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| Ximo Puig, Mònica Oltra y Antonio Montiel, los tres "socios" del Botànic |
Ya
se ha dicho casi todo sobre la crisis del PSOE y sobre cómo transcurrió ese
sábado de susto o muerte en el que el centenario Partido Socialista Obrero
Español estuvo a punto (dicen) de volar por las aires. Ahora falta saber si la
organización política que más tiempo ha gobernado este país en democracia es
capaz de curar las heridas que provocó la mascletà del sábado en Ferraz
ó si, por el contrario, estamos ante una voladura controlada de consecuencias
todavía imprevisibles. Está por ver.
Aquí
nadie quiere asumir culpa alguna aunque todos son en buena parte culpables. El
primero Pedro Sánchez quien debió dimitir hace tiempo como viene siendo
norma no escrita en su partido y asumir su responsabilidad ante los reiterados
fracasos electorales: nunca antes ningún otro secretario general había liderado
tantas noches de dulces derrotas ni había acumulado una serie histórica tan
nefasta en las urnas. Sánchez, que
decapitó en la plaza pública a Tomás Gómez en Madrid precisamente por el
temor a esa previsible derrota electoral que él si cosechó y por la que no
asumió responsabilidades, también obvió otra realidad del PSOE: su estructura
federal que hace de los secretarios de las federaciones y de los presidentes
autonómicos una de las patas clave en la estructura de poder del partido.
El
“No es NO” a Mariano Rajoy no tenía más recorrido que
garantizarse la fidelidad de la militancia al tocar la fibra de aquellos que,
legítimamente, sienten el partido como suyo. Pero no pudo administrar ese doble
NO: no logró sumar a Podemos a su primer pacto con Ciudadanos, lo que llevó a
unas segundas elecciones, y después fue
incapaz de articular una mayoría suficiente sin el apoyo de los partidos que
piden el derecho a decidir... que a mí me parece legítimo, pero no al Comité
Federal del PSOE que se lo había prohibido.
Ante
los dos mandatos que tenía Sánchez del máximo órgano de su partido, el NO a
Rajoy y el NO a los “separatistas”, sólo cabía una alternativa que desde el
minuto cero se topó con otro NO, el de Pablo Iglesias. Fue el tercer
error de Sánchez: visto que era imposible conformar gobierno, tenía que haber
apartado al partido del foco que inculpaba al PSOE como el principal
responsable de unas terceras elecciones y abrir un proceso de reflexión para
definir su estrategia. Demasiados noes.
Frente
a ello las formas con que sus críticos consiguieron descabalgar a su secretario
general no parecen las más recomendables en política y dibujan un panorama
desolador en el partido. Desconozco sí había otras vías, pero no me gusta nada
la que hicieron servir por mucho que esté recogida en los estatutos. Pero ese
es un problema interno que deberán resolver de la mejor manera posible. Entre
otras cosas para evitar que el susto o muerte del Comité Federal se traslade a
los territorios en los que actualmente se sustentan gobiernos de progreso.
Un
guante que Pablo Iglesias ha puesto en el debate público y que Antonio
Montiel no tardó en recoger en la Comunidad Valenciana. La broma no tiene
ninguna gracia: Sólo faltaría que la falta de acuerdo para un gobierno
progresista en España se pagara con la caída de los gobiernos del cambio que sí
han podido conformarse y que están funcionando razonablemente. “Sería
importante reclamar un respeto para los que no somos cartas de cambio ni peones
de partidas en las que no participamos", no son declaraciones
de ningún barón socialista temeroso de perder su cargo ante la amenaza de Pablo
Iglesias. Quien así habló es la portavoz de Podemos en el ayuntamiento de
Madrid Rita Maestre. Es lo que está en juego.
Aquí,
en la Comunidad Valenciana, no parece que peligre el Pacte del Botànic. Así lo
ha dicho la vicepresidenta Mónica Oltra quien ayer mismo reiteró que lo
que pase en Madrid no puede tener consecuencias en Valencia. Por cierto, Oltra
hizo desde la sala de prensa del Consell una firme defensa de la coherencia
ideológica del president Ximo Puig en la aplicación de políticas
progresistas y de izquierdas. Algo que contrasta con algunos comentarios que
estos días hemos leído en las redes sociales firmados por compañeros de partido
del President. Para hacérselo mirar....
Para
justificar políticamente la retirada de su apoyo parlamentario al actual
gobierno de la Generalitat Valenciana, Podemos deberá explicar razonadamente
qué puntos de l'Acord del Botànic ha incumplido el PSPV-PSOE. De lo contrario
corre el riesgo de aparecer como una formación sucursalista al servicio de su
central en Madrid que utiliza a los valencianos como moneda de cambio para sus
intereses nacionales y, la verdad, no es ese el perfil que yo encuentro entre
la mayoría de militantes y votantes de Podemos. Sinceramente, lo que debería
hacer Montiel es entrar en el gobierno y aportar desde dentro su granito de
arena para recomponer los derechos sociales y las desigualdades que el PP
arruinó en esta Comunidad.
Porque
conviene no olvidar que para los valencianos -al menos para los votantes de PSOE, Compromís y Podemos-, sí hay algo peor que un gobierno del PP (incluso en minoría)
en Madrid: la vuelta al Palau de la Generalitat de un gobierno del PP. Eso sí que NO... aunque sean ya muchos noes.
Publicat al "Levante de Castelló", 08 d'Octubre de 2016
Publicat al "Levante de Castelló", 08 d'Octubre de 2016

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