A Rita Barberá la están llorando, y mucho,
los suyos. Los miles de vecinos de la ciudad de Valencia que la convirtieron en
la 'alcaldesa de España' y la encumbraron desde el despacho de ese ayuntamiento
hasta convertirla en una de los políticos más influyentes de este país: Amiga
de presidentes de gobierno, colega de ministros, y compañera de presidentes
autonómicos. Rita guardaba como un tesoro en su cartera, la que llevaba siempre
en alguno de sus muchos bolsos, el carné número 3 del partido que ayudó a
fundar junto a Manuel Fraga y al que contribuyó con millones de votos
para convertirlo en la primera organización política de España. El mismo
partido que la abandonó a su suerte justo cuando empezó su mala suerte, cuando
un juez decidió investigarla por blanqueo de dinero y por financiación ilegal.
Por 500 euros. Por un presunto delito que ella siempre negó... aunque eso no le
sirvió de nada.
Convencer de su inocencia a la 'malvada oposición' y
a la 'prensa enemiga' parecía una misión imposible; pero ella podía cargar con
eso y más, estaba acostumbrada a lidiar con ellos. Convencer a su partido le
fue del todo imposible. Le negaron el pan y la sal de la presunción de
inocencia, esa que tanto reclama ahora María Dolores de Cospedal. No le dieron
otra opción: o el escaño o el carné. La querían fuera y la obligaron a
marcharse, a dejar su casa “de siempre”. Pero sólo lo hicieron cuando estaba en
juego el gobierno de España y decidieron utilizar su nombre para ejemplarizar
la lucha contra la corrupción en el pacto de investidura alcanzado con
Ciudadanos. Albert Ribera pidió en plaza pública la cabeza de Rita
Barberá a Mariano Rajoy y éste asintió... pese a la amistad de “más de
treinta años”. En esos días las declaraciones de los jóvenes portavoces del PP
se sucedieron en contra de la continuidad de Rita; los otros, los más
veteranos, asintieron con su silencio o con su indiferencia... que tal vez fue
lo peor.
La imagen de la otrora todopoderosa Rita Barberá
suplicando un saludo a su amigo y ex ministro José Manuel García-Margallo
el día de apertura de la nueva legislatura refleja el drama por el que pasaba
la ex alcaldesa. El sentido y doloroso “Margui, que no me has saludado”
que salió de su boca resume el sentimiento de soledad que le acompañaba en
estas últimas semana. Precisamente su amigo Margallo, el mismo que días antes
había declarado que “Es triste comprobar que muchos que la colocaban en
altares, niegan haberla conocido”. Los más
cercanos a la ex alcaldesa, esos que no le negaron nunca el saludo, han dicho
que fue lo que más le dolió. Nunca imaginó que perdería ese “caloret”, el de
los compañeros de décadas en el partido al que dedicó toda su vida política.
Aseguran que no llegó a superar el “cordón sanitario” que le practicaron sus
amigos en el PP para no “contaminarse” ante las críticas que desde los medios
no cesaban sobre la gestión y la figura de la senadora Rita Barberá.
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| Rafael Hernando |
Esa es otra de las reflexiones que deja la inesperada
muerte: el papel de los medios ante casos como el de la ex alcaldesa de
Valencia. Pero no se puede extrapolar porque ha habido pocos casos como el de
Rita, ninguno. Ni en el PP ni fuera de él. Fue una figura mediática durante toda su trayectoria
política, no sólo en su caída. Los medios siempre estuvieron encima de Rita y
ella aprendió a convivir con ellos, y a sacar provecho político de ello: en sus
visitas a los mercados, en sus paseos en Ferrari, en sus saludos desde el
balcón del ayuntamiento, etc. Rita fue el personaje mediático que ella misma
contribuyó a crear: Histriónica, cercana, expresiva, desmesurada, directa,
alegre, etc... Rita fue Rita para lo bueno y lo malo. Y los medios así lo
reflejaron siempre.
Esos medios a los que el lenguaraz y olvidadizo
portavoz del PP Rafael Hernando califica ahora como “hienas que no
dejaron nunca de morder”. Siguiendo el símil animalista habrá que preguntarse
quienes fueron las ratas que abandonaron a Rita cuando su barco empezó a
hundirse. Hernando lo sabe muy bien, porque las conoce. Dicho eso, añado: Toda
generalización es injusta, tanto aplicada a la prensa o a los compañeros de
Rita. Es por ello que, en uno y en otro caso, sólo podrán sentirse aludidos
quienes se hayan comportado como hienas... o como ratas.
Descanse en paz la alcaldesa...Publicat al "Levante de Castelló" el 26 de Novembre de 2016


