viernes, 13 de noviembre de 2015

La ‘otra’ cuestión de estado


El machismo mata, y mucho, en España


Utilizaremos solo a Ley, pero toda le Ley. Solo el Estado de Derecho, pero todo el Estado de Derecho. Solo la Democracia, pero toda la fuerza de la Democracia”. El lunes estas palabras de Mariano Rajoy resonaron con solemnidad en todos los medios de comunicación. Era la respuesta del presidente del gobierno de España al último órdago de los independentistas catalanes que esa misma mañana aprobaron en el Parlament una resolución que daba inicio al proceso para desconectar Cataluña del Reino de España. La ley y la fuerza, aseguró el presidente, cómo únicas herramientas útiles para hacer frente a lo que calificó como una cuestión de estado. Dos días antes de esa declaración miles de personas, mayoritariamente mujeres, se dieron cita en Madrid para exigir que eso mismo, la fuerza de la ley, se aplique con idéntica contundencia sobre otra dramática realidad que también se ha convertido en una cuestión de estado: La violencia machista contra las mujeres. Hubiera resultado edificante escuchar al presidente Rajoy referirse a esa lacra en idénticos términos y con la misma firmeza que utilizó para hablar del ‘tema’ catalán.
Porque la respuesta de los maltratadores a las imágenes y a los mensajes que se lanzaron desde la masiva manifestación de Madrid fue contundente: esa misma tarde murió asesinada una mujer de 28 años en Baena (Córdoba) y al día siguiente se cometió un doble crimen en Lliria cuando una mujer y su madre fueron asesinadas a tiros en presencia del hijo y nieto de las víctimas de tan sólo cuatro años de edad. Una estadística macabra que se incrementó el lunes con la muerte a golpes de una mujer de 65 años en Oviedo. Y ese mismo día, en Logroño, era un hombre el que moría a manos del ex marido de su mujer. Total, cinco muertes violentas relacionadas con la violencia de género. Resulta del todo insoportable.
Los números hablan por sí solos y dan la verdadera dimensión del drama al que estamos enfrentados: en lo que va de año 45 mujeres han muerto en España víctimas de la violencia machista. 28 convivían con sus asesinos, ocho habían presentado denuncia ante la policía y dos tenían medidas de protección en vigor que habían sido quebrantadas por sus agresores. Hay otros cuatro casos pendientes de investigación. En fines de semana como éste ni siquiera los accidentes de tráfico matan a tanta gente en tan corto espacio de tiempo. El terrorismo, afortunadamente, dejó de hacerlo hace años. Aquel terrorismo de ETA, porque este otro no cesa y en años como el presente ha matado más mujeres la violencia machista que las víctimas que causó la sinrazón etarra. Son parámetros y causas muy distintas, pero la comparación ilustra la realidad a la que nos enfrentamos y sobre todo la percepción social que se tiene sobre esa realidad. Cuesta creer que en este país se soportara con tanta ‘naturalidad’ cualquier otra causa de muerte de ciudadanos españoles.
Imagen de la manifestación de Madrid
La violencia machista es también terrorismo y así debe ser combatida, con toda la contundencia que permitan la ley y el estado de derecho. Pero con todos los medios humanos y materiales que sean necesarios, primero para combatirla, después para prevenirla y en último lugar para erradicarla. El mismo país, la misma sociedad, que se enorgullece de ser abanderada en la solidaridad en materia de transplantes no puede ser la vergüenza de Europa en relación a la violencia de género. No basta sólo con las declaraciones grandilocuentes, con los gestos compungidos y las concentraciones en las puertas de los organismos oficiales. Hay que acabar con la cotidianeidad y la normalidad de los minutos de silencio. Porque ni son normales ni deben ser cotidianos. Este país no puede soportar ni un segundo más de maltrato y violencia sobre sus mujeres. Las políticas de igualdad sólo tienen sentido si se aplican en vida de las personas a las que van destinadas y si se demuestran insuficientes habrá que adecuarlas a las necesidades reales, pese a la crisis económica y sin mirar el objetivo de déficit. Pero en vida porque en la muerte somos todos iguales… aunque en ocasiones ni siquiera tampoco.
Tolerancia cero y máxima contundencia, por supuesto, pero también cero recortes en la lucha contra el maltrato y máxima inversión en defensa de las mujeres que lo sufren. Por utilizar las mismas palabras que el presidente del gobierno se trataría de aplicar “solo la Ley, pero toda la Ley. Solo el Estado de Derecho, pero todo el Estado de Derecho. Solo la Democracia, pero toda la fuerza de la Democracia”. Desde ya, tomándose esta realidad tan en serio cómo el asunto de Cataluña… como mínimo.

Porque el drama no cesa. Mientras acabo de escribir estas líneas la cifra se queda corta: nuevo crimen en Sevilla. Van ya 46…

Publicat al Levante de Castelló, 14 de Novembre de 2015

No hay comentarios:

Publicar un comentario