Se lo oímos decir a Alfredo Pérez Rubalcaba: El PSOE ha vuelto. Lo dijo al acabar la
conferencia política donde los socialistas han intentado romper con un pasado
cercano que les machaca en la conciencia y, lo que es peor, les castiga en las
urnas. Bueno, de momento sólo en las encuestas. La revelación del todavía
secretario general esconde una evidencia: Si han vuelto es porque antes se
fueron, pero… de verdad saben dónde estuvieron. Y lo que es más importante:
¿tienen claro dónde quieren volver?.
Para conocer la respuesta puede servir de pista el análisis
de las principales conclusiones del cónclave socialista. Según han dicho ellos
mismos quieren recuperar su alma progresista, ser más de izquierdas según lo ha
contado la prensa de derechas: reforma fiscal para que paguen más los que más
tienen, revisión del Concordato con la Santa Sede y pago del IBI de los
inmuebles de la Iglesia que no sean de uso exclusivo para el culto, derogar la
reforma laboral del PP para “restablecer los derechos de los trabajadores y el
marco de relaciones laborales que ésta ha destrozado”, y establecer las
primarias abiertas también a los simpatizantes para la elección de candidatos. Nada
nuevo, pero casi todo pendiente.
Mensajes cara al exterior que han logrado ‘colocar’
en los medios obviando esos otros que clamaban romper con el PSC. Esa es la
única fórmula que alcanzan a vislumbrar esos socialistas que tanto gustan en
las ‘TDT party’ y que tanto temen por la pérdida de la última de las siglas de
su partido, la E de español, pero que no mostraron su indignación cuando se les
cayó de golpe la O, de obrero, de tanto aplicar las políticas de los patronos. Ese
escollo, donde más de uno les estaba esperando, lo salvaron bien: respaldo a
los compañeros catalanes y diálogo en busca de un federalismo que no es
sinónimo de ruptura sino de una nueva concepción del Estado. Si el PSOE se
decide por esa vía aún es posible una salida para el ‘tema catalán’.
No fue la única ruptura que se solicitó ó, al menos,
no fue la única que se expresó en el plenario. Con sonoros abucheos acogieron muchos
delegados el acuerdo de no cuestionar la monarquía española. La verdad, parece
poca cosa eso de pedirle “eficacia,
austeridad, transparencia y ejemplaridad…” vamos, como a toda institución del Estado,
¿no?. Otra vez será, pero esta es una ocasión perdida: Tampoco se pierde la
sigla E por recuperar el ADN tricolor que es mayoritario entre sus militantes y
sus votantes. Porque nadie puede mantener con rigor que se sea más ó menos
español en función de ser republicano ó monárquico… ó ninguna de las dos cosas.
Saben donde quieren ir pero
necesitan saber cómo llegar y quien los va a guiar. La cuestión de los nombres
quedó aparcada, otro acierto. No era el foro y ese debate lo hubiera
monopolizado todo. El comité federal fijará en dos meses la fecha de un proceso
de primarias que será clave para volver: En el acierto a la hora de elegir
timonel les va buena parte del éxito de la travesía. Y Rubalcaba, que estuvo en
el puente de mando en la huida, no puede pilotar el regreso. Las primarias sólo
tienen sentido en la medida en que propicien una renovación de los primeros espadas
que lidiaron con la responsabilidad de gobernar y salieron abucheados por el
respetable: No se puede llenar la plaza sin un cartel que ilusione… ni tampoco las
urnas.
Aquí, en la Comunidad
Valenciana, el PSPV no gobierna desde 1995 y Ximo Puig se jugará en un
proceso de primarias poder liderar la alternativa a 20 años de gobiernos del
PP. El último 'heredado’ por un Alberto Fabra, 'el bueno' a decir de Pedro J. Ramírez, que ha pedido a sus
‘sabios’ un informe a medida –como los trajes de su antecesor Francisco Camps-
con el que justificar su ansiada devolución de transferencias.
Curioso concepto
de autogobierno el que defiende el Molt
Honorable Fabra: Incapaz de hacer una mejor gestión de lo público se conforma
con una menor gestión. Y para ello no le tiembla el pulso si se trata de quitarle
derechos y competencias a los valencianos. Bajo el pretexto de la autonomía
insostenible se esconde una ineficacia inaguantable y una sumisión a Madrid
imperdonable. Hoy es la radio televisión pública pero mañana puede ser devolver
la sanidad ó reducir el número de ayuntamientos. En eso están.
Nada nuevo: Más España y
menos autonomía, lo de siempre en la derecha. En eso el PP también regresa a
los orígenes, como ahora anuncia el PSOE. Y se mueren por volver...
Se lo oímos decir a Alfredo Pérez Rubalcaba: El PSOE ha vuelto. Lo dijo al acabar la conferencia política donde los socialistas han intentado romper con un pasado cercano que les machaca en la conciencia y, lo que es peor, les castiga en las urnas. Bueno, de momento sólo en las encuestas. La revelación del todavía secretario general esconde una evidencia: Si han vuelto es porque antes se fueron, pero… de verdad saben dónde estuvieron. Y lo que es más importante: ¿tienen claro dónde quieren volver?.
Mensajes cara al exterior que han logrado ‘colocar’
en los medios obviando esos otros que clamaban romper con el PSC. Esa es la
única fórmula que alcanzan a vislumbrar esos socialistas que tanto gustan en
las ‘TDT party’ y que tanto temen por la pérdida de la última de las siglas de
su partido, la E de español, pero que no mostraron su indignación cuando se les
cayó de golpe la O, de obrero, de tanto aplicar las políticas de los patronos. Ese
escollo, donde más de uno les estaba esperando, lo salvaron bien: respaldo a
los compañeros catalanes y diálogo en busca de un federalismo que no es
sinónimo de ruptura sino de una nueva concepción del Estado. Si el PSOE se
decide por esa vía aún es posible una salida para el ‘tema catalán’.
No fue la única ruptura que se solicitó ó, al menos,
no fue la única que se expresó en el plenario. Con sonoros abucheos acogieron muchos
delegados el acuerdo de no cuestionar la monarquía española. La verdad, parece
poca cosa eso de pedirle “eficacia,
austeridad, transparencia y ejemplaridad…” vamos, como a toda institución del Estado,
¿no?. Otra vez será, pero esta es una ocasión perdida: Tampoco se pierde la
sigla E por recuperar el ADN tricolor que es mayoritario entre sus militantes y
sus votantes. Porque nadie puede mantener con rigor que se sea más ó menos
español en función de ser republicano ó monárquico… ó ninguna de las dos cosas.
Saben donde quieren ir pero
necesitan saber cómo llegar y quien los va a guiar. La cuestión de los nombres
quedó aparcada, otro acierto. No era el foro y ese debate lo hubiera
monopolizado todo. El comité federal fijará en dos meses la fecha de un proceso
de primarias que será clave para volver: En el acierto a la hora de elegir
timonel les va buena parte del éxito de la travesía. Y Rubalcaba, que estuvo en
el puente de mando en la huida, no puede pilotar el regreso. Las primarias sólo
tienen sentido en la medida en que propicien una renovación de los primeros espadas
que lidiaron con la responsabilidad de gobernar y salieron abucheados por el
respetable: No se puede llenar la plaza sin un cartel que ilusione… ni tampoco las
urnas.
Aquí, en la Comunidad
Valenciana, el PSPV no gobierna desde 1995 y Ximo Puig se jugará en un
proceso de primarias poder liderar la alternativa a 20 años de gobiernos del
PP. El último 'heredado’ por un Alberto Fabra, 'el bueno' a decir de Pedro J. Ramírez, que ha pedido a sus
‘sabios’ un informe a medida –como los trajes de su antecesor Francisco Camps-
con el que justificar su ansiada devolución de transferencias.
Curioso concepto
de autogobierno el que defiende el Molt
Honorable Fabra: Incapaz de hacer una mejor gestión de lo público se conforma
con una menor gestión. Y para ello no le tiembla el pulso si se trata de quitarle
derechos y competencias a los valencianos. Bajo el pretexto de la autonomía
insostenible se esconde una ineficacia inaguantable y una sumisión a Madrid
imperdonable. Hoy es la radio televisión pública pero mañana puede ser devolver
la sanidad ó reducir el número de ayuntamientos. En eso están.
Nada nuevo: Más España y
menos autonomía, lo de siempre en la derecha. En eso el PP también regresa a
los orígenes, como ahora anuncia el PSOE. Y se mueren por volver...

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