Son
los nuevos tiempos. Antes esas cosas se hacían por carta y no era lo mismo: el
destinatario recibía la felicitación con días de retraso y no había
conocimiento público de ello con lo cual quedaba en un mero trámite entre
particulares. Pero ya no. Las nuevas
tecnologías también han modernizado esto y el mismo jueves en que se conoció la
lista del nuevo gobierno de España Javier Moliner tiró de twitter para dar la enhorabuena a su jefe de filas y felicitar a
Mariano Rajoy por conformar un ejecutivo “fuerte para un país que
crece”. Además gracias a las redes sociales también supimos ese mismo día que
el presidente de la Diputación tiene dos “buenos amigos” sentados en la mesa
del Consejo de Ministros en las personas de Álvaro Nadal, titular del
nuevo gabinete de Energía, Turismo y Agenda Digital, e Iñigo de la Serna
que pasa a ocuparse de la cartera de Fomento, y a los que dio la enhorabuena
por el nombramiento.
Eso de entrada, porque ya con más calma Moliner tendrá ocasión para hacerle saber a su buen amigo ministro que el servicio de cercanías de RENFE entre Castellón y Valencia es tercermundista; que la prometida CV-10 hasta la provincia de Tarragona, la autovía del interior, se quedó parada antes de llegar a Benlloch; que las desaladoras de Cabanes y Moncofa están acabadas pero sin funcionar y que su amigo deberá ponerlas en marcha antes del 31 de marzo para no tener que devolver los 35 millones de euros que Europa aportó para su construcción; que sigue bloqueado el proyecto del acceso Sur al puerto de Castellón cuyo estudio informativo se aprobó en julio de 2015; que es una vergüenza que tengamos que celebrar como una gran noticia que se reabra el Pont de la Bota en la N-232, tras seis meses cerrado por un accidente, cuando lo imprescindible es acabar con el martirio de las 68 curvas del insufrible Port de Querol y abrir la nueva carretera entre Montroig y Torremiró; etc..
Pero sobre todo el tren. Moliner le puede decir a su amigo que el AVE sigue sin llegar a Castellón pese a las muchas fechas que prometió su antecesora (y al parecer no tan amiga) Ana Pastor. También le pondrá al día de la realidad del Corredor Mediterráneo, que ni está ni se le espera, y que se ha visto transformado en un “tercer hilo” que no resolverá las necesidades del transporte ferroviario por mucho que en 2011 la Comisión Europea lo incluyera como prioritario en la futura red europea de transportes; hasta hoy, porque la realidad demuestra que esa obra nunca tuvo la consideración de prioritaria por parte del Gobierno de España. Quizás ahora, con el ministro amigo, la cosa cambie.
No queda otra: tenemos que encomendarnos a los ministros amigos y/o conocidos ya que no tenemos ningún ministro paisano. En el comunicado de prensa con la lista de elegidos por Rajoy no figuraba ningún ministro nacido entre Vinarós y Guardamar. La cuarta comunidad autónoma de España se queda fuera del gobierno de España. Es lo que hay. Y es un reflejo de la invisibilidad de nuestra Comunidad en Madrid, por mucho que sigamos ofreciendo nuevas glorias a España. Desde que Jose Mª Aznar dejó de ser el invitado de Carlos Fabra en aquellos veranos de baños en Playetas y cenas en el Grau de Castelló todo ha ido a menos y el “poder valenciano” del que tanto presumían Eduardo Zaplana y Francisco Camps pasó a mejor vida. Mariano Rajoy parece no recordar ya las tardes de gloria en las que salía a hombros de la plaza de toros de la calle Xàtiva con Rita Barberá y Alfonso Rus ejerciendo de jefes de cuadrilla ante un público entregado para la causa.
Eran otros tiempos. Hoy los populares valencianos
siguen ganando elecciones... pero no gobiernan. Los múltiples casos de
corrupción protagonizados por infinidad de cargos públicos y orgánicos del PPCV
han deteriorado la imagen del partido, aquí y en Madrid. También en la calle
Génova donde por cierto no están tampoco para impartir muchas lecciones; bueno,
si a caso esa de cómo destruir discos duros con información sensible, una
práctica que puede ser premiada con un ministerio cómo ha pasado con Mª
Dolores de Cospedal. Pero no es el caso de los populares valencianos que
han sido “apartados” de la dirección del PP nacional y de la selecta mesa del
Consejo de Ministros. A las pruebas, y a la lista, me remito.
Pues que quieren que les diga, para mi es una decepción.
Sobre todo porque en algún momento, eso sí hace ya unos meses, llegué a
imaginar que Rajoy podría jubilar a su amiga Rita Barberá con alguna
cartera de las buenas... aunque fuera una de esas de Louis Vuitton que tanto le
gustan. Pero ni eso.
Publicat al "Levante de Castelló" el 5 de Novembre de 2016



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