Ya tenemos presupuestos
generales del estado para 2015 y con ellos pasa como con las elecciones: todos
ganan, o todos pierden, en función de quien los valora. Por ejemplo, el
presidente de la diputación de Castelló, Javier Moliner, está encantado
de la vida con los números del ministro Cristóbal Montoro y no
escatima elogios en su alabanza porque impulsan “grandes hitos de especial importancia” para la provincia. Por
cierto, lo mismo que dijo el año pasado. Por su parte el secretario general del
PSPV, Ximo Puig, escribió en su cuenta de twitter que no “le salen las cuentas” y que faltan 426’4
millones de euros para que los valencianos estemos en la media de lo que se invertirá
en el resto de comunidades. Y entre unos y otros, entre los palmeros y los
agnósticos, ahí, en el término medio, no crean que está la virtud, no: Ahí está
Alberto Fabra y su Consell.
Juan José Moragues, titular de
Economía, fue el encargado de dar la cara por su presidente para que a éste no
se la partan. Allí, en Madrid, si le da por quejarse mucho ó aquí, en la
Comunidad, si se pone estupendo como el compañero Moliner al ensalzar los números.
No quedaba otra y por ahí, por el camino del medio, ha tirado Fabra por boca de
su portavoz al decir que son unos presupuestos ‘positivos pero a la vez
insuficientes’. Vamos, que ni chicha ni
llimonà. A ver si lo entiendo: a Alberto Fabra le gustan pero no mucho, pero
le gusta mucho menos reconocer en voz alta que no resuelven el grave problema de falta de financiación que arrastra desde hace décadas la Comunidad Valenciana
y, claro, prefiere echarle la culpa a…. Zapatero.
Es un problema de
valentía, o de sumisión al jefe, que no tienen otros que también antes le
echaron la culpa al anterior presidente, pero que reconocen hoy la (mucha) culpa
que tiene el actual. Más allá de la ‘desleal’ oposición que sólo piensa en el
tripartito y els Països Catalans, hay
colectivos nada sospechosos que critican abiertamente el maltrato de Mariano
Rajoy para con esta tierra y sus gentes. Así lo ha dicho Vicente Boluda
presidente de AVE, la patronal valenciana. Hartos ya d’ofrenar noves glóries a Espanya, y hartos de esperar que Alberto Fabra defienda en Madrid sus
propuestas, los patronos van por libre y recuerdan que los valencianos
aportamos un 9,5 por cien del PIB estatal y recibimos sólo el 6,9 por cien de
la inversión destinada a las comunidades autónomas pese a representar el 10,7
por cien de la población. La inversión territorializada sube respecto al año pasado,
y es de agradecer, pero si se compara con la del último ejercicio del malvado Zapatero, la Comunidad Valenciana
resulta ser la segunda autonomía más penalizada con un retroceso de la
inversión que ronda el 50 por cien. Por cierto, que la peor tratada en esa
comparación es Catalunya… vamos, por si explica algo de lo que está pasando
allí.
Claro que la queja de los
empresarios es interesada. Cómo sus colegas del norte, también para ellos la pela es la pela. Hablan del dinero
que no llega para infraestructuras, el trozo del pastel del que más y mejor
comen, pero no se les ha oído decir nada sobre el carácter profundamente
antisocial y discriminatorio de unos presupuestos que contribuyen a ensanchar aún más la brecha social y la desigualdad de oportunidades entre españoles. Para hablar de Educación
conviene echar la vista atrás. La perspectiva del poco tiempo transcurrido da
una idea del proceso de voladura controlada del sistema educativo español
basado en la igualdad, la universalidad y la gratuidad: Desde que el Rajoy
llegó a La Moncloa se ha recortado en un 25 por cien, una cuarta parte, el
presupuesto para la enseñanza pública. Hay más números para explicarlo: la
educación infantil y primaria ha perdido un 40 por cien de financiación en ese
periodo y un 60 por cien la Secundaria y la Formación Profesional. En Sanidad se congela el
presupuesto para el pago a la dependencia, pero el hachazo a las prestaciones
sanitarias y farmacéuticas es de los que duelen: pasa de 73,7 a 53 millones de
euros. No nos va mejor a los parados, porque las dotaciones al desempleo se
reducen el 15 por ciento y en 2015 sólo el 19 por ciento de parados cobrará
algún tipo de prestación contributiva. Será así porque un ministro iluminado vaticina
que habrán menos inscritos en las listas del paro. Y lo dice justo la semana en
que el desempleo vuelve a subir en Castelló, algo más de 1.700 castellonenses han
perdido su empleo y el número de parados se sitúa en 60.211.
Así que, con perdón: ¡A la mierda¡ que les dijo aquel… ó ¡qué se jodan¡ que nos dijo la otra.

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