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domingo, 27 de noviembre de 2016

De las hienas y las ratas

                                                                                                                                                  (Foto: EFE)

A Rita Barberá la están llorando, y mucho, los suyos. Los miles de vecinos de la ciudad de Valencia que la convirtieron en la 'alcaldesa de España' y la encumbraron desde el despacho de ese ayuntamiento hasta convertirla en una de los políticos más influyentes de este país: Amiga de presidentes de gobierno, colega de ministros, y compañera de presidentes autonómicos. Rita guardaba como un tesoro en su cartera, la que llevaba siempre en alguno de sus muchos bolsos, el carné número 3 del partido que ayudó a fundar junto a Manuel Fraga y al que contribuyó con millones de votos para convertirlo en la primera organización política de España. El mismo partido que la abandonó a su suerte justo cuando empezó su mala suerte, cuando un juez decidió investigarla por blanqueo de dinero y por financiación ilegal. Por 500 euros. Por un presunto delito que ella siempre negó... aunque eso no le sirvió de nada.
Convencer de su inocencia a la 'malvada oposición' y a la 'prensa enemiga' parecía una misión imposible; pero ella podía cargar con eso y más, estaba acostumbrada a lidiar con ellos. Convencer a su partido le fue del todo imposible. Le negaron el pan y la sal de la presunción de inocencia, esa que tanto reclama ahora María Dolores de Cospedal. No le dieron otra opción: o el escaño o el carné. La querían fuera y la obligaron a marcharse, a dejar su casa “de siempre”. Pero sólo lo hicieron cuando estaba en juego el gobierno de España y decidieron utilizar su nombre para ejemplarizar la lucha contra la corrupción en el pacto de investidura alcanzado con Ciudadanos. Albert Ribera pidió en plaza pública la cabeza de Rita Barberá a Mariano Rajoy y éste asintió... pese a la amistad de “más de treinta años”. En esos días las declaraciones de los jóvenes portavoces del PP se sucedieron en contra de la continuidad de Rita; los otros, los más veteranos, asintieron con su silencio o con su indiferencia... que tal vez fue lo peor.
La imagen de la otrora todopoderosa Rita Barberá suplicando un saludo a su amigo y ex ministro José Manuel García-Margallo el día de apertura de la nueva legislatura refleja el drama por el que pasaba la ex alcaldesa. El sentido y doloroso “Margui, que no me has saludado” que salió de su boca resume el sentimiento de soledad que le acompañaba en estas últimas semana. Precisamente su amigo Margallo, el mismo que días antes había declarado que “Es triste comprobar que muchos que la colocaban en altares, niegan haberla conocido”.  Los más cercanos a la ex alcaldesa, esos que no le negaron nunca el saludo, han dicho que fue lo que más le dolió. Nunca imaginó que perdería ese “caloret”, el de los compañeros de décadas en el partido al que dedicó toda su vida política. Aseguran que no llegó a superar el “cordón sanitario” que le practicaron sus amigos en el PP para no “contaminarse” ante las críticas que desde los medios no cesaban sobre la gestión y la figura de la senadora Rita Barberá.

Rafael Hernando
Esa es otra de las reflexiones que deja la inesperada muerte: el papel de los medios ante casos como el de la ex alcaldesa de Valencia. Pero no se puede extrapolar porque ha habido pocos casos como el de Rita, ninguno. Ni en el PP ni fuera de él. Fue una  figura mediática durante toda su trayectoria política, no sólo en su caída. Los medios siempre estuvieron encima de Rita y ella aprendió a convivir con ellos, y a sacar provecho político de ello: en sus visitas a los mercados, en sus paseos en Ferrari, en sus saludos desde el balcón del ayuntamiento, etc. Rita fue el personaje mediático que ella misma contribuyó a crear: Histriónica, cercana, expresiva, desmesurada, directa, alegre, etc... Rita fue Rita para lo bueno y lo malo. Y los medios así lo reflejaron siempre.
Esos medios a los que el lenguaraz y olvidadizo portavoz del PP Rafael Hernando califica ahora como “hienas que no dejaron nunca de morder”. Siguiendo el símil animalista habrá que preguntarse quienes fueron las ratas que abandonaron a Rita cuando su barco empezó a hundirse. Hernando lo sabe muy bien, porque las conoce. Dicho eso, añado: Toda generalización es injusta, tanto aplicada a la prensa o a los compañeros de Rita. Es por ello que, en uno y en otro caso, sólo podrán sentirse aludidos quienes se hayan comportado como hienas... o como ratas.
Descanse en paz la alcaldesa...

Publicat al "Levante de Castelló"  el 26 de Novembre de 2016

lunes, 12 de septiembre de 2016

Sucedió en Argente


Exhumación de la fosa común en Argente (Diario de Teruel)

Argente es un pueblo de poco más de 200 habitantes, muy pocos más, ubicado justo en el centro geográfico de la provincia de Teruel. Argente, como Teruel, existe y es el pueblo de mi padre lo cual le confiere, sin duda, una notoriedad que ya quisieran para sí el resto de municipios de España. Pero bueno, acepto que esa es una verdad cuanto menos discutible. Otras no. Por ejemplo, Argente no es un pueblo blanco de esos a los que cantó Joan Manuel Serrat; pero es un pueblo de esos en los que nunca pasa nada o, como contó mucho mejor Serrat, un pueblo de esos en los que “por no pasar, no paso ni la guerra”. O eso tenía yo entendido.

En la memoria oral transmitida en conversaciones con la familia del padre nunca se habló mucho de la guerra civil. Decían los viejos de Argente que “aquí apenas si hubo tiros”, que a veces llegaban los milicianos por la mañana y las tropas franquistas por la noche “para no dejarnos en paz ni los unos ni otros”.  Contaban que el frente se  quedó estancado en la cercana Sierra Palomera y en algunas trincheras que hoy son visitables en pueblos vecinos como Singra o Rubielos de la Cérida. Poca cosa más. Pero sí pasaron cosas en Argente. Pasó, al menos, una pequeña historia que quiero contribuir a que no quede en el olvido y que conocí este mes de agosto en la visita de cada verano al pueblo. Esta vez ya sin la compañía del padre.

A muy pocos kilómetros de Argente, en la carretera de Bueña y en una vieja paridera abandonada a la altura de la Loma Alta, se ha desenterrado la última fosa de la guerra civil que se ha exhumado en España. Contenía dos esqueletos y uno de los ellos se sabe que es el de Lorenzo Martínez Esteban, un vecino de Alfambra a quien ejecutaron en ese mismo lugar el 10 de agosto de 1936. Sus restos se han llevado a Madrid, al anatómico forense, aunque se sabe con absoluta certeza que son los de Lorenzo. De hecho su mujer Facunda y su hija mayor Humildad lo supieron siempre: Ya al día siguiente de su muerte sabían donde estaba enterrado Lorenzo porque  un pastor que oyó los disparos y lo vio todo lo contó en el pueblo esa misma tarde. Otro vecino de Argente, de nombre Pelegrín y amigo de la familia, acudió de noche a la paridera y enterró los cadáveres para que no los devoraran las alimañas. Pelegrín marcó el lugar con dos cruces hoy apenas visibles que gravó sobre las piedras de la pared de la cabaña… y se llevó el cinturón y la cartera de Martínez para entregárselos a la viuda.

La familia de Lorenzo vivía en Camañas, un pueblo vecino, donde era teniente de alcalde. De allí se lo llevaron unas gentes esa misma mañana mientras trabajaba sus tierras. De allí, tras recibir la noticia de la muerte de su esposo, y tras recoger el cinturón y la cartera, se tuvieron que marchar la viuda y sus hijos porque les hicieron la vida imposible. Al término de la guerra regresaron a Camañas pero la situación fue a peor: Eran perdedoras y además del padre y esposo habían perdido también la casa y la tierras. Empezaron una nueva vida en Cuevas Labradas, otro exilio cercano. Humildad, se casó y se instaló en Alfambra, regresando así al pueblo de su padre. Le contó a su hija, la nieta de Lorenzo, donde estaban los restos del abuelo y le pidió que si algún día podía recuperar su cuerpo lo enterrara junto a ella.

Humildad murió hace cinco años y la familia empezó entonces las gestiones para recuperar el cadáver de Lorenzo con la colaboración de la “Asociación Pozos de Caudé”. No ha sido una tarea fácil. En el bar de la piscina de Argente, que otra cosa no pero piscina si que hay en Argente, pude leer el Diario de Teruel donde se señalaba que “A pesar de que la Administración central no cumple con lo establecido por la Ley de Memoria Histórica y ha eliminado la financiación para las exhumaciones, la voluntad de numerosas personas y el empeño de la Asociación Pozos de Caudé ha permitido recuperar a estas dos víctimas de la represión para cerrar un proceso y dignificar a quienes fueron asesinados por ser servidores públicos elegidos democráticamente, como lo fue el teniente de alcalde del Ayuntamiento de Camañas Lorenzo Martínez Esteban”
La familia de Humildad ha podido cumplir con su última voluntad. Han encontrado al abuelo a quien habían recordado durante todos estos años sin necesidad de percibir subvención alguna como miserablemente les acusó el portavoz del PP en el Congreso de los Diputados, Rafael Hernando. Una acusación que retrata a quien fue capaz de pronunciarla desde la mezquindad y el desprecio que caracterizan al personaje.

Pese a haber ratificado todas las resoluciones y convenciones sobre desaparecidos que se han planteado en la Asamblea de la ONU, España sigue siendo el segundo país del mundo con mayor número de desparecidos sólo superado por Camboya. Según la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, 114.226 hombres y mujeres permanecen en fosas comunes, “algunas con más de mil personas dentro, sin haber sido identificados y enterrados dignamente por sus familias".... Heridas que se abrieron en aquella guerra civil y que, incomprensiblemente, no se han cerrado con esta democracia. ¿Hasta cuando?

A día de hoy se desconoce la identidad del otro esqueleto enterrado en Argente, el pueblo de mi padre, en una fosa común encontrada junto a una paridera abandonada situada en la carretera de Bueña, a la altura de la Loma Alta. Nadie lo reclama... Y sí, pasó en Argente.

Publicat al Levante de Castelló, 10 de setembre de 2016