lunes, 20 de abril de 2015

Guardar las formas

Marisol Linares junto a Carlos Fabra, Javier Moliner, Alberto Fabra y Fco Martínez



A estas alturas y con la que parece que se les viene encima, ó tal vez por eso, sólo les faltaba empezar a perder las formas. Precisamente a ellos que son tan de hacer bien las cosas siempre: “Como Dios manda”, así les gusta decir. Pero no. Vamos, que no siempre es así. Y no lo digo yo, que lo ha dicho una de las suyas. Marisol Linares, veterana y destacada militante popular, ha utilizado su cuenta de twitter para afearle a su jefe de filas que se haya tenido que enterar por la prensa de que no cuentan más con sus servicios para la lista autonómica que los populares presentan por Castelló: “Personas que llevan años trabajando por el PP merecen un respeto, un líder guarda las formas”, ha dicho. La que fue diputada autonómica en la legislatura ya finiquitada quería un trato más personal y directo. Las formas no le han gustado, eso de enterarse por la prensa no va con ellos. Tal vez hubiera preferido enterarse por Canal 9; pero ella, Marisol Linares, fue una de los parlamentarios que en su día bajó la cabeza y apretó sin rechistar el botón para cerrar la radiotelevisión pública de los valencianos obedeciendo a la voz de su amo… ese que ahora no guarda las formas.
La ex diputada esperaba un tratamiento más acorde con el peso que tuvo en el partido provincial donde llegó a ser secretaria general y donde llegó a ser la máxima responsable de dos campañas electorales, por cierto con notable éxito. Fueron esas campañas que, cómo luego hemos sabido, el PP ganó de calle gracias en parte a la generosa y desinteresada aportación de aquellos empresarios y mecenas a los Bárcenas apuntó en su contabilidad B. Pero bueno, seguro que además de eso ella puso su granito de arena por lo que fue premiada en las listas. Ahora, fuera de la campaña y lejos de la política activa, la ciudadana Marisol tendrá más tiempo para sus aficiones y sus compromisos familiares, esos que un día reveló a la prensa de Valencia cuando en 2009 la entrevistaban en su condición de portavoz adjunta del grupo popular: Prepararle paellas de bogavante a su yerno, el rockero Fito  Cabrales, y  con excelente resultado según ella misma señaló.

Eran otros tiempos. No el de las paellas, sino el de las listas. Y sobre todo era otro Fabra el que ponía y quitaba candidatos a su antojo en el PP provincial. Aquel Fabra, hoy en olvido mediático en la prisión de Aranjuez, ya no pinta nada en un partido del que están intentando borrar todo vestigio de quien fuera su máximo líder y su guía espiritual. Si a nivel nacional un ex vicepresidente del gobierno como Rodrigo Rato pasa a la categoría de ‘ese señor’, en la que se encuentran ilustres ex militantes como Bárcenas o Francisco Granados, en el PP provincial a Carlos Fabra tampoco se le  nombra y a sus más próximos se les desescombra cual apestados. Nos dicen que ya están todos fuera de las listas, pero no. Puede que no sean todos los que están, pero están muchos de los que fueron. Casi todos. La liquidación política y la desaparición en las listas de las personas más cercanas a Carlos Fabra -como su hija Andrea, su pareja Esther Pallardó ó su inseparable Francisco Martínez- no significa que quienes quedan no sean herederos de aquel de quien ahora apostatan: el propio Javier Moliner, artífice de la laminación por derribo del fabrismo, señaló en su toma de posesión que Carlos Fabra era un “maestro” y un “ejemplo” y de él heredó sus cargos al frente de la Diputación y del partido popular a nivel provincial. Pues eso, que en las faldas del padre hasta el salto final. Que no digo yo que no tenga mérito ese salto…
Este Fabra, el de ahora, dicen que no tiene tanta capacidad de decisión. Y puede que sea verdad tras ver cómo se han sucedido los acontecimientos desde su ascenso a la presidencia de la Generalitat Valenciana. La difícil cohabitación con Rita Barberá y Alfonso Rus, pero sobre todo la agónica tardanza para su ratificación lo han confirmado. Casi sobre la bocina, en el tiempo de descuento, Rajoy deshojó la margarita de la continuidad de un Alberto Fabra que nunca sabremos si se convirtió en candidato por la convicción de sus superiores en sus capacidades o como descarte ante el posible vuelco electoral que anuncian las encuestas. En todo caso la primera decisión del presidente Fabra de no presentarse a la reelección encabezando la lista de la provincia donde nació es reveladora de unas ataduras y unos miedos que no acaban de entenderse sino es en clave interna de partido. Y ni así. Total,  para que al final aterrice por aquí un 'paracaidista' como el conseller Máximo Buch... pues podían haberse cambiado. 

Publicat al Levante de Castelló el 18 d'Abril de 2015

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