domingo, 19 de abril de 2015

El scalextric ya tiene quien lo arregle

El scalextric de Almazora sigue cerrado



Pasó la Semana Santa, pero sigue la Pasión. Lo es al menos para los miles de conductores que a diario sufren la sinrazón de la extraña orfandad en que se ha visto sumido el scalextric que comunica la N-340 con Almassora y los muchos usuarios que lo utilizan como entrada sur a Castelló. Los lectores de aquí, la mayoría, saben de que hablo. Una infraestructura que lleva más de un mes inutilizada. Y todo debido, en gran parte, a la ineptitud de unos políticos incapaces no de solucionar un problema técnico, que también porque eso todavía no está resuelto, sino de afrontar un tema a priori mucho más fácil de subsanar: sentarse en una mesa y hacer aquello para lo que fueron elegidos, solucionar los problemas de  sus administrados y facilitar la calidad de vida de los mismos.
Seis semanas han tardado las cuatro administraciones implicadas –gobierno central, ayuntamientos de Castelló y Almassora, y Generalitat Valenciana- en encontrar un hueco en sus apretadas agendas para reunirse a hablar del tema. Una vez más es una cuestión de prioridades, esas que siempre arrojan luz para visualizar claramente los asuntos que realmente son de interés para los responsables políticos. Y en el caso que nos ocupa resulta evidente que no les importa mucho, más bien nada. Incluso desde mucho antes de éste último incidente. El estado de semiabandono y el deterioro en que se encontraba una infraestructura utilizada por miles de vehículos demuestra que las administraciones pasaban de él desde hace unos cuantos años. Tras el último accidente sufrido por un camión se limitaron a poner unos conos, a cerrarlo, y sobre todo a discutir sobre quien era su propietario. Imagino que para no tener que afrontar los gastos de su reparación y su puesta en servicio. De nuevo las prioridades y las responsabilidades, esa que se han querido quitar de encima unos y otros. Es un extraño caso de obra pública huérfana de padrino político, algo realmente insólito en esta cultura nuestra de placa en la pared y corte ligero de cinta roja y gualda, o cuatribarrada, que tanto luce según el territorio.
Sólo la indignación creciente de los usuarios y la presión de los medios ha mantenido el scalextric d’Almassora en el primer plano de la actualidad las últimas seis semanas. Y el calendario ha hecho el resto, porque esta vez ha jugado a favor. A poco más de un mes para las elecciones municipales y autonómicas, y con las encuestas apuntando a una derrota del PP, el futuro del olvidado scalextric no podía ser otro: le van a lavar la cara y va a darle una capa de asfalto para dejarlo guapo el día que toque ir a votar… si es que llegan. No sólo eso. Además le han van buscado un padre protector que se ocupe de él y lo tutele por el resto de sus días. Serafín Castellanos, el delegado del Gobierno al que no se vio por aquí en los episodios de lluvias de hace unas semanas, llegó a la reunión del jueves con el compromiso del ministro Montoro de que habrá dinero para repararlo. Fomento pagará una puesta a punto que la Generalitat Valenciana, en su inmensa bancarrota, es incapaz de asumir. Almassora no es Valencia y su scalextric no es el puerto del Cap i Casal donde todo fue poco, y nada fue suficiente, para que los bólidos de la Fórmula 1 pudieran correr por sus calles. Eran otros tiempos, cierto, pero eran también otras prioridades… bueno, en este caso han sido siempre las mismas.
La rocambolesca historia del sclaextric huérfano de Almassora y su falta de padrinos es un ejemplo del abandono sufrido por muchas obras públicas: colegios en barracones en Nules, el Espaí d’Art Contemporàni o el antiguo Palacio de Justicia en Castelló, la falta de ejecución del Patricova, etc. Por no hablar del corredor mediterráneo o la N-340 a su paso por la provincia. Infraestructuras a las que nunca llegó el foco mediático proyectado sobre esas otras obras que el PP quiso vender como ejemplo de modernidad y que se han convertido en icono del despilfarro. Obras que hoy, con el trencadís de la cúpula del Hemisfèric de Calatrava cayéndose a pedazos, se antojan ya un poco más cercanas, cómo más nuestras.

Es el milagro de las urnas y los votos: En la medida en que se acercan las elecciones se multiplican las promesas. En esas estamos. En un mismo día dicen que arreglan el scalextric y de paso un director general, ni siquiera un conseller ó el mismísimo presidente, anuncia la segunda línea del TRAM para la próxima legislatura… así, cómo el que no quiere la cosa. ¿Alguien da más? Pues sí. La misma semana prometen comprar el nuevo acelerador oncológico para el Hospital Provincial de Castelló y al que, por cierto, a diferencia del scalextric de Almassora, no le van a faltar padrinos. Alfonso Bataller y Javier Moliner pugnan por la paternidad de una infraestructura que acabará pagando la Generalitat y que no deja de ser la sustitución de un equipo por ese otro que, como el scalextric, viene fallando desde hace años. En definitiva que no compran un tercer acelerador, ese que por número de población necesita Castellón, y tan sólo van a reponer el que ha sufrido más de cien averías en el último año… si, también, en este año electoral.

Publicat al Levante de Castelló el  11 d'Abril de 2015

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