lunes, 12 de mayo de 2014

Pedir perdón



José Vicente González, presidente de CIERVAL (Foto: El Mundo)



El presidente de la patronal valenciana, José Vicente González, le dijo a los 546.277 valencianos que buscan trabajo que no se pongan ‘exquisitos’ a la hora de aceptar aquello que les salga. Les vino a decir con un inaceptable puntito de cachondeo que pillen cualquier curro sin rechistar y que además no se olviden de dar las gracias porque “Hay mucha gente que ha dejado ya de percibir protecciones y eso es un drama nacional”. Al presidente de la patronal valenciana hay que decirle con idéntico puntito de cachondeo que no se ponga ‘exquisito’ al pontificar sobre cómo deben comportarse los que lo están pasando mucho peor que él. Una cosa es no tener más remedio que aceptar cualquier oferta de trabajo que le salga a uno y otra muy distinta es hacerlo con flores a María y la mejor de las sonrisas. De momento, que todo se andará, la letra pequeña del contrato no contempla la obligación de firmar con buena cara y dando gracias al patrón que emplea en condiciones cada vez más deplorables y al gobierno que legisla para que así sea. Tal vez en la próxima reforma laboral….
Conviene no dar muchas lecciones en según qué temas. Ni el partido del gobierno -bajo sospecha y bajo investigación judicial por financiarse con la caja B y por, presuntamente, repartir sobresueldos de dinero negro entre sus dirigentes-, ni tampoco los empresarios que mantuvieron durante tres años como presidente de su exquisito club, la CEOE, a Gerardo Díaz Ferrán. Otro que pontificaba mucho en su día y que fue condenado a dos años de cárcel por defraudar 99 millones de euros tras la compra de ‘Aerolíneas Argentinas’. Actualmente está entre rejas acusado de un presunto delito de alzamiento de bienes, la Audiencia Nacional le ha abierto juicio oral por el ‘vaciamiento patrimonial’ de ‘Marsans’ y ha impuesto a los diez acusados una fianza de 1.100 millones de euros.  
Apenas unas horas después de su desafortunada intervención el presidente de CIERVAL pidió disculpas a quienes se sintieron dolidos. Se declaró en contra de los contratos basura y reconoció no haber estado muy acertado con unas palabras que, dijo, se habían sacado de contexto. Aceptadas las disculpas, espero que él acepte las mías por escribirle estas líneas antes de ver si llegaba, como finalmente ha llegado, el acto de contrición. Ahora los dos deberemos hacer realidad el propósito de enmienda para no volver a caer en el error.

Isabel Bonig quiere que pidamos perdón (Foto: El Mundo)
Por mi parte será difícil, lo reconozco: cada vez me encienden más según qué manifestaciones... no lo puedo remediar. Me parecen impresentables ó será que, como luego dicen sus autores, siempre las saco de contexto. Será. Por ejemplo cuando escucho a Isabel Bonig, consellera de infraestructuras, decir que cuando funcione el aeropuerto de Castelló quienes alguna vez lo hemos criticado deberemos pedir perdón. ¿A quién?, ¿y por qué? ¿Será por no haber entendido que en su génesis era un aeropuerto para las personas que hubo que inaugurar en víspera electoral dos años antes de su (aún anunciada) entrada en funcionamiento? ¿Será que fue algún líder de la desleal oposición o algún periodista antisistema quien lo bautizó como el ‘aeropuerto del abuelo’? ¿Será qué no es cierto que su construcción estuvo plagada de polémicas y de no pocas chapuzas? ¿Será mentira que está siendo, y lo seguirá siendo durante años, una ruina para las vacías arcas de la Generalitat? ¿Debemos pedir perdón por denunciar que por su pista corrieron antes los coches de carrera que los aviones? ¿Será un pecado habernos reído porque los conejos y los halcones lo disfrutaran antes que los pasajeros?...
La consellera Bonig confunde los términos y a los protagonistas. La crítica a la gestión política es necesaria, y legítima, más aún cuando se basa en hechos que se demuestran irrefutables. Y nadie duda que la construcción y puesta en funcionamiento del aeropuerto de Castelló ha sido cualquier cosa menos un ejemplo de buena gestión. Ese es el segundo error de Bonig: Son los políticos responsables de esa obra, y no quienes ejercieron el derecho a la crítica, los que deben pedir perdón. En su caso, además, la consellera puede aprovechar la ocasión y pedir disculpas también por la mentira sobre la entrada en servicio del TRAM hasta el Grau que prometió para finales del pasado 2013; o por no solucionar el déficit de abastecimiento de agua a los municipios que no tienen para beber; o por no pagar en tiempo y forma  las ayudas prometidas a la vivienda; o por el maltrato de su gobierno hacia las víctimas del accidente del metro de Valencia; o por no conseguir una gestión sostenible y eficaz de los residuos; o por no traer el agua del Ebro... ¡Ah, perdón, que eso lo prometió el ‘otro’ Fabra!. 
Bueno, queda claro en todo caso que a ella, para pedir perdón, también le sobran los motivos. Como al Sabina. 






Publicat al 'Levante de Castelló' el  10 de Maig de 2014

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