora. Lo del rojo no es baladí y tiene su ‘puntito’. Tras décadas de azul
cielo el gobierno municipal precisa de algo más que una mano de pintura en
forma de nuevas políticas, nuevas formas y nuevas prioridades. En rojo tierra,
por supuesto. Un color atrevido pero necesario. La candidata socialista corre
el riesgo de que la comparen con la alcaldesa ‘roja’ por excelencia que por
estas latitudes no es Rosa Aguilar, la ex alcaldesa comunista de
Córdoba, sino la popular Rita Barberá. Pero ese es otro reto para Amparo
Marco y el PSOE: han de recuperar el rojo para la izquierda… y no sólo para lucirlo
en las letras de su logo ni en sus mítines. Por ejemplo, llegado el caso,
cumpliendo con ese compromiso que en la castigada voz de Amparo Marco, casi al
final del mitin, resonó firme en el Raval: “Mi
coche oficial serán mis zapatos”. Toda una declaración de principios al más puro estilo del presidente José Múgica que le acompañará en su acción de gobierno si
consigue ser alcaldesa. Suerte.
Publicat al Levante de Castelló el 17 de gener de 2015
Publicat al Levante de Castelló el 17 de gener de 2015

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