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| Alfonso Bataller aplaudido por su grupo municipal (Foto: LEVANTE de Castelló) |
La buena nueva fue para Alfonso
Bataller: El juez Ceres le la levantado la imputación y lo aparta definitivamente
de la causa por la que procesa a tres exconsellers, entre ellos el
castellonense Manuel Cervera, y a otros 18 cargos de la administración
valenciana bajo los gobiernos de Camps tras cerrar la instrucción de la
pieza 5 que investiga algunas de las fechorías
de la trama Gürtel en la Comunidad Valenciana. Vicent Farnós, exdirector
de Castelló Cultural, no ha corrido
la misma suerte que Bataller.
Lo primero, felicitar al
alcalde. Es un peso que le quitan de encima y es el salvoconducto que
necesitaba para intentar revalidar en las urnas el cargo al que accedió tan sólo
por méritos de lista, por estar ahí. Si algún compañero de bancada pensó en su
día que tenía alguna posibilidad mientras Bataller siguiera imputado ya puede
ir olvidándose. Bueno, puede también proponer a su partido que se estrene en el
juego ese tan saludable de las primarias, aunque Rajoy no parece estar
por la labor y prefiere esa otra regeneración tan dudosamente democrática que
consiste en impedir que la suma de los partidos de la oposición pueda apartar
de la alcaldía a su candidato.
Ahora Bataller podrá serlo
y en su partido están muy contentos. Tanto que la consellera Bonig se vino
arriba en la euforia y no dudó en reprender a la oposición: tienen que pedir
perdón por decir que Bataller estuvo procesado hasta la semana pasada, que lo
estuvo. Resulta curioso como la secretaria general del PPCV se acuerda de los
‘otros’ y se olvida de los ‘propios’, del resto de militantes y ex altos cargos
que han sido procesados y que pueden acabar en el banquillo, entre ellos el
todavía diputado autonómico David Serra. Es el mundo al revés: Debería
ser ella, en nombre del partido, la que pida perdón por unas prácticas que la
justicia considera delictivas y por las que el magistrado atribuye a los ex
altos cargos de la Generalitat los delitos de prevaricación, tráfico de
influencias, falsedad y fraude. Poca broma, cómo para ir exigiendo a los demás
que pidan perdón.
Pero no acaban ahí los
males de cabeza de la secretaria general del PPCV. La pasada a la firma de un
escrito redactado por militantes del PP y en el que se pide al gobierno de
Rajoy el indulto para Carlos Fabra coloca a la cúpula del partido frente
a la cruda realidad de lo qué piensan muchos de compañeros de calle sobre la
obra y la persona del expresidente provincial, expresidente de la diputación y artífice
de los mejores éxitos electorales del PP en la provincia. Veremos cuantas firman
recogen, pero seguro que no estarán todos los nombres que se sumaron a la cena-homenaje
en la que Fabra compartió mesa y mantel con el hoy president de la Generalitat
y con otros altos cargos en el Consell, diputación o ayuntamientos. Desconozco si
la hoy secretaria general y entonces alcaldesa de La Vall por la gracia de Fabra
(nada se hacía en el partido sin su visto bueno) asistió a la velada en la
playa del Grau de Castelló ó sí justificó su ausencia, cómo ahora justifica su negativa
al indulto en nombre de la regeneración democrática.
Bonig y el PP tienen la
suerte de que para ellos no es ninguna novedad el tener que frenar una situación
así. Tienen experiencia. Por lo visto entre los populares valencianos es
habitual eso de primero arropar a sus imputados y luego pedir el indulto cuando
son condenados. Ya pasó con el exalcalde de Torrevieja y exdiputado autonómico Pedro
Hernández Mateo. En su día Alberto Fabra tuvo que sacar a
pasear la línea roja en la bancada popular donde sus señorías se pasaban la hoja
para pedir que no entrara en prisión pese a su condena de tres años y siete
meses por prevaricación y falsedad en documento público.
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| Moliner prohibe pedir el indulto para Fabra |
Ahora el folio de la
discordia circula en otro territorio y le toca poner orden al heredero del
sillón de Carlos Fabra en la diputación y en la presidencia provincial del
partido. Javier Moliner ha dicho con la misma rotundidad con que antes
obedecía a Fabra que ningún dirigente y cargo público de su partido va a firmar
la solicitud de indulto para su ex líder. Ni de broma. Su tono sonó amenazante:
Si Fabra dijo en su día aquello de que al enemigo ni agua, su sucesor añade hoy
que al condenado ni agua… ni perdón.
Una orden que en algunos casos será
difícil de cumplir porque puede pasar que choque con sentimientos como el de la
amistad, el caso de Francisco Martínez, o el de la relación de
pareja en la persona de la también diputada Esther Pallardó. (De
ese otro sentimiento, la gratitud, mejor ni hablamos). Es de suponer que ambos
quieren firmar porque no quieren ver al amigo y a la pareja entre rejas. Más
aún Andrea Fabra, diputada en el Congreso, ¿impedirán a una hija pedir que
su padre no entre en la cárcel? ¿Qué les van a hacer si apoyan a su padre,
pareja y amigo?. Respuesta complicada que, en ningún caso, puede ser el
célebre: ¡¡Qué se jodan!!... Ni
siquiera en el particular de la persona que posee el copyright por la autoría intelectual
de tan popular como desafortunada expresión.


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