viernes, 10 de enero de 2014

Pintar y borrar, abortar y prohibir



Pintada en la Plaza Isabel la Católica, ya no está




No la busquen, la han borrado. Era una pintada que estuvo durante un buen tiempo ilustrando la pared, hoy en blanco, de un solar de la plaza de Isabel la Católica, frente a la antigua Casa de Socorro, en el popular Raval de San Félix de Castelló. Hoy, como digo, ya no está y vete tú a saber si la han hecho desaparecer porque el mensaje que gritaba se ha revelado de rigurosa actualidad. Tal vez por ello su presencia molestaba en una plaza con nombre de mujer, que fue reina y que según dicen fue católica. 
Vamos, cómo Alberto Ruíz Gallardón. Porque el ministro de justicia del reino de España también es católico, y mucho. Mas difícil tiene lo de ser mujer y cada vez da más razones a quienes aseguran que le gustaría reinar sobre las vidas y los úteros de sus súbditas. Sólo así se explica su apuesta decidida por parir una nueva ley del aborto tan retrógrada, la más restrictiva de la democracia, que nos retrotrae a una situación en que las mujeres pierden derechos y libertades respecto a la ley de 1985.
Así lo piensa, por ejemplo, el escritor Juanjo Millás que hace días bautizó a Gallardón como el emperador de los úteros en un artículo de obligada lectura en el diario El PaísNo ha sido el único. Mi buen amigo Antonio Avendaño, director del digital andalucesdiario.es, también le dedicó una columna de aconsejada lectura. Y muchos más. Las críticas han llegado incluso desde prestigiosas cabeceras conservadoras como la londinense The Times que en un demoledor editorial acusa a Mariano Rajoy de 'abuso de poder': "Va a erosionar el pluralismo, restringir la libertad, hacer retroceder la posición de la mujer en la sociedad española, dañar la vida familiar e infligir daños psicológicos y físicos a mujeres que padecen en ocasiones circunstancias desesperadas. Es una ley mala que previsiblemente tendrá consecuencias lamentables." Pero Gallardón no está sólo en Europa, sobre todo en la vieja Europa. 


Tuit de Le Pen en apoyo a la ley Gallardón

Tiene el apoyo incondicional del ultraderechista Jean Marie Le Pen que se ha sumado eufórico a su cruzada antiaborto del gobierno del PP con un tuit donde exalta "la mesura, inteligencia y preocupación por el respeto a la vida" que encierra la ley Gallardón. Mesura, sobre todo mesura.
Pero más allá de que nos acordemos de él los periodistas y sus colegas de la política, quienes deben valorar la nueva ley son las mujeres que la van a sufrir. Son ellas las que tardarán en olvidar al ministro que parió una que las obligará de nuevo a abortar en condiciones que creíamos, y que teníamos, superadas. Una de las que se lo ha dicho más claro es la bloguera Diana López Varela, en una entrada que con el sucinto titular de "Mi coño", y que han visto ya más de 70.000 lectores, no deja a nadie indiferente y despierta pasiones por igual entre admiradores y detractores. 
Nadie entiende la necesidad que tenía Gallardón de meterse en este jardín. Bueno, sí, tenía que contentar a los suyos y, además, él es así. Ya lo dijo su padre según la anécdota que gustaba contar a Gregorio Peces Barba:

--- "¿Conservador yo?", le respondió cuando el socialista le recordó su ideología.                                                                            
---  "Tenías que conocer a mi hijo Alberto. Ese sí que es de derechas…"

Y acertó, una prueba más de que nadie conoce mejor a un hijo que su padre. Porque sí, realmente este Alberto es muy facha. Mucho. 
Y no sólo él. Otro Alberto, el presidente Fabra, se ha alineado con el ala más retrógrada del PP en la división que el anteproyecto de ley ha abierto en un partido donde no todos comulgan con dogmas anacrónicos como la defensa del 'concebido' por encima incluso del derecho que asiste a las mujeres a no parir una criatura con graves malformaciones. O a no parir cuando ella no lo desee, que de eso se trata. Claro que si los 'disidentes' no comulgan harían bien en ir ese día a misa y no votar la ley, pero no.
Será por convicción moral, o por necesidad de hacer méritos en Génova, lo cierto es que Fabra ha sido de los primeros en criticar la postura más laxa de líderes como el presidente extremeño Monago. ¡Ay, si se pusiera tan bravo con otros como Montoro!, mejor nos iría a los valencianos. Pero tampocoTotal para que luego aquí, en Valencia, salga Alfonso Rus, como siempre, y le plante cara también en esto del aborto. ¡Xiquet quina creu!. Menos mal que en la ciudad de la que fue alcalde parece que aún tiene mano. ¿Habrá sido la suya, su mano, la que ha borrado la pintada?

La misma pared después del 'borrado'



Publicado en Levante de Castelló el 11 de enero de 2014



No hay comentarios:

Publicar un comentario