| Escenario principal del Arenal Sound (Foto: web organización) |
A menos de tres semanas para que empiece a sonar la
música ya sabemos seguro una cosa: De no mediar milagro el Arenal Sound se irá
de Borriana con su música, sus ruidos, y también sus ingresos, a otra parte.
Tal vez no muy lejos, quien sabe, pero sí a otro municipio en el que poder
desarrollar su actividad lúdica sin tantos problemas como los que encuentra en
la playa de Borriana. Nadie tiene en exclusiva la culpa de ello, seguro, pero
todos son culpables en parte. Es aquello de que entre todos lo mataron....
La empresa organizadora por no haber sido capaz de
asumir su innegable éxito de publico con mayores dosis de racionalidad y
profesionalidad. Pasar de organizar el Arenal Sound a promocionar una especie
de Botellón Sound suponía un riesgo que no han sabido controlar. No todo vale
por mucho que las cifras lo hayan convertido en uno de los festivales más
multitudinarios y populares de España.
Los vecinos, aquellos que desde un principio se
opusieron sí o sí al festival más allá de su ubicación, porque no han sabido
entender que la promoción turística de su pueblo, y los ingresos para las
economías local y provincial que comporta la cita, bien valen soportar la misa
de cinco días de unas molestias que son reales, pero que son asumibles. Así
está pasando en otras muchas otras citas multitudinarias, festivales o fiestas locales, donde se ha podido llegar
a una convivencia más que razonable.
Por último está el ayuntamiento de Burriana que no
ha sabido gestionar una situación que se le ha ido de las manos y que debería
haber quedado resuelta en las semanas siguientes a la clausura de la edición
del pasado año. El pánico se apoderó de los funcionarios municipales ante la
posibilidad de que llegaran nuevas denuncias y se cerraron en banda a aceptar
cualquier solución. Un pánico que se trasladó también a la alcaldía cuando ya no había tiempo
material para desbloquear el tema. No es de recibo que a los burrianeros,
esos mismos que empiezan a construir sus fallas el día siguiente mismo de la cremà,
les haya pillado el toro de la plantà de una falla de las dimensiones
del Arenal Sound. El tema tenía que haber quedado resuelto de forma definitiva,
en uno u otro sentido, muchos meses antes. Dando tiempo a la reacción de los
afectados y a la defensa de los intereses de todos.
Ahora no queda otra: hay que salvar al soldado
Arenal como sea... siempre dentro de la más estricta legalidad, por supuesto.
Con más de 43.000 entradas vendidas y con los músicos afinando ya como quien
dice las guitarras, nadie contempla la posibilidad de suspender un evento de
semejantes magnitudes. Pero habrá que hacerlo sin dejar ni un sólo resquicio
para que la fiesta pueda acabar en los tribunales.
En ello está la Generalitat Valenciana que ha
decidido coger el toro del Arenal Sound por los cuernos para asumir su
organización una vez el ayuntamiento ha declinado su responsabilidad al verse
desbordado por la magnitud del evento. La solución puede estar en la futura ley
autonómica de Turismo, Ocio y Hospitalidad anunciada por Francesc Colomer
donde se “acogerá y protegerá la figura
del 'Festival' como ya se protegen otras fiestas de interés nacional e
internacional”. Parece lógico cuando se trata de eventos que trascienden la
capacidad organizativa y logística de determinados municipios. Es el caso del
Arenal Sound que según algunas estadísticas se ha convertido en el festival
musical más multitudinario del panorama nacional con cifras que realmente
impactan: Unos 250.000 asistentes con una media de 60.000 espectadores diarios
y un impacto económico que supera los 20 millones de euros. Un festival en
continuo crecimiento. Poca broma y, como se ha visto, demasiada tela para que
la cortara el ayuntamiento de Borriana que se ha mostrado incapaz de ello.
Un festival que no escapa tampoco a la polémica
política. Justo la semana en que los medios de comunicación hablaban de que
peligraba la continuidad del Arenal Sound, a Javier Moliner le faltó
tiempo para hacerse la foto con los responsables de los cuatro grandes
festivales de la provincia y anunciarles una subvención de 400.000 euros a modo de paga extra de jullio. Nada es
casual en política. Ni siquiera que la Diputación presente su marca “Castellón,
Tierra de Festivales” justo un día antes que el Presidente de la
Generalitat, Ximo Puig, y el Secretario Autonómico de Turismo, hicieran
lo propio en Valencia con la marca “Musix” impulsada por la Agència
Valenciana del Turisme con el objetivo de “proyectar la imagen de la Comunitat
Valenciana como lugar de acogida del mayor festival de festivales en el mundo y
promocionarlo en el extranjero”. Un
paraguas para la promoción internacional que en principio acoge a los seis
festivales más importantes del País Valencià, tres de los cuales se celebran en
Castelló: FIB, Arenal Sound y Rototom Sunsplah.
Otro punto más de desencuentro entre el gobierno de
izquierdas en la Generalitat y el gobierno del PP en la Diputación. Nada nuevo.
Esa música me suena y, lo reconozco, mucho más que algunos de los temas que
suenan en el Arenal. Serán cosas de la edad, seguro. Pero ya cansa... también
podrían llevarse esa música a otra parte.
Publicat al Levante de Castelló, 10 de juny de 2016


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