domingo, 16 de noviembre de 2014

¡¡Cuerpo a tierra, que vienen los nuestros !!




Trabajadores de RTVV increpan a Alberto Fabra en Nules



Cuenta el periodista Miguel Angel Aguilar que en vísperas del triunfo del PP en las elecciones de marzo de 1996 a Rodolfo Martín Villa se le oyó decir en más de una ocasión aquello de: ¡Cuerpo a tierra, que vienen los nuestros!. Una frase cuya paternidad le es atribuida a Pío Cabanillas en los meses en que la UCD de Adolfo Suárez entró en fase de descomposición. Hoy en día la alerta sigue de plena vigencia. Por ejemplo para el presidente Alberto Fabra: En política el fuego amigo también suele causar estragos y a Fabra le disparan desde muchos frentes dentro del PP.
La dimisión de Juan Cotino le salvó del bochorno de compartir boato con un presidente de las Cortes imputado en pleno ejercicio del cargo: Sólo unos días después de cambiar la política por el cultivo de caquis a Cotino le llegó la imputación por presunta malversación de fondos durante la famosa visita del Papa. Esa bala no alcanzó a un Fabra que no pudo evitar tener que cruzar una miradita de esas que ‘matan’, aunque sólo una fuera, con su compañera y alcaldesa de Alicante Sonia Castedo en un acto presidido por Felipe VI a quien, por cierto, no le cayó la corona por saludar a una doble imputada. Castedo tuvo su foto con el nuevo rey y a la mañana siguiente se sintió ‘indispuesta’ para saludar a su doble presidente Mariano Rajoy. Esa foto, al parecer, ya la tenía. Para unos es una muestra más del poder de la alcaldesa a quien Fabra no puede marcarle el paso. Para la versión oficial es justo todo lo contrario: Una ausencia forzada, un éxito personal de Fabra que pudo sentirse aliviado al lograr que su jefe no quedara retratado con la imputada más mediática de España.
Pero no hay dos sin tres y Castedo envió al suplente, el vicealcalde Andrés Llorens, que también está imputado por prevaricación. Es lo malo de tener tantas causas pendientes con la justicia: Los que van detrás tampoco están limpios de sumario y toga. Una realidad que no es nueva para los populares valencianos. Les pasó al sustituir a Cotino como diputado autonómico: el siguiente en la lista, Felipe del Baño, también estaba imputado. Hay tantos que la línea roja de Fabra no alcanza. El último les ha salido respondón,  como Castedo, y ha puesto al presidente regional en un trance complicado. El órdago del concejal de Valencia Alfonso Grau al pasarse por el forro de su verborrea la doctrina de su jefe en público obliga a Fabra a mover ficha. Grau dijo con indisimulada arrogancia que las líneas rojas de Fabra: “son suyas, yo tengo mis propias líneas que pueden  coincidir… ¡¡o no!!”. El vicealcalde se vino arriba ante la prensa, a la que también leyó la cartilla, y añadió que se irá sólo cuando él quiera y pidió “coherencia a la hora de aplicar las líneas rojas". Una enmienda a la totalidad que deja a Fabra sin apenas margen: O le cesa o queda desacreditado para seguir al frente del PP a riesgo de convertirse en un pim-pam-pum al que disparan por igual desde las dos grandes alcaldías. Pero también desde otras plazas ‘menores’. Los de Castedo y Grau no son los únicos chuleos al mandamiento de tolerancia cero con la corrupción que promulgó Fabra. Francisco Martínez sigue de  alcalde popular en Vall d’Alba pese a estar imputado. Y otra Martínez, de nombre Milagrosa, se aferra al cargo en Novelda aunque esté imputada por la pieza de Fitur en la trama Gürtel, en ambos casos sin que Fabra pueda, o quiera, obligarlos a dimitir. Los apartan de las instituciones para que no ‘contaminen’ a sus superiores, pero les mantienen allí donde son útiles a los intereses del partido gracias al clientelismo que han generado tras tantos años de poder absoluto.
Aunque nada es comparable con el pulso lanzado por Grau. Fabra le replicó en un ‘duelo al sol’ impropio de quien ostenta el mandato de hacer valer los principios de obediencia y jerarquía que tanto valoran los militantes del PP. “Cuando se produzca el auto del juez, hablaremos”, contestó Fabra desde la prensa. No son maneras: Si el presidente cree que el concejal traspasa su línea roja debe obligarle a dejar el cargo, o expulsarle si se niega a ello. No hay otra. No puede permitir determinadas actitudes y formas. Esas que el propio Fabra dice que no le gustan, pero con las que traga… por ahora.
Alberto Fabra en Ràdio 9
Otro capítulo más que mina la figura de un Fabra cada vez más debilitado para liderar un proceso electoral que se antoja muy complicado para el PP. Tan complicado que otro ‘entrañable enemigo’ de Fabra, el presidente de la Diputación de Valencia Alfonso Rus, le ha visto las orejas al lobo y tira de presupuesto para montar su propio telediario sin inmutarse por saltarse otra de las líneas rojas de su jefe: Mientras Fabra carga con el coste político y social del cierre de RTVV su compañero abre ‘Tele Rus’ a sólo seis meses de las elecciones y al grito de “fa falta una tele en valencià que parle de lo nostre”. Vamos, como la que cerraron Fabra y el propio Rus quien también apretó el botón en les Corts para apagar Canal 9 hace ahora un año. Si le invitan Fabra irá a inaugurarla, seguro, y lucirá la mejor de sus sonrisas. Tragará aunque diga que no es su modelo y que prefiere la desconexión de dos horas de TVE… esa  que tampoco le dan desde Madrid.  
Pero este Fabra ya está en campaña y al día siguiente se fue a les Corts y dejó descolocado a Rus y al resto de personal –a propios y ajenos-  al decir que sí, que vale, que se puede reabrir Canal 9… siempre que sea "sostenible". Fue esa misma la propuesta que Fabra rechazó de los trabajadores tras la sentencia del primer ERE para evitar un cierre que le ha costado a los valencianos 200 millones de euros y que ha destrozado 1.600 familias y a todo el sector audiovisual.
¿Sostenible? La radiotelevisión pública puede serlo, seguro. Lo que no es sostenible es mantener por más tiempo a un presidente así.


Publicat al 'Levante de Castelló' - 15 de Novembre de 2014

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