domingo, 14 de febrero de 2016

El anunciado plan renove

Mariano Rajoy y Rita Barberá (Foto:EFE)


La solución que proponen es resetearse, someterse a un plan Renove hecho a medida que les garantice la continuidad en el mercado como marca líder del sector. Es lo que quieren, pero está por ver si es lo que funciona: nadie garantiza que lo que va bien para el mercado del automóvil sea válido en el complicado mercadeo de la política. Porque una cosa es ofrecer incentivos para comprar un coche y mandar al desguace a los viejos cacharros y otra muy distinta incentivar para que prevalezca la decencia y mandar a casa –o en su caso a la cárcel- a los corruptos que proliferaron al cobijo de una gestión de gobierno monocolor que en algunos casos se prolongó durante veinticuatro años. En esas está el PP de la Comunidad Valenciana.
La Operación Taula amenaza judicial y electoralmente al que fue partido de gobierno hegemónico en la Comunidad Valenciana en el último cuarto de siglo. Bajo el mantel de esta taula parece destaparse un escándalo que colma el vaso de la complacencia y la inacción ante las prácticas corruptas en el partido que las amparó y consintió durante ese tiempo. Si hace meses la voz de Rus contando billetes en un coche supuso la constatación sonora de lo que han sido estos años de impunidad y saqueo, estos días la imagen de medio centenar de militantes, asesores y ex cargos del PPCV haciendo cola en la Guardia Civil de Patraix y después en la puerta del juzgado ha sido la guinda al pasteleo con que ese partido se comportó en los años de mayoría absoluta de Rita Barberá en la ciudad de Valencia. Tras el éxito de “50 sombras de Grey” llega ahora “50 del PP a la sombra”; no a la sombra de la cárcel, todavía, pero sí a la sombra de la sospecha. Cincuenta investigados, que ahora se llaman así, en un interminable paseíllo de nunca acabar: Las últimas cifras dicen que van ya por 80. Superan, al menos en número, a los 40 de Alí Babá y la cueva..
La imagen ha sido demoledora y en el PP se anuncia una “contundente respuesta” en estos tiempos de tribulaciones en los que nadie quiere formar gobierno con un partido que en la Comunidad Valenciana está infectado por el virus de la corrupción. El saqueo de los ERE al sur de Sierra Morena bajo los gobiernos socialistas de Chavez y Griñán fue propio también de una banda de modernos bandoleros, seguro; pero la multitud y diversidad de las tramas corruptas urdidas al cobijo de los diferentes gobiernos del PP valenciano (Orange Market, Imelsa, IVAM, Brugal, Ciegsa, Fitur, Avialsa, Caso Cooperación Emarsa, Gürtel, Feria Valencia, Noos, Rabasa, Vaersa, Púnica, visita del Papa, Acuamed, Caso Fabra, basuras de Torrevieja, RTVV, Operación Taula, etc…) demuestran clínicamente que la metástasis de la corrupción se extendió en un partido que, por supuesto, tiene en sus filas miles de militantes y cargos públicos honrados, pero que también tiene en la cárcel a un ex presidente de la diputación de Castelló, Carlos Fabra, a un conseller de Valencia, Rafael Blasco, a un alcalde de Torrevieja, Pedro Hernández Mateo, y que por tener tiene también a un ex delegado del gobierno de España, Serafín Castellano, en libertad con cargos tras ser detenido. Es la constatación de que en todos los niveles de poder y en todos los territorios se cocieron las habas de la corrupción.

La Guardia Civil en los despachos del grupo
 municipal del PP en el ayuntamiento deValencia
Una realidad que lleva al ahora senador Alberto Fabra a decir en público que ya no pone la mano en el fuego por nadie en su partido. No se fía de los suyos y asegura que hubo "tibieza de muchas personas del partido" cuando él trazó su línea roja contra la corrupción. Fabra se sigue quedando corto: entonces no dio nombres y tampoco los da ahora para señalar a quienes se mostraron tibios, cuando no cómplices, ante unas prácticas que se sabían porque se producían sin descaro. Todas las miradas, ahora también en el partido, apuntan a su compañera Rita Barberá. De ella dijo Rajoy que era “la alcaldesa de España” y ella puede ser la próxima víctima de la MM, la Maldición de Mariano, un extraño mal de ojo por el cual aquellos a los que Mariano Rajoy alaba en público acaban teniendo serios problemas ante la justicia. El discurso de Rajoy ha cambiado estos últimos días. Ahora dice como Fabra que no da la cara por nadie y avisa a los suyos: “Esto se acabó, aquí ya no se pasa ninguna”. El adverbio de tiempo le delata. ¿Quiere decir que antes sí las dejaba pasar?; y de ser así,  ¿A quién y porqué? 
Pero una cosa es lo que si dice y otra cómo se actúa: Allí Rajoy ha blindado a su amiga Rita colocándola en la Comisión Permanente del Senado y por su condición de senadora territorial no perderá el privilegio del aforamiento si se disuelvan las Cortes para repetir elecciones. Aquí Isabel Bonig colocó en la lista al congreso, con el visto bueno de Javier Moliner, al ex alcalde de La Vall, Óscar Clavell, pese a estar investigado por prevaricación y malversación. Ahora goza de la impunidad que le da su aforamiento. Es lo de antes, lo de siempre. Comportamientos que nada tienen que ver con el espíritu regenerador del plan Renove que se anuncia a bombo y platillo. 
Mientras la Guardia Civil vuelve a entrar en la sede de la calle Génova en busca de ordenadores en las oficinas del PP de Madrid, el de Esperanza, como lo hizo aquí en el despacho del grupo municipal del PP de Valencia, el de Rita. La semana que viene continuará... y veremos en el banquillo al ex alcalde y ex vicepresidente de la diputación de Castelló Francisco Martínez. Pues eso.  

Publicat al Levante de Castelló, 13 de Febrer de 2016

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