viernes, 13 de junio de 2014

PSOE, alguien debe abrir el paracaídas


Portada de ABC del pasado jueves
Los cronistas de la Villa y Corte lo destacaron tras el pleno del Congreso que aprobó la ley de abdicación del rey Juan Carlos I: La bancada popular aplaudió la intervención de Alfredo Pérez Rubalcaba y algunos diputados del PP reconocieron en privado que les costó contenerse, que querían más honores para él: “No le he aplaudido más por responsabilidad, porque bastante sacrificio ha hecho llegando hasta aquí después del resultado de las europeas como para que encima le perjudiquemos con nuestros aplausos”. Al día siguiente la portada de diario conservador ABC mostraba un perfil de Rubalcaba y Rajoy unidos por la espina dorsal como garantes de la mayoría parlamentaria que refrendó la continuidad de la monarquía como forma de la jefatura del Estado.
Ese mismo día Pere Navarro anunciaba su renuncia a la secretaria general del PSC y abría la enésima crisis en un partido que hace sólo cuatro años, en 2010, llegó a acaparar casi todo el poder político en Cataluña: desde la presidencia de la Generalitat en manos de José Montilla, a algunos de los grandes ayuntamientos como el de Barcelona o la Diputación de esa misma provincia. Hoy no gobierna ninguna de esas tres instituciones y es la tercera fuerza política en Cataluña tras perder en las elecciones europeas casi la mitad de los apoyos que obtuvo en 2009, cuando fue la opción más votada. Es la realidad del PSC: Carmen Chacón los dejó tirados y se fue a hacer las américas, cuando más la necesitaba su partido, y ahora el propulsor de la tercera vía se ve obligado a abandonar tras las disensiones internas y el fracaso electoral.

Pere Navarro 
Por cierto, y hablando de Cataluña, hay constancia de un precedente de
 aplausos populares a Rubalcaba en el Congreso: Fue en el debate en que PP y PSOE votaron juntos la negativa de ceder al parlamento catalán la competencia para convocar el referéndum soberanista, cuando el líder socialista replicó al “Espanya ens roba” de Marta Rovira la diputada autonómica de ERC. No recuerdo la portada de ABC el día siguiente, pero la imagino. No es casualidad que la caída en picado del PSC coincida con la postura del PSOE sobre Cataluña desde que Rodríguez Zapatero no pudo cumplir con la palabra dada tras afirmar que iba a apoyar aquello que llegara del Parlament. Y ‘aquello’ llegó, una reforma del estatut que el PP llevó hasta el Tribunal Constitucional donde la laminaron para alegría no sólo de los populares, también de históricos socialistas como Alfonso Guerra.
Todo suma en la espiral negativa en que ha entrado el PSOE. Bueno en este caso todo resta. Que en eso están los socialistas, en una resta constante por mucho que sumen cada vez más aplausos de sus queridos enemigos del PP  y de la prensa de derechas. Pero son eso, sólo aplausos… que no votos.
También suman abandonos. Los más preocupantes, sin duda, los de unos electores que no dejan de pasarles factura en las urnas. Pero no sólo se van votos. El adiós de Navarro estuvo precedido por los de Julio Villarrubia, secretario general de Castilla-León, y los más sonados de Patxi López y el del propio Rubalcaba en la secretaría general del partido. Todo se fía ahora al acierto en la elección de líder que salga del congreso extraordinario de julio y al que no ha querido presentarse Susana Díaz. La lideresa aclamada para rearmar al PSOE en la diáspora y conducirlo hasta el reencuentro con el voto perdido ha dicho NO, en lo que no parece tanto un abandono cómo un aplazamiento.
Lo malo es que los socialistas no están para muchas demoras. Urge acertar en la búsqueda de un líder sólido capaz de frenar un descenso vertiginoso. A estas alturas nadie se atreve a predecir quién podrá abrir a tiempo el paracaídas para poder frenar primero la caída y después remontar el vuelo. No es una tarea fácil, ni siquiera es la principal tarea, pero es lo que toca  antes de afrontar el verdadero problema: solucionado el tema ‘interno’ del cabeza de cartel habrá que superar el reto de recuperar la confianza y el respaldo de los electores. 
Eso sólo pasará si se acierta en el diagnóstico. Saber leer qué distanció al PSOE de sus votantes es el primer paso para volver a ellos. La imagen de los diputados del PP aplaudiendo al secretario general y portadas como la de ABC pueden dar una pista al respecto; el incremento de votos de IU y el fenómeno electoral que representa 'Podemos' también. Nadie habla de radicalizarse, es más sencillo: se trata de volver a los orígenes, de entender qué significan sus siglas -y su historia- y obrar en consecuencia. Porque, como se preguntó un dirigente socialista en Andalucia hace unos días, ¿Dónde está escrito que el PSOE no pueda irse al carajo? Pues eso.

Publicat al 'Levante de Castelló' el  14 de Juny de 2014


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