lunes, 27 de enero de 2014

TRAM, con ruedas de molino



El tramo ya en servicio y el finalizado en la Avenida del Mar


"Castellón es ahora más europea con un transporte sostenible, moderno, rápido a la vanguardia de todos los transportes del mundo. Estamos siendo copiados y eso dice mucho de nosotros…” Lo dijo, así como suena, el presidente Alberto Fabra… y se quedó tan tranquilo, aunque aquel 26 de diciembre de 2012 sabía que estaba inaugurando una obra –otra más- que  no daba ningún servicio. Su consellera, Isabel Bonig, añadió más y afirmó que el TRAM circularía por la Avenida del Mar a finales de 2013. ¿Usted lo ha visto?, pues ellos tampoco. Aún así tienen la desfachatez de mantener que eso, la nada, nos convierte en vanguardia mundial y modelo a copiar.
Esa es la clave, copiar, y esa puede ser la solución: Copiar lo que han hecho los vecinos del barrio burgalés de Gamonal y salir de una vez por todas a la calle a parar una muestra más del despilfarro y la indecencia que representa malgastar un dinero que nunca llega para los colectivos más necesitados y para acciones más urgentes.
Las cifras son vergonzosas y eso que no se cumple la visión megalómana que tuvo el presidente Camps cuando en marzo de 2010 prometió una inversión de 350 millones para un tranvía metropolitano con una red de 40 kilómetros y que daría servicio a 300.000 ciudadanos. Seguimos como aquel día, con el kilómetro y medio entre la UJI y el Corte Inglés. La realidad se impone y las promesas, las mentiras, son cada vez de menor calado: el sueño de Camps se queda en un autobús de la UJI al Grao cuyo coste final superará los 85 millones de euros. Es demasiado para lo poco que destinan y lo mucho que recortan en partidas prioritarias como la dependencia, las becas, los comedores escolares, las ayudas a la vivienda…
Enterrar ese dinero en el TRAM al tiempo que se quiere hacer caja con el copago de hasta 700 euros a discapacitados es una maldad que la sociedad no debe consentir, a no ser que esté enferma o ciega. En Burgos por mucho menos han tomado la calle hasta obligar a dar marcha atrás. Por bastante menos, por ocho millones que costaban las obras del bulevar, frente a los 85 millones que costará como mínimo el TRAM en Castelló.


LUBASA y BECSA han construido la plataforma
Hay más similitudes. También aquí la empresa de un constructor ‘amigo’ y con problemas con la justicia ha sido la adjudicataria de las obras. Primero LUBASA y luego BECSA han construido gran parte de la plataforma, las de mayor cuantía. Y también aquí se han perdido plazas de aparcamiento en superficie, pero ese problema estaba solventado de antemano: la misma empresa construyó, y explota, los aparcamientos subterráneos de la ciudad. Otras cosas no son igual. Aquí, como en Burgos, las obras han encontrado la oposición de los vecinos, sobre todo en su polémico paso por el Parque Ribalta, pero con un resultado muy distinto: Quienes salimos a la calle a pedir un Ribalta sin TRAM nos cansamos pronto, muy pronto, y al final lo dejamos pasar. Aceptamos sin rechistar el chantaje que supone ‘adecentar’ el andén central a cambio de partirlo en dos y dejar que pasara un autobús. Bueno, pasar no pasa aún porque lo ha dicho el TSJ que le ha parado los pies al Consell. El Supremo dirá y habrá que hacerle caso. Será la única voz que escuche un gobierno y un ayuntamiento que se han pasado por el forro de sus mayorías el parecer de sus vecinos, los informes del Consell Valencià de Cultura y de la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos, los de la UJI y la Universitat Politècnica, las recomendaciones del Colegio de Arquitectos de Castelló, etc, todos contrarios al trazado por un espacio catalogado como Bien de Interés Cultural. El interés, al parecer, era otro y no cultural. Tampoco era el interés del pequeño comercio local. No lo mató el TRAM, pero fue la puntilla para muchos de ellos. Pasear por las calles que han sufrido sus obras es un recorrido por persianas cerradas y carteles de “Se alquila” o “Se traspasa”. Muchas y en todas las calles.

Protestas contra el TRAM
Esta semana han empezado las obras de la última fase y nada hace pensar que alguien se oponga a su ejecución. Lo hizo un vecino, Alberto García, quien estuvo una semana y media en huelga de hambre junto a las obras del Paseo Ribalta donde recibió la solidaridad de unos pocos y las visitas de la Policía Local. 
Aquí las inquietudes son otras, muy distintas a las de Burgos, aunque el ayuntamiento esté igual de endeudado y con una tasa de paro también inaguantable. Pero nosotros tenemos otras prioridades y problemas mucho más urgentes que resolver. Y los resolvemos con previsión. El alcalde Bataller tranquilizó a sus vecinos: Ya sabemos donde se ubicarán las carpas de las gaiatas que se instalan en la Avenida del Mar. ¡Estamos salvados!, habrá carpas y habrá fiesta. Y habrá TRAM.
 La trampa del TRAM concluirá su vergonzante trazado rojo por la ciudad y los vehículos que envidian en el mundo entero llegarán algún día a Castelló, como los aviones al aeropuerto. ¿Quién dijo sostenible, moderno y rápido?. Pues eso, con ruedas de molino. Me refiero a tragar, claro, no al moderno tranvía. 


Publicado en Levante de Castelló el 25 de enero de 2014




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