Como mucho en un par de meses tengo cita con la Agencia Tributaria para hacer la declaración de la renta. Este año será fácil comprobar el borrador: Sólo hay que ver si los ingresos declarados en el mismo coinciden con las prestaciones por desempleo que he percibido en el último ejercicio fiscal. Fácil, verdad. Es una de las pocas ventajas de estar en el paro. Cómo cada año el funcionario que me ayude a rellenar la declaración responderá con amabilidad a todas mis dudas. Imagino que esta vez no será una excepción cuando le pregunte por la casilla 106 en la que se me requiere si deseo destinar un 0,7 por 100 de la cuota íntegra “a los fines sociales previstos en el Real Decreto 825/1988, de 15 de julio”. Quiero saber si en el citado Real Decreto figura el Partido Popular, o cualquier otro partido político, como una de las entidades perceptoras de esos fines sociales.
Entiendo que la mía es una
duda más que razonable. Sobre todo después de leer el contenido del informe que
la Agencia Tributaria remitió al juez Ruz cuando éste les requirió a
propósito de la posible responsabilidad del PP por no declarar en el Impuesto
de Sociedades las donaciones que recibió en el ejercicio 2008 y que el PP destinó
a la reforma (en negro) de su sede de la calle Génova y a financiar varias campañas
electorales. En total 888.000 euros por los que Hacienda dejó de ingresar 220.167,04
por el Impuesto de Sociedades lo que, de confirmarse, supondría un delito
fiscal. Pero no. El informe exime al PP de toda culpa al afirmar que ha quedado
acreditado que las donaciones que recibió fueron a fines propios de un partido
político -como es pago de actos electorales y obras en inmuebles del partido- con
lo que "con independencia de su origen", cumple con el fin de interés
general "un bien jurídico protegido por la exención fiscal". Y va más allá, al añadir que el único
requisito legal para la aplicación de la exención es que los fondos se dediquen
al objeto principal de la entidad sin ánimo de lucro "como puede ser un
partido político, Cáritas o la Cruz Roja", por lo que el beneficiario de
la exención "es el conjunto de la sociedad". Un eficiente inspector
de Hacienda, Rogelio Menéndez, asesor del ministro Montoro y hermano
del director de la Agencia Tributaria, es el autor del informe que exculpa al
partido del gobierno y que llegó a los medios de comunicación antes que al juez
que lo había solicitado.
Un documento que nos
revela una gran novedad. Aquel viejo eslogan de que “Hacienda somos todos”, ideado
por Paco Fernández Ordóñez y que pervive en el imaginario colectivo de
este país desde 1.977, adquiere hoy una nueva dimensión: También “El PP somos todos”. La
consideración de que el beneficiario de la exención del dinero no declarado a
Hacienda por el PP "es el conjunto de la sociedad” se puede explicar de
forma más clara: el informe de la Agencia Tributaria viene a decirnos que cuando
en Génova se reparten sobres en negro es cómo si nos dieran el aguinaldo a
todos, da igual quien sea el perceptor, y cuando se reforma el despacho de Bárcenas
es cómo si nos reformaran gratis el cuarto de baño a cualquiera de nosotros. Vamos,
que descubrimos ahora otra de las grandes mentiras que el PSOE ha venido
alimentando durante décadas: Hoy sabemos que Génova-13 es la verdadera Casa del
Pueblo de todos los españoles y no las agrupaciones del PSOE cómo nos habían
hecho creer hasta ahora los socialistas.
Llegados a este punto las
dudas que se nos plantean, además de rellenar o no la casilla 106 del Modelo
Padre en la próxima declaración de la Renta, son varias: Sí para Hacienda el Partido
Popular es como Caritas, ¿Puede ser Mariano Rajoy la versión nacional de
nuestro altruista Padre Ricardo? ¿Y María Dolores de Cospedal y Ana
Mato, son las nuevas chicas de la Cruz Roja? Otras identidades serían mucho
más fáciles de convenir. Nadie puede negar que el papel de Sor Citroën está
reservado para Esperanza Aguirre, por sus demostradas habilidades al
volante. Y en todo caso es seguro que el ex conseller Rafael Blasco
sería la Madre Teresa de Calcuta... por aquello de su abnegado servicio
en la cooperación con el tercer mundo.
Dejar de declarar 880.000
euros y defraudar 220.000 al fisco no es ningún delito por el bien social a los
que los destinó un partido político que, como todos sabemos, tiene el mismo
objetivo de servicio público que Cáritas o la Cruz Roja. Nada que objetar. Mientras
el Tribunal Supremo sigue con lo suyo y revisa una sentencia de la Audiencia
Nacional para condenar con tres años de cárcel a los manifestantes que impidieron
ejercer su trabajo a otros políticos… y por tanto simples representantes de otras
ONG’s según la actual doctrina de la Agencia Tributaria.
Puede que Hacienda y el PP
seamos todos, pero no a todos se nos aplica la misma justicia. O sí, y aún no
nos hemos enterado… como nos ha pasado con eso de que PP y Cáritas la misma
cosa son.
Publicat al Levante de Castelló el 21 de Març de 2015
Publicat al Levante de Castelló el 21 de Març de 2015

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