martes, 21 de enero de 2014

Moliner: limpia, fija y da esplendor



Javier Moliner sigue a la suya, limpiando. Parece seguir al pie de la letra el lema que la RAE adoptó para celebrar su 300 aniversario: luego tocará fijar para, finalmente, mostrar el esplendor de su gestión al frente de la diputación provincial. Lo hace además convencido. Sabe que sólo así podrá  mantener el cargo ante los nubarrones que presagian las encuestas en los medios y los cabreos en la calle. Que ya se sabe: aunque esto no sea el barrio burgalés de Gamonal -aquí tragamos sin rechistar con la trampa del TRAM y con aeropuertos sin aviones- tampoco conviene dar más motivos a los muchos que ya le sobran a la gente. Motivos para el cabreo digo.
Moliner no lo tenía fácil por su condición de presidente elegido no por sus méritos sino por la voluntad de Carlos Fabra, el entonces padrino que hoy dice no conocerle. Fabra se equivocó de verbo y lo que tal vez quiso decir es que en ‘éste’ Moliner no reconocía a ‘su’ Moliner. Eso ya es otra cosa. Puede que las dudas le surgieran al ver qué pronto descolgó las pancartas que pedían un agua que el PP no parece dispuesto a traer. La sociedad inmobiliaria ‘Vicasdi’ que Fabra creó en 2009 le duró un poco más, apenas meses. Tras el mosqueo llegó el cabreo cuando en una entrevista en las ondas hostiles de la SER disparó por elevación contra el presidente Camps y otros imputados ilustres al decir que “en política ser inocente no basta”. ¡Si encima eres culpable como finalmente quedó sentenciado…!
Con su desaire Fabra no hizo sino fijar el foco sobre un político al que muy poco, nada, se conocía fuera de esta provincia. Hoy lo es un poco más y esa es una virtud que hay que reconocerle a Carlos Fabra: se muestra cruel con sus oponentes pero les da tanto desprecio como fama y audiencia en prime time, lo sabe bien el socialista Francesc Colomer. Es en esa contraposición al estilo Fabra cuando empezamos a conocer mejor al ‘nuevo’ Javier Moliner. Sabemos que se bajó el sueldo, que recortó -aunque poco y menos de los prometidos- la nómina de asesores, que no insulta en el salón de plenos, y que en el primer renuncio se ha cargado a Francisco Martínez, la mano derecha de Fabra en los últimos veinte años. Esther Pallardó, la pareja sentimental de Fabra, y según dicen una de las imposiciones del ex a su sucesor, es la última superviviente del fabrismo en la cúpula de gobierno.

Francisco Martínez
La verdad, Martínez se lo ha puesto muy fácil. Durante los últimos años su persona, y sobre todo su patrimonio, han dado que hablar en la medida en que el segundo ha ido incrementándose ostensiblemente gracias a extrañas herencias sobrevenidas, a empresas familiares que multiplican su valor por cien en cinco años ó a terrenos que resultaban privilegiados por desarrollos urbanísticos. La última iba a ser la construcción de la depuradora de Borriol en una finca propiedad de su familia que según la denuncia de Compromís iba a reportarle beneficios de 48.000 euros. Tras destaparse el ‘pelotazo’ Moliner no echó balones fuera y prefirió echarle a él. Le faltó tiempo.  
Es su línea roja, la misma que su presidente regional. No va más allá, ni siquiera ahora que el cesado Martínez es también el imputado Martínez por un presunto delito de prevaricación y fraude por cobrar a los ayuntamientos las entradas para la corrida de la Beneficencia aunque éstos no las quisieran y en algunos casos, según el Bloc, detrayendo el importe de las partidas para servicios sociales. Javier Moliner, que también es muy de ir a los toros –sobre todo al festival de su otro pueblo, Benasal-, no entra a matar y se limita a aplicarle las banderillas de castigo: Le cesa aduciendo ‘pérdida de confianza’ para no verse a su lado en las fotos y evitar salir en algún sketch de ‘El Intermedio’ donde ya ha sido protagonista, Martínez no Moliner. Pero lo mantiene de diputado. Es la doctrina Alberto Fabra que no quiere imputados cerca pero los tiene a todos en nómina en el grupo parlamentario para que aprieten el botón… menos al díscolo Rafael Blasco, cierto.


Fabra, Martínez y Aparici en "El Intermedio"
Se explica desde la lógica particular de los partidos políticos: el PP tiene a otro alcalde imputado en la capital, Alfonso Bataller, a quien no le piden ninguna responsabilidad. Además cuando se produjeron los hechos por los que Martínez ha sido imputado, y otros parecidos a los que han propiciado la ‘pérdida de confianza’, Moliner en particular y su partido en general los dieron siempre por buenos y nadie levantó la voz. Tal vez por eso Carlos Fabra no lo reconoce en su actual versión. A él, a Moliner, poco le importa y sigue a la suya: limpia, fija, y da esplendor. Como la RAE.



Publicado en Levante de Castelló el 18 de enero de 2014

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