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| El machismo mata, y mucho, en España |
“Utilizaremos solo a Ley, pero toda le Ley. Solo el Estado de Derecho,
pero todo el Estado de Derecho. Solo la Democracia, pero toda la fuerza de la
Democracia”. El lunes estas palabras de Mariano Rajoy resonaron con
solemnidad en todos los medios de comunicación. Era la respuesta del presidente
del gobierno de España al último órdago de los independentistas catalanes que esa
misma mañana aprobaron en el Parlament una resolución que daba inicio al
proceso para desconectar Cataluña del
Reino de España. La ley y la fuerza, aseguró el presidente, cómo únicas
herramientas útiles para hacer frente a lo que calificó como una cuestión de
estado. Dos días antes de esa
declaración miles de personas, mayoritariamente mujeres, se dieron cita en
Madrid para exigir que eso mismo, la fuerza de la ley, se aplique con idéntica
contundencia sobre otra dramática realidad que también se ha convertido en una
cuestión de estado: La violencia machista contra las mujeres. Hubiera resultado
edificante escuchar al presidente Rajoy referirse a esa lacra en idénticos
términos y con la misma firmeza que utilizó para hablar del ‘tema’ catalán.
Porque la respuesta de los
maltratadores a las imágenes y a los mensajes que se lanzaron desde la masiva
manifestación de Madrid fue contundente: esa misma tarde murió asesinada una
mujer de 28 años en Baena (Córdoba) y al día siguiente se cometió un doble
crimen en Lliria cuando una mujer y su madre fueron asesinadas a tiros en
presencia del hijo y nieto de las víctimas de tan sólo cuatro años de edad. Una
estadística macabra que se incrementó el lunes con la muerte a golpes de una
mujer de 65 años en Oviedo. Y ese mismo día, en Logroño, era un hombre el que
moría a manos del ex marido de su mujer. Total, cinco muertes violentas
relacionadas con la violencia de género. Resulta del todo insoportable.
Los números hablan por sí
solos y dan la verdadera dimensión del drama al que estamos enfrentados: en lo
que va de año 45 mujeres han muerto en España víctimas de la violencia
machista. 28 convivían con sus asesinos, ocho habían presentado denuncia ante
la policía y dos tenían medidas de protección en vigor que habían sido quebrantadas
por sus agresores. Hay otros cuatro casos pendientes de investigación. En fines
de semana como éste ni siquiera los accidentes de tráfico matan a tanta gente
en tan corto espacio de tiempo. El terrorismo, afortunadamente, dejó de hacerlo
hace años. Aquel terrorismo de ETA, porque este otro no cesa y en años como el
presente ha matado más mujeres la violencia machista que las víctimas que
causó la sinrazón etarra. Son parámetros y causas muy distintas, pero la
comparación ilustra la realidad a la que nos enfrentamos y sobre todo la
percepción social que se tiene sobre esa realidad. Cuesta creer que en este
país se soportara con tanta ‘naturalidad’ cualquier otra causa de muerte de
ciudadanos españoles.
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| Imagen de la manifestación de Madrid |
La violencia machista es
también terrorismo y así debe ser combatida, con toda la contundencia que
permitan la ley y el estado de derecho. Pero con todos los medios humanos y
materiales que sean necesarios, primero para combatirla, después para
prevenirla y en último lugar para erradicarla. El mismo país, la misma
sociedad, que se enorgullece de ser abanderada en la solidaridad en materia de
transplantes no puede ser la vergüenza de Europa en relación a la violencia de
género. No basta sólo con las declaraciones grandilocuentes, con los gestos
compungidos y las concentraciones en las puertas de los organismos oficiales. Hay
que acabar con la cotidianeidad y la normalidad de los minutos de silencio. Porque
ni son normales ni deben ser cotidianos. Este país no puede soportar ni un
segundo más de maltrato y violencia sobre sus mujeres. Las políticas de
igualdad sólo tienen sentido si se aplican en vida de las personas a las que
van destinadas y si se demuestran insuficientes habrá que adecuarlas a las
necesidades reales, pese a la crisis económica y sin mirar el objetivo de déficit.
Pero en vida porque en la muerte somos todos iguales… aunque en ocasiones ni
siquiera tampoco.
Tolerancia cero y máxima
contundencia, por supuesto, pero también cero recortes en la lucha contra el
maltrato y máxima inversión en defensa de las mujeres que lo sufren. Por
utilizar las mismas palabras que el presidente del gobierno se trataría de
aplicar “solo la Ley, pero toda la Ley.
Solo el Estado de Derecho, pero todo el Estado de Derecho. Solo la Democracia,
pero toda la fuerza de la Democracia”. Desde ya, tomándose esta realidad
tan en serio cómo el asunto de Cataluña… como mínimo.
Porque el drama no cesa.
Mientras acabo de escribir estas líneas la cifra se queda corta: nuevo crimen
en Sevilla. Van ya 46…
Publicat al Levante de Castelló, 14 de Novembre de 2015
Publicat al Levante de Castelló, 14 de Novembre de 2015


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