| Pancarta a l'entrada del port pesquer de Castelló |
Hoy toca manifestación en
Castelló. Otra más. Como siempre será desde La Farola a María Agustina, a la subdelegación
del Gobierno, porque hay cosas que (casi) nunca cambian en esta ciudad. Aunque esta
vez hay una novedad significativa: El alcalde Bataller anunció que compartiremos
calle y pancarta con los concejales del PP, el partido que sustenta los
gobiernos central y autonómico cuyas políticas motivan la mayoría de las
protestas que en Castelló han sido en los últimos meses… y han sido muchas.
En casi todas ellas, desde la oposición a la reforma laboral al cabreo por los recortes en el sector público en cualquiera de sus modalidades, se pudo ver a militantes y simpatizantes del PP que acudían a título personal. Pero no es habitual que participen los cargos institucionales, excepción hecha de las condenas a actos terroristas o de violencia de género. Ellos no son de salir mucho a la calle con pancartas, son más de colgarlas en el balcón de la Diputación que de pasearlas… o al menos era así cuando pedían el ‘Agua para Todos’ que ya no reclaman. La ‘ley mordaza’ del gobierno de Mariano Rajoy es una prueba evidente de que a los populares les gusta más reprimir a la calle que salir a ocuparla… digo para protestar, porque de procesiones y desfiles siguen siendo asiduos.
Hoy harán una excepción para decir NO a las prospecciones petrolíferas en las Islas Columbretes. Y es de agradecer porque la gravedad del tema requiere el apoyo de muchos, de todos. Bienvenidos sean los concejales del equipo de gobierno a una protesta que debe estar por encima de ideologías partidistas y la confrontación partidista. Se trata de sumar el mayor rechazo ciudadano posible, y la inequívoca oposición de la sociedad de Castelló, a una práctica que puede ocasionar un mal irreparable en un ecosistema frágil. Un medio natural que, además, sustenta la supervivencia de un sector duramente castigado desde hace años por la reconversión de la flota, el incremento del precio del combustible, las cuotas de capturas, la sobre explotación de los caladeros, etc
En sólo una década, del 2000 al 2010, el puerto de Castelló perdió la mitad de
su flota en las artes de cerco, arrastre y trasmallo y el 46 por cien de la
mano de obra que ocupaba que pasó de 640 a 350 tripulantes. A la crisis que persigue a
los pescadores en las últimas dos décadas se une ahora el riesgo de una
práctica industrial cuya injerencia sobre el medio en el que se ganan la vida
puede ser irreversible. La prospección sísmica que se autorizó en 2010, con un
gobierno socialista, y que se ha desbloqueado tres años después, con un
gobierno popular, supone en esta primera fase el inyectar ondas sonoras en el
mar con una potencia de 259 decibelios. Los expertos alertan que causará la
muerte masiva de peces o, en el mejor de los casos, su huida de la zona durante
años. Un auténtico desastre. Otro más que se suma a los movimientos sísmicos por
la inyección de gas en la plataforma Castor
frente a las costas de Vinarós. Por tierra la amenaza se escribe con un
anglicismo: el fracking que el
gobierno ha autorizado con los votos a favor de los diputados y senadores de
Castelló desoyendo así la voz en contra de Javier Moliner, presidente de
la diputación y del partido. Ni siquiera le han hecho caso los más cercanos porque
en les Corts el PP también votó contra la prohibición de esa técnica extractiva.
Incluido, por supuesto, en el ámbito territorial donde Moliner ejerce su
presidencia.
Unas prácticas que tienen en frente la oposición mayoritaria de los vecinos que pueblan esos
territorios y que han reabierto el debate sobre la necesidad de escucharlos. Pero no
en la calle, sino en las urnas: Re-fe-rén-dum. Algo habitual en democracias
más participativas donde se consulta a la gente en cuestiones que les afectan directamente y que no figuraban
en la letra del contrato que los partidos le presentan a la sociedad en formato
de programa electoral. Y cómo los partidos incumplen sistemáticamente ese contrato
por ‘razones de agenda’, esas
mismas razones ‘sobrevenidas’ hacen necesario compartir según qué decisiones con
aquellos a los que dicen representar.
Se trata de avanzar en la democracia real y superar la formalidad de acudir a votar cada cuatro años. En breve nos pedirán el voto en unas elecciones europeas que dejarán las urnas semivacías. Lo tienen fácil para asegurar una mayor participación: Que aprovechen para dejar en manos de los castellonenses la decisión de sí quieren o no el fracking, el Castor y las prospecciones en las Islas Columbretes. Tan sencillo como eso… y a la vez tan utópico.
Si no dejan más opción, aún hay otra vía para conseguirlo: el ejemplo Gamonal. Ya saben, tomar la calle. Esa que el PP sí que piensa ocupar hoy, aunque sea sólo por un día.
En casi todas ellas, desde la oposición a la reforma laboral al cabreo por los recortes en el sector público en cualquiera de sus modalidades, se pudo ver a militantes y simpatizantes del PP que acudían a título personal. Pero no es habitual que participen los cargos institucionales, excepción hecha de las condenas a actos terroristas o de violencia de género. Ellos no son de salir mucho a la calle con pancartas, son más de colgarlas en el balcón de la Diputación que de pasearlas… o al menos era así cuando pedían el ‘Agua para Todos’ que ya no reclaman. La ‘ley mordaza’ del gobierno de Mariano Rajoy es una prueba evidente de que a los populares les gusta más reprimir a la calle que salir a ocuparla… digo para protestar, porque de procesiones y desfiles siguen siendo asiduos.
Hoy harán una excepción para decir NO a las prospecciones petrolíferas en las Islas Columbretes. Y es de agradecer porque la gravedad del tema requiere el apoyo de muchos, de todos. Bienvenidos sean los concejales del equipo de gobierno a una protesta que debe estar por encima de ideologías partidistas y la confrontación partidista. Se trata de sumar el mayor rechazo ciudadano posible, y la inequívoca oposición de la sociedad de Castelló, a una práctica que puede ocasionar un mal irreparable en un ecosistema frágil. Un medio natural que, además, sustenta la supervivencia de un sector duramente castigado desde hace años por la reconversión de la flota, el incremento del precio del combustible, las cuotas de capturas, la sobre explotación de los caladeros, etc
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| El puerto de Castelló en 1983. En diez años ha perdido la mitad de la flota pesquera. |
| No basta con protestar en la calle. |
Se trata de avanzar en la democracia real y superar la formalidad de acudir a votar cada cuatro años. En breve nos pedirán el voto en unas elecciones europeas que dejarán las urnas semivacías. Lo tienen fácil para asegurar una mayor participación: Que aprovechen para dejar en manos de los castellonenses la decisión de sí quieren o no el fracking, el Castor y las prospecciones en las Islas Columbretes. Tan sencillo como eso… y a la vez tan utópico.
Si no dejan más opción, aún hay otra vía para conseguirlo: el ejemplo Gamonal. Ya saben, tomar la calle. Esa que el PP sí que piensa ocupar hoy, aunque sea sólo por un día.

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