lunes, 14 de julio de 2014

Ni pasa, ni se le espera





El fruto de un chantaje no puede convertirse nunca en razón que justifique y legitime cualquier tipo de arbitrariedad. Es el caso de la polémica que anima la vida municipal en la capital de la Plana en este mes de julio tras el fallo del Tribunal Supremo que desestima el recurso de la Generalitat para que el esperado TRAM pase por el recuperado Parque Ribalta. Llegados a este punto por la cabezonería y la cerrazón del equipo de gobierno del PP en querer hacer pasar el TRAM por dentro del parque, la pregunta no puede plantearse en el sentido de sí está o no mejor ahora el andén central que antes de su acondicionamiento. En todo caso habría que plantearse sí estará peor o no que ahora cuando pasen por allí los autobuses. Y la respuesta, en los dos casos, es que sí.
Nadie cuestiona que el popular andén central del histórico paseo necesitaba una mejora. Su abandono y la desidia con que la habían tratado los distintos  equipos de gobierno así lo hacía necesario. Durante años albergó primero la fira de Tots Sants, más tarde la feria alternativa, sirvió de aparcamiento, acogió l’encesa de gaiates, sirvió de socorrido parking en las noches de presentaciones en La Pérgola, etc… En definitiva, lo dejaron degradarse hasta extremos impropios del valor artístico y paisajístico que encierra uno de los (pocos) espacios a preservar en esta caótica ciudad. Esa zona del Parque Ribalta, como casi todo el conjunto de este jardín renacentista declarado BIC (Bien de Interés Cultural), alcanzó un nivel de abandono inadmisible en ese proyecto de ciudad sostenible y verde de la que tanto gusta presumir a nuestro alcalde.
Pero la solución a esa realidad no podía estar condicionada al paso por su interior de un vehículo a motor… o a pilas, que tanto da. La necesidad de recuperar ese espacio para uso y disfrute de la ciudad no podía conllevar el chantaje de que sólo fuera así a cambio de convertirlo en plataforma para un TRAM que acabaría destrozando ese entorno como ha destrozado otros puntos de la ciudad incluso antes de su puesta en servicio. Los vecinos de Castelló teníamos derecho a recuperar nuestro parque por el valor cultural, sentimental y paisajístico que encierra y no para habilitarlo como zona de paso del transporte que el equipo de gobierno del PP eligió como símbolo de una pretendida modernidad que iba a ser la envidia de media Europa.
Pasa, además, que a la oposición de los vecinos, los partidos políticos, las universidades, el colegio de arquitectos, el Consell Valencià de Cultura, la Academia de Bellas Artes de San Carlos, etc… se suma también la decisión de la Justicia. Primero el Tribunal Superior de Justicia y ahora el Tribunal Supremo han convenido que tanto la obra de la plataforma como el paso del TRAM por el parque son ilegales. No hay otra: o se cambia la ley o se incumple, sólo así el PP puede conseguir que su autobús pase por el Parque Ribalta.
También podría descatalogar el parque como BIC y desprotegerlo, pero no se van a atrever. La Generalitat Valenciana, el mismo presidente que siendo alcalde inició todo este despropósito, dice que no está por la labor. No está para más soluciones a lo RTVV; ya saben, en ese caso fue cerrar la tele y en este sería abrir en canal el parque Ribalta. Sin el respaldo del Consell el ayuntamiento no tiene apenas capacidad de maniobra; siguen sin reconocer que han actuado en contra de la legalidad y se aferran al recurso al pataleo: la culpa es de los socialistas por acudir a los tribunales y no de ellos por no querer respetar las leyes; unos socialistas que, además, en su programa electoral de 2007 también querían hacer pasar por allí un tranvía. Como si los errores de los demás les exculparan a ellos de los propios…
Casi todo en la concepción y puesta en marcha del TRAM ha sido un gran error que esta ciudad está pagado a precio de oro, más de ochenta millones de euros van ya invertidos... o enterrados. Han pasado siete años y hoy el TRAM que baja de la Universidad sigue pegando medida vuelta cuando se acerca al andén central de Ribalta.

De momento, ni pasa ni se le espera.


Publicat al 'Levante de Castelló' el  12 de Juliol de 2014

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