jueves, 31 de julio de 2014

Del perdón y el indulto


Alfonso Bataller aplaudido por su grupo municipal (Foto: LEVANTE de Castelló)




La buena nueva fue para Alfonso Bataller: El juez Ceres le la levantado la imputación y lo aparta definitivamente de la causa por la que procesa a tres exconsellers, entre ellos el castellonense Manuel Cervera, y a otros 18 cargos de la administración valenciana bajo los gobiernos de Camps tras cerrar la instrucción de la pieza 5 que investiga algunas de las fechorías de la trama Gürtel en la Comunidad Valenciana. Vicent Farnós, exdirector de Castelló Cultural, no ha corrido la misma suerte que Bataller.
Lo primero, felicitar al alcalde. Es un peso que le quitan de encima y es el salvoconducto que necesitaba para intentar revalidar en las urnas el cargo al que accedió tan sólo por méritos de lista, por estar ahí. Si algún compañero de bancada pensó en su día que tenía alguna posibilidad mientras Bataller siguiera imputado ya puede ir olvidándose. Bueno, puede también proponer a su partido que se estrene en el juego ese tan saludable de las primarias, aunque Rajoy no parece estar por la labor y prefiere esa otra regeneración tan dudosamente democrática que consiste en impedir que la suma de los partidos de la oposición pueda apartar de la alcaldía a su candidato.
Ahora Bataller podrá serlo y en su partido están muy contentos. Tanto que la consellera Bonig se vino arriba en la euforia y no dudó en reprender a la oposición: tienen que pedir perdón por decir que Bataller estuvo procesado hasta la semana pasada, que lo estuvo. Resulta curioso como la secretaria general del PPCV se acuerda de los ‘otros’ y se olvida de los ‘propios’, del resto de militantes y ex altos cargos que han sido procesados y que pueden acabar en el banquillo, entre ellos el todavía diputado autonómico David Serra. Es el mundo al revés: Debería ser ella, en nombre del partido, la que pida perdón por unas prácticas que la justicia considera delictivas y por las que el magistrado atribuye a los ex altos cargos de la Generalitat los delitos de prevaricación, tráfico de influencias, falsedad y fraude. Poca broma, cómo para ir exigiendo a los demás que pidan perdón.
Pero no acaban ahí los males de cabeza de la secretaria general del PPCV. La pasada a la firma de un escrito redactado por militantes del PP y en el que se pide al gobierno de Rajoy el indulto para Carlos Fabra coloca a la cúpula del partido frente a la cruda realidad de lo qué piensan muchos de compañeros de calle sobre la obra y la persona del expresidente provincial, expresidente de la diputación y artífice de los mejores éxitos electorales del PP en la provincia. Veremos cuantas firman recogen, pero seguro que no estarán todos los nombres que se sumaron a la cena-homenaje en la que Fabra compartió mesa y mantel con el hoy president de la Generalitat y con otros altos cargos en el Consell, diputación o ayuntamientos. Desconozco si la hoy secretaria general y entonces alcaldesa de La Vall por la gracia de Fabra (nada se hacía en el partido sin su visto bueno) asistió a la velada en la playa del Grau de Castelló ó sí justificó su ausencia, cómo ahora justifica su negativa al indulto en nombre de la regeneración democrática.
Bonig y el PP tienen la suerte de que para ellos no es ninguna novedad el tener que frenar una situación así. Tienen experiencia. Por lo visto entre los populares valencianos es habitual eso de primero arropar a sus imputados y luego pedir el indulto cuando son condenados. Ya pasó con el exalcalde de Torrevieja y exdiputado autonómico Pedro Hernández Mateo. En su día Alberto Fabra tuvo que sacar a pasear la línea roja en la bancada popular donde sus señorías se pasaban la hoja para pedir que no entrara en prisión pese a su condena de tres años y siete meses por prevaricación y falsedad en documento público.   

Moliner prohibe pedir el indulto para Fabra
Ahora el folio de la discordia circula en otro territorio y le toca poner orden al heredero del sillón de Carlos Fabra en la diputación y en la presidencia provincial del partido. Javier Moliner ha dicho con la misma rotundidad con que antes obedecía a Fabra que ningún dirigente y cargo público de su partido va a firmar la solicitud de indulto para su ex líder. Ni de broma. Su tono sonó amenazante: Si Fabra dijo en su día aquello de que al enemigo ni agua, su sucesor añade hoy que al condenado ni agua… ni perdón. 
Una orden que en algunos casos será difícil de cumplir porque puede pasar que choque con sentimientos como el de la amistad, el caso de Francisco Martínez, o el de la relación de pareja en la persona de la también diputada Esther Pallardó. (De ese otro sentimiento, la gratitud, mejor ni hablamos). Es de suponer que ambos quieren firmar porque no quieren ver al amigo y a la pareja entre rejas. Más aún Andrea Fabra, diputada en el Congreso, ¿impedirán a una hija pedir que su padre no entre en la cárcel? ¿Qué les van a hacer si apoyan a su padre, pareja y amigo?. Respuesta complicada que, en ningún caso, puede ser el célebre: ¡¡Qué se jodan!!... Ni siquiera en el particular de la persona que posee el copyright por la autoría intelectual de tan popular como desafortunada expresión.


Publicat al 'Levante de Castelló' el  02 d'agost de 2014

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