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| Pedro Hernández Mateo en el juicio |
Todo gobierno que se precie tiene que tener un ‘marrón’ de esos a lo largo de su
mandato. Algunos, incluso, se superan y protagonizan varios durante una misma legislatura.
Puede ser el caso de Mariano Rajoy,
ya veremos. Lo que no es tan habitual es que a un gobierno sus propios
diputados le monten un marrón a propósito de ellos. Hablo de indultos, de la
potestad que tiene el gobierno de turno de cambiar una decisión judicial y…
¡¡alé hop!!, devolver la libertad a un condenado. Conste que, de entrada, estoy
a favor de esta nueva acepción democrática del secular derecho que asistía a reyes,
papas y demás dictadores. Debe ser así, porque la Justicia no siempre es justa por
mucho que sus decisiones se ajusten al derecho vigente y a la interpretación correcta
de la ley.
Estos días los indultos, y los insultos, vuelven a
ser actualidad en las Cortes Valencianas y ambos protagonizados por un
personaje realmente singular, uno de esos políticos ‘de raza’ que tanto ayudan
a desacreditar el trabajo y la imagen de sus compañeros de profesión: Pedro Herández Mateo, el ex alcalde de
Torrevieja condenado a tres años de cárcel por prevaricación y falsedad documental. Sentencia firme
ratificada por el Tribunal Supremo que, al parecer, no es suficiente prueba de
cargo como para que su jefe de filas, Alberto
Fabra, le ‘invite’ a dejar su
escaño en el parlamento y en su defecto le expulse del grupo popular. Nada de
eso. La famosa línea roja ha evolucionado en una enorme alfombra roja bajo la
que se cobijan no sólo los diputados populares imputados: ahora también los ya condenados.
Una realidad que no sólo pone en entredicho la
doctrina Fabra de tolerancia cero contra la corrupción, también cuestiona una
vez más su liderazgo en el PP y en el grupo parlamentario donde ni siquiera
controla a los suyos; ó sí, pero no lo parece, lo cual, a efectos de la imagen
del president viene a dar lo mismo. Más
de cuarenta diputados, y entre ellos más de la mitad de los electos por
Castelló a los que se supone más próximos a Fabra, se le han subido a la chepa
de la tolerancia cero y han respaldado sin rubor el escrito que les pasaron a
la firma solicitando el indulto para el diputado condenado por corrupción que
además insulta desde su escaño a la oposición cuando le afean su conducta. La
iniciativa a favor de Hernández Mateo entró en las Cortes de la mano del
diputado alicantino Andrés Ballester
con notable acogida entre la bancada popular. Tanto que el president montó en cólera y amenazó con sanciones a los firmantes
lo que provocó la marcha atrás de unos pocos asustadizos que dijeron sentirse
‘utilizados’. No es el caso del citado Ballester quien le recordó en público a
Fabra que si a él no le parecía bien la iniciativa “a mí y a 40 y muchos sí nos lo parece”. Pues eso.
Una rebelión a bordo que Fabra quiere desmontar a
toda prisa. Organizar desde tu casa una campaña de recogida de firmas en favor
de un ex alcalde condenado por corrupción tiene difícil encaje en la campaña de
imagen que Fabra se está montando aquí, y sobre todo en Madrid, para ser la
cabeza del cartel popular en las próximas elecciones. No le ayuda para ello
aparecer como el máximo responsable de un grupo de diputados y de un partido que
da cobijo a uno de los suyos bajo el manto del indulto una vez la justicia ha
dicho en todas sus instancias que es culpable en la mala administración de los
dineros públicos.
A Fabra le incomoda justo cuando anda ocupado en
acabar de enterrar la radio televisión de los valencianos para regalársela a
algún grupo amigo y, sobre todo, ahora que está ultimando con su séquito de
asesores los apuntes de la conferencia que dará el martes en Madrid y en la que
quiere mostrarse como el mejor candidato posible. Veremos si ahora toca, porque
la última vez que se insinuó al respecto a Mª
Dolores de Cospedal le faltó tiempo
para taparle la boca. La ocasión es buena para lucirse: Rajoy ha aceptado el papel de maestro de ceremonias y lo presentará
en sociedad, eso le asegura el cartel de completo. Mas ahora que ya tiene quien
le escriba en Madrid después que Pedro
J. Ramírez hablara de él como Fabra ‘el
bueno’ por su valentía para cerrar RTVV.
Sólo el ‘otro’
Fabra podría aguarle la fiesta sí justo ese día se hace pública la sentencia
del juicio al ex presidente de la Diputación. Está al caer y si es ese día, pase
lo que pase, será Carlos y no Alberto el Fabra protagonista. Otra vez más.

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