viernes, 16 de octubre de 2015

El trigo y la cizaña


El Arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares



Si hace unas semanas las palabras del llaurador Vicent Martí en el Fórum Europa Tribuna Mediterránea levantaron ampollas entre los presentes que se sintieron señalados, esta vez las pronunciadas en ese mismo púlpito por el arzobispo de Valencia Antonio Cañizares han causado indignación entre los ausentes a los que él señaló. Entonces los responsables de ese foro decidieron pedir disculpas por el tono y aunque esta vez las formas han sido las adecuadas, como corresponde a tan docto conferenciante, el fondo de lo que dijo es del todo impresentable por mucho que los asistentes, entre ellos Francisco Camps y Juan Cotino, le aplaudieran a rabiar. Ya se sabe que a esos sitios siempre acuden los incondicionales…
De haber estado allí el ministro del interior también le hubiera ovacionado con ardor guerrero y se hubiera emocionado con fervor mariano. Seguro. Porque en esto, como en tantas otras cosas, los dos van de la mano. Las dudas que sembró el cardenal sobre la condición de muchos de los refugiados sirios que llegan a Europa son las mismas que en su día planteó el ministro Jorge Fernández Díaz cuando apuntó sin ninguna evidencia que entre los refugiados se podían ‘colar’ terroristas. Quería justificar así la insolidaria postura inicial del gobierno de querer acoger al menor número posible. A cuantos menos mejor. En su papel de pastor evangélico que gusta de utilizar un lenguaje mucho más didáctico monseñor Cañizares no habló de terroristas pero se cuestionó en voz alta si todos los que llegan son “trigo limpio”. Lo mismo que hizo el ministro en su día. Ambos comparten la misma fe.
Aún en el caso de que se diera esa circunstancia en la que sólo ellos creen el cardenal y el ministro deberían recordar la enseñanza que nos deja la parábola del trigo y la cizaña (Mateo 13, 24-30) cuando el Mesías les dijo a los hombres que le preguntaron si debían arrancar la mala hierba que no, que la dejaran crecer para no dañar la cosecha “No sea que al arrancar la cizaña, arranquéis también con ella el trigo”. Vamos que, seguramente, ante el drama actual de los refugiados Jesús de Nazaret, como piensa el Papa Francisco, tampoco hubiese comulgado hoy con las posturas de su monseñor. Pero no sólo discreparían en eso: Ni Bergoglio ni el mismísimo Jesucristo se hubiesen puesto aquella capa magna roja de cinco metros que el arzobispo lució con boato y palmito cuando ejercía su magisterio en la diócesis de Toledo.
La larga capa magna del cardenal Cañizares
Con todo no me parece eso lo más fuerte que dijo el arzobispo. Preguntado por la corrupción en España respondió que no hay mayor corrupción que el aborto. Cuestionado sobre los recortes sociales y por los alarmantes índices de pobreza que denuncian organizaciones como Caritas, Cañizares negó la mayor argumentando que no ve pobres viviendo debajo de los puentes… cómo tampoco los ve en sus palacios episcopales o en los áticos de lujo de Rouco Varela, por supuesto. El problema real del cardenal es su ideología ultraconservadora, la misma que profesa el ministro. Una ideología que le lleva a organizar vigilias para pedir por la unidad de España en la víspera de las elecciones catalanas y a poner el ejemplo de la toma de Troya por los griegos para referirse al miedo que realmente le embarga a propósito de los refugiados: Su verdadero temor es que con ellos lleguen a Europa millones de musulmanes. Así entiendo su alusión cuando pide que seamos “lúcidos y no dejemos pasar todo porque hoy puede ser algo que queda muy bien, pero que realmente es el caballo de Troya dentro de las sociedades europeas y en concreto la española".
Los responsables de Fórum Europa no han considerado la necesidad de tener que pedir disculpas por lo que el arzobispo dijo desde su atril. Y yo, la verdad, no creo que tengan que hacerlo. Ni antes por lo que dijo aquel lenguaraz llaurador ni ahora por lo que ha dicho este comedido cardenal. Él, y sus superiores, sabrán si ha dado motivos para ello. De momento se ha limitado a rebajar el tono e invitar a sus fieles a mostrar “la caridad que quiere el Señor a través de los pobres de nuestro tiempo, los perseguidos, los inmigrantes, los que han tenido que salir de su tierra…” Monseñor sigue sin entender nada: Habla de caridad donde sólo se puede hablar de justicia.

Publicat al Levante de Castelló, 17 d'Octubre de 2015

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