viernes, 4 de julio de 2014

Nada por aquí, nada por allá. ¿Donde están las alcaldías?


Mariano Rajoy quiere cambiar las reglas del juego para que sólo pueda ser alcalde el candidato de la lista más votada. Alberto Fabra se ha puesto el primero en la fila de los palmeros municipalistas para loar las excelencias de la última ocurrencia de su jefe; sin importarle que él llegó a ser alcalde de Castelló y presidente de la Generalitat sin ni siquiera haber sido votado. Javier Moliner también ha reflexionado y pide una tercera urna para elegir directamente a los diputados provinciales sin pasar por el filtro de las listas municipales. Alfonso Bataller no ha dicho nada sobre el tema pero no descarten que proponga que un imputado pueda ser alcalde si cuenta en su curriculum con el título de patrón de yates; por ejemplo.
Dicen en el PP que son aportaciones para dar respuesta a la cada vez mayor demanda ciudadana de regeneración democrática. Lo dicen y se quedan tan tranquilos. Da igual la que tienen encima con la Gürtel, los sobresueldos a sus dirigentes, la imputación de sus dos últimos tesoreros, la reforma en negro de la sede de Génova, las últimas revelaciones de las conversaciones del Caso Brugal, etc. Para los populares la regeneración democrática que necesita este país se sustancia con una reforma electoral gracias a la cual Mariano ejerce de trilero para darnos el cambiazo: ¡¡Nada por aquí, nada por allá!! ¿Dónde están las alcaldías? ¡¡Alehop!!, siguen en manos del PP.
Se trata de pervertir el principio básico de la democracia según el cual todos los votos valen igual y es la suma de todos ellos la que confiere el mandato para gobernar, para administrar la representatividad que otorgan esos votos. Eso ha sido así hasta ahora, pero es ahora, cuando el PP cae en la cuenta de que no le salen las cuentas, que en nombre de una pretendida gobernabilidad (¿?) quiere legislar a conveniencia de parte.
Son cientos, miles, las alcaldías que peligran y algunas tan significativas como Madrid, Valencia, Sevilla… o Castelló. En las elecciones europeas el PP le ha visto las orejas al lobo del cambio y para evitarlo nada mejor que cambiar las reglas del juego y adecuarlas a sus propias necesidades a tenor de las expectativas electorales que manejan. Según esos cálculos el medio millón de votos que se dejó el PP en la Comunidad Valenciana el 25-M, junto al incremento de partidos a la izquierda del PSOE, puede suponer la pérdida de buena parte del poder municipal de los populares si se llega a pactos post electorales. La debacle sería mayor en los municipios de más de 20.000 habitantes en los que el PP perdería hasta 38 de las alcaldías que gobierna, entre ellas las tres capitales. Un auténtico tsunami electoral que la derecha no parece dispuesta a consentir.
La propuesta de Rajoy por la que, por ejemplo, 11 concejales de su partido siempre tienen más derecho que la suma de 9+5+2 de la oposición, daría la alcaldía al PP en todos esos municipios… aunque no tuviera en ninguno de ellos mayoría absoluta y aunque se pudiera conformar en todos ellos una mayoría alternativa. Este mismo diario hecho cuentas el pasado miércoles y el resultado no puede ser más ventajoso para los populares: el 78% de los 542 municipios valencianos tendría en 2015 un gobierno del PP aunque ese partido vuelva a perder el medio millón de votos que se dejó el 25-M.
La mayoría absoluta de la que dispone el PP en el Congreso le concede la legitimidad constitucional para modificar la ley electoral, pero no concede legitimidad moral para una reforma que no figuró en su programa electoral y que han ‘parido’ tras el susto de las elecciones europeas. Reforma que, por otra parte, el PP nunca se planteó allí donde hizo uso de los pactos para conformar mayorías que le dieron el poder. Sin ir más lejos, en Valencia, donde gobierna desde 1991 gracias a que nueve concejales del PP y ocho de UV sumaron tres más que los 14 del PSOE. Conclusión: Clementina Ródenas no fue alcaldesa y se estrenó Rita Barberá, que sigue hasta la fecha.
Si la propuesta de Rajoy es tramposa la última petición de Alberto Fabra es impresentable: Mejor financiación, más pelas en definitiva, para mantener a la Comunitat como el dique de contención del separatismo catalán. Sólo así se evitará que crucen el Servol de la mano de un tripartito que, según Fabra, sirve de instrumento de “agitación independentista”.  

Será cosa del agua de la sierra de Guadarrama, donde Fabra pronunció su arenga en los cursos de verano de la FAES y cosechó el aplauso entusiasta de Aznar y Esperanza Aguirre quien, por cierto, le felicitó también por el cierre de RTVV… algo que ni siquiera ella se atrevió a hacer con Telemadrid.


Publicat al 'Levante de Castelló' el  05 de Juliol de 2014

No hay comentarios:

Publicar un comentario