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| Marisol Linares junto a Carlos Fabra, Javier Moliner, Alberto Fabra y Fco Martínez |
A estas alturas y con la
que parece que se les viene encima, ó tal vez por eso, sólo les faltaba empezar
a perder las formas. Precisamente a ellos que son tan de hacer bien las cosas
siempre: “Como Dios manda”, así les gusta
decir. Pero no. Vamos, que no siempre es así. Y no lo digo yo, que lo ha dicho
una de las suyas. Marisol Linares, veterana y destacada militante
popular, ha utilizado su cuenta de twitter para afearle a su jefe de filas que
se haya tenido que enterar por la prensa de que no cuentan más con sus
servicios para la lista autonómica que los populares presentan por Castelló: “Personas que llevan años trabajando por el PP
merecen un respeto, un líder guarda las formas”, ha dicho. La que fue diputada
autonómica en la legislatura ya finiquitada quería un trato más personal y
directo. Las formas no le han gustado, eso de enterarse por la prensa no va con
ellos. Tal vez hubiera preferido enterarse por Canal 9; pero ella, Marisol
Linares, fue una de los parlamentarios que en su día bajó la cabeza y apretó sin
rechistar el botón para cerrar la radiotelevisión pública de los valencianos
obedeciendo a la voz de su amo… ese que ahora no guarda las formas.
La ex diputada esperaba un
tratamiento más acorde con el peso que tuvo en el partido provincial donde llegó
a ser secretaria general y donde llegó a ser la máxima responsable de dos
campañas electorales, por cierto con notable éxito. Fueron esas campañas que,
cómo luego hemos sabido, el PP ganó de calle gracias en parte a la generosa y desinteresada
aportación de aquellos empresarios y mecenas a los Bárcenas apuntó en su
contabilidad B. Pero bueno, seguro que además de eso ella puso su granito de
arena por lo que fue premiada en las listas. Ahora, fuera de la campaña y lejos
de la política activa, la ciudadana Marisol tendrá más tiempo para sus
aficiones y sus compromisos familiares, esos que un día reveló a la prensa de
Valencia cuando en 2009 la entrevistaban en su condición de portavoz adjunta
del grupo popular: Prepararle paellas de bogavante a su yerno, el rockero Fito
Cabrales, y con excelente resultado según ella
misma señaló.
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Eran otros tiempos. No el
de las paellas, sino el de las listas. Y sobre todo era otro Fabra el
que ponía y quitaba candidatos a su antojo en el PP provincial. Aquel Fabra,
hoy en olvido mediático en la prisión de Aranjuez, ya no pinta nada en un partido
del que están intentando borrar todo vestigio de quien fuera su máximo líder y
su guía espiritual. Si a nivel nacional un ex vicepresidente del gobierno como Rodrigo
Rato pasa a la categoría de ‘ese
señor’, en la que se encuentran ilustres ex militantes como Bárcenas o Francisco
Granados, en el PP provincial a Carlos Fabra tampoco se le nombra y a sus más próximos se les desescombra
cual apestados. Nos dicen que ya están todos fuera de las listas, pero no. Puede
que no sean todos los que están, pero están muchos de los que fueron. Casi
todos. La liquidación política y la desaparición en las listas de las personas más cercanas a Carlos Fabra -como su hija Andrea, su pareja Esther
Pallardó ó su inseparable Francisco Martínez- no significa que
quienes quedan no sean herederos de aquel de quien ahora apostatan: el propio Javier
Moliner, artífice de la laminación por derribo del fabrismo, señaló en su toma de posesión que Carlos Fabra era un
“maestro” y un “ejemplo” y de él heredó sus cargos al frente de la Diputación y
del partido popular a nivel provincial. Pues eso, que en las faldas del padre
hasta el salto final. Que no digo yo que no tenga mérito ese salto…
Este Fabra, el de ahora, dicen
que no tiene tanta capacidad de decisión. Y puede que sea verdad tras ver cómo
se han sucedido los acontecimientos desde su ascenso a la presidencia de la
Generalitat Valenciana. La difícil cohabitación con Rita Barberá y Alfonso
Rus, pero sobre todo la agónica tardanza para su ratificación lo han
confirmado. Casi sobre la bocina, en el tiempo de descuento, Rajoy
deshojó la margarita de la continuidad de un Alberto Fabra que nunca
sabremos si se convirtió en candidato por la convicción de sus superiores en
sus capacidades o como descarte ante el posible vuelco electoral que anuncian las
encuestas. En todo caso la primera decisión del presidente Fabra de no presentarse a la reelección encabezando la lista de la provincia donde nació es reveladora de unas ataduras y unos miedos que no acaban de entenderse sino es en clave interna de partido. Y ni así. Total, para que al final aterrice por aquí un 'paracaidista' como el conseller Máximo Buch... pues podían haberse cambiado.
Publicat al Levante de Castelló el 18 d'Abril de 2015
Publicat al Levante de Castelló el 18 d'Abril de 2015


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