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| Bomberos y brigadas en la primera línea de lucha contra el fuego |
Quienes vivimos en primera persona el incendio del
Desert de les Palmes en aquel verano de 1992, el de las Olimpiadas en Barcelona
que siguieron a primera Copa de Europa del Barça, no pudimos evitar temernos lo
peor: La Serra d'Espadà, el segundo parque natural más extenso del País
Valencià, ha estado a punto de convertirse en cenizas. Así de fuerte. El fuego
que se inicio el pasado lunes en un paraje no menos querido, el de las Peñas
Aragonesas, amenazó durante días entrar en el corazón de una de las sierras más
populares y disfrutadas de la provincia. Finalmente no lo hizo y aunque afectó
a un reducido número de hectáreas del parque, afortunadamente no han sido las de mayor
valor ecológico. Pese al dolor por la pérdida de 1.600 hectáreas de monte, la
sensación tras apagarse el fuego es de
alivio: La Serra d'Espadà se ha salvado. La hemos salvado... bueno, no,
la han salvado para ser más exactos.
Como siempre ha podido ser gracias en buena medida a
la “evolución favorable” de las condiciones climatológicas: Sin esa condición
es todo mucho más difícil. Pero sobre todo ha sido gracias, como siempre, al
esfuerzo y el trabajo de todos aquellos efectivos que participaron en su
extinción. La pintada en la carretera de
Artana con el explícito lema de “Moltes gràcies” se ha convertido en una
de las imágenes que permanecerán en la hemeroteca de lo que hemos vivido estos
cinco días de julio.
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| Pintada en agradecimiento |
Casi 500 profesionales llegaron a coincidir
trabajando en las labores de extinción: bomberos, pilotos, brigadas forestales,
técnicos, militares, guardia civil, policía autonómica, personal sanitario,
etc. Un despliegue que requería de una coordinación que esta vez, a tenor de lo
que todos han destacado, ha funcionado a la perfección sin recelos entre instituciones de distinto signo
político y sin protagonismos ni disputas que no suelen llevar a ninguna parte.
El President Ximo Puig y el presidente Javier Moliner
coincidieron en el camión del Puesto de Mando Avanzado y se limitaron a alabar
el trabajo de quienes lucharon contra el fuego: No podían hacer otra cosa y su
presencia se justifica y se explica como el lógico, y necesario, reconocimiento
a la labor que efectúan quienes combaten los incendios.
Pero sus responsabilidades y su trabajo están en
otros espacios. Las administraciones tienen que “apagar” los fuegos en otras
instancias y en otros tiempos. Primero con la prevención que necesariamente
pasa por una doble vertiente: de una parte campañas para educar y concienciar a
los ciudadanos sobre los peligros de hacer fuego o llevar a cabo prácticas de
riesgo, y de otra invertir en mantener los espacios naturales en condiciones
que permitan minimizar los efectos del fuego. Además, cómo inevitablemente el
fuego llegará, deben invertir en equipos de control y en medios de extinción
que faciliten una respuesta rápida y
eficaz ante una emergencia. Nuestros
bomberos, los hombres y mujeres que se juegan la vida en cualquier incendio,
han de estar lo mejor preparados posible, pero también lo mejor equipados
posibles.
Todo para minimizar los efectos de la negligencia de
aquellos que queman el monte sin querer quemarlo, por supuesto, pero también
sin querer evitarlo. La cultura del fuego tan arraigada en nuestro imaginario
festivo y social no ayuda mucho a ello, la verdad: hemos visto demasiadas veces
a apenados agricultores quemar rastrojos y asistir impotentes al inicio de un
desastre ecológico; hemos visto lanzar bengalas y tracas en bodas o
celebraciones de otro tipo que han causado incendios; hemos visto barbacoas y torràs
de xulles que nos han costado un serio disgusto, etc. Por ver, hemos visto
incluso a un alcalde de Cullera sentarse en el banquillo por autorizar un
castillo de fuegos artificiales pese a la alerta por unas condiciones
climatológicas adversas que acabó causando un fuego devastador. Y deberíamos dejar de ver esas cosas...
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| Ellos lograron parar el fuego, gracias. |
También otras mucho más despreciables como el
trapicheo y la corrupción a cuenta de la lucha contra los incendios forestales.
Una sombra de duda que se cierne sobre el ex delegado de Gobierno, el popular Serafín
Castellano, investigado por un presunto amaño de contratos públicos
relacionados con empresas del sector aéreo dedicadas a la extinción de
incendios forestales a las que adjudicó contratos millonarios durante su etapa
como ex conseller de la Generalitat Valenciana. No respetaron nada y trincaron
de allí donde pudieron, también de la lucha contra los incendios.
Pero bueno, mejor acabar con buen sabor de boca.
Con el reconocimiento público a quienes estos días se han jugado la vida para
salvar la Serra d'Espadà. Gracias a todos ellos. Gracias a Mitxel, mi
hermano, por ser uno de ellos.
Publicat al Levante de Castelló, 30 de juliol de 2016



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